La maternidad revisitada: Entre teta y teta

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La maternidad, el puerperio, el período de lactancia y la crianza, suelen ser experiencias poco abordadas desde el campo artístico. En algún punto ese registra íntimo que atraviesan las madres, como destino hegemónico e ineludible hasta nuestros días, se mantiene invisibilizado y desantendido en tanto y en cuanto algún hecho que la rodea no se transforme en noticia, información, debate público. Paradójicamente el cuerpo de las mujeres, de las madres, no sale a escena, no es problematizado, no es puesto en valor hasta que no “compromete” o cuestiona el “normal” desempeño del sistema reproductivo social. Todavía nos retumba en la cabeza la prohibición o las denuncias registradas hacia madres que amamantan a sus criaturas en la vía pública. No nos asustan las tetas cuando se exhiben como objeto erótico, pero sí las que aparecen en la escena cotidiana dando cuenta de un cuerpo no colectivizado, que no sirve para vender.

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Por otro lado, las imágenes que tenemos de la maternidad y de su primer e inmediato período nos llegan de las revistas, de los medios de comunicación que nos devuelven una figura banalizada, desubjetivizada, reducida a todo tipo de estereotipos y clisés. “La modelo bajó 32 kilos en tres meses”, nos informa la revista de espectáculos.

Entre teta y Teta, un unipersonal (working progress) protagonizado por Vicky Brudny, pone en tela de juicio el discurso hegemónico acerca de nuestras propias construcciones e imaginarios. Esta obra, creada y pensada por la actriz y por la directora Dana Basso, viene a instalar una mirada cómplice (son dos mujeres, son dos madres las dramaturgas) entre quienes estamos atravesadas por esta experiencia subjetiva y colectiva y la sociedad que contempla. En este sentido, “Entre teta y teta” intenta ponerle cuerpo, texto e imagen a una experiencia de la que muchas veces somos excluidas (discursivamente) para ser habladas por un Otro.

“Simmel había dicho, efectivamente, que la cultura, tal y como se conocía entonces, era masculina, es decir, fue creada por hombres y reflejaba valores esencialmente masculinos. No auguraba en el futuro grandes aportaciones femeninas” afirma Roberta Ann Quance en su emblemático libro Mujer o árbol. Mitología y modernidad en el arte y la literatura de nuestro tiempo. 

Bien podría decirse que esta obra viene a hacer justicia. Y nos trae, además de una excelente puesta y actuación, una nueva mirada que rescata un punto de vista diverso, un punto de vista subjetivo y colectivo a la vez. “Entre teta y teta” habla de nosotras, nos interpela, nos expone desde el humor, desde el drama y desde nuestra propia mirada.  No obstante, no deja de conceptualizar todas las problemáticas subjetivas y políticas en torno a la maternidad: la inserción laboral, la compatibilización de la vida pública y la vida privada, el lugar del cuidado, el lugar de lxs demás y como no podía ser de otra manera la inefable “culpa”.

La obra, desde una mirada íntima, pone el acento en una actriz de treinta años, una madre primeriza que en pleno puerperio tiene la oportunidad de hacer un casting.

“Entre teta y teta” se articula entre lo dicho y no lo dicho, en ese momento de espera con el firme compromiso de expresar diferentes problemáticas (muchas de ellas acalladas), vinculadas a reinstalar un discurso propio sobre la mujer como sujeto político-estético y su maternidad. Para hacerlo, para mostrar este hilo conductor, las autoras-actoras-directoras recurren a la fusión de textos clásicos del teatro, dando cuenta de un desarrollo histórico, de un proceso que se liga con el presente.

El resultado de este trabajo es un texto complejo, reelaborado por conversaciones y experiencias; es también, en palabras de Vicky Brudny: “un trabajo intuitivo”, en el que podría modificarse la dramaturgia y formar parte de cualquier otra experiencia materna.

“En una sociedad con sentido común no se permitiría que ninguna mujer estuviera sola en su lucha contra la enorme transformación que representa la maternidad (…)”como sostiene Germaine  Greer en La mujer completa.

“Entre teta y teta” pone en juego esta soledad, esta desazón, este tiempo de felicidad incompleta y agónica, y en ciertos pasajes tragicómica, y aquella incomodidad que la a cultura no le gusta representar.

“Entre teta y teta”.
Todos los domingos a las 18 horas en La Vieja Guardia (Guardia Vieja 3777).