Barcelona: Meditaciones de una visitante. El Léxico familiar, de Paula Rego

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Como parte de una familia judía italiana Léxico familiar remite, para mí, de manera inmediata al entrañable libro de Natalia Ginzburg que toma como referencia Paula Rego. Ese texto me permitió comprender, riendo casi todo el tiempo, cómo cada familia crea una microcultura de palabras, frases, gestos, modos de pelear y de amar en medio de diferentes escenarios/hogares, con sus comidas, bebidas, entretenimientos y hastíos. Ginzburg da cuenta del nacimiento de algunas palabras que ponen en escena cuestiones relativas tanto a otras familias como al fascismo que va creciendo en Italia y cómo algunas frases se convierten en contraseñas familiares que remiten a hechos vividos y, cuya sola mención, podrán hacer estallar la ira o la risa.

¿Por qué Rego habrá tomado este título para su muestra?  ¿Por esa figura de padre de pésimo carácter que retrata Ginzburg, aquel que decía odiar el arte moderno por ser algo así como chorreaduras y porquerías? ¿Porque ese mismo padre admiraba a Inglaterra, donde fue a vivir Rego, por ser eje de la civilización y no tener costumbres de negros? Porque Ginzburg delata los estallidos de violencia y los secretos que circulaban en su familia? ¿Por la educación burguesa que compartieron en la que toda sexualidad, toda salida de la casa familiar, toda aparición de alguien nuevo era tomada como amenaza y debía ser controlada?

A diferencia de las memorias de Ginzburg en las que la madre aparece como débil y sometida, aunque con cierta capacidad de fuga del control paterno; mujer interesada en la moda, en la belleza y en sus hijxs, los cuadros de Rego abundan en mujeres fuertes, duras, nada identificables con los estereotipos de belleza femenina ni con la moda, como la que dibuja en Repugnancia (1) o esa maravillosa Olga (2) que, según se lee en Saatchi, llegó a Portugal terminada la Segunda Destrucción de Europa y fue incorporada a una familia para enseñar el alemán a su hija, sabiendo que  ocultaba algún secreto.  En la serie de Caperucita Roja nos muestra a la nena mirando al lobo con una carita bastante desconfiada y hace aparecer a la madre vengadora matando al lobo y haciéndose una estola con su piel…(3). En Dos amores no aparece una madre solamente buena cuidadora de su bebé sino una que divide su amor entre el bebé y el alcohol. (6) Y La familia será un encuentro humano en el que no habrá límites entre nuestra animalidad y la de otros seres.(7) Ella se representará como un simio, en otras ocasiones como un simio que pinta.

Ginsburg asiste al crecimiento del fascismo y Rego vive la dictadura de Zalazar en Portugal. El poder político será cuestionado por Rego en su desborde imperialista y dictatorial y también interpelará el poder religioso ya que no representará vírgenes amparadoras sino temibles. (9) Todo aquello que la modernidad consideró ambiguo, desordenado, caótico, resulta ser, para esta artista, el mejor modo de representar al mundo que ilusionamos ordenado, predecible, bajo control. Una bella forma de mostrarlo es un pequeño cuadro que, probablemente, aluda a las elecciones para el Congreso de Portugal de 1961, en las que sólo se presentó la Unión Nacional de Zalazar ya que toda la oposición se retiró por considerar que faltaban garantías, pero que parece mostrar mucho más acerca del mundo en general y se encuentra casi al cierre de esta rica muestra curada por Valentín Roma de manera que Rego queda en un gran primer plano, en La Virreina. Centro de la imagen, Barcelona. (10)

 La Virreina. Centro de la imagen
La Rambla, 99, 08001 Barcelona, España
hasta el 8 de octubre de 2017

Repugnancia, 2001, lápiz
1. Repugnancia, 2001, lápiz
2. Olga, 2003, pastel
2. Olga, 2003, pastel
Serie Caperucita Roja, 2003, pastel.
Serie Caperucita Roja, 2003, pastel.

 

6. Dos amores, 2007, litografía.
6. Dos amores, 2007, litografía.

 

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9. Nuestra Señora de los Dolores, 2013, pastel.
9. Nuestra Señora de los Dolores, 2013, pastel.
10. El orden se ha instaurado, 1981, óleo.
10. El orden se ha instaurado, 1981, óleo.