“Representar la farsa que a todos nos toca”, Ariana Pérez Artaso

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Encerrada toma la figura de Erzsébet Báthory, condesa que habitó en Hungría entre los siglos XVI y XVII. Condenada por haber cometido 650 crímenes sangrientos, fue recluida en una torre de su castillo hasta el final de su vida. Ariana Pérez Artaso elige narrar los últimos días de su encierro para mostrar un punto de vista diferente acerca de este personaje.

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Conversamos con Ariana, quien nos habla de la obra, pero también de la lectura que podemos hacer hoy de Báthory y de su historia.

¿Por qué elegiste a la condesa como protagonista de la obra?

En realidad, es un personaje que nunca hubiera tenido en cuenta para escribir, pero Alejandro Caprotta –director– y Limay Berra Larrosa –actriz– venían con ganas de hacer algo a partir de su figura. Su propuesta, entonces, fue producir un texto sobre ella, teniendo como inspiración a La condesa sangrienta, de Alejandra Pizarnik, y Quartet, de Heiner Müller. A partir de esto, me puse a investigar hasta encontrar un aspecto del mito de Báthory que me convocara. Cuando lo hice, la obra tomó forma. Afortunadamente, el equipo me dio libertad para esto y hoy defienden el texto con gran amor.

¿Cuáles son las características de su vida o de su personalidad que elegiste destacar?

En la obra tomamos sus últimos días, encerrada después de ser acusada de un número ilógico de asesinatos extremadamente crueles. Ahí es donde imaginé su costado más sensible, pero también más inteligente, con absoluta conciencia de lo que le estaba pasando. Apresarla fue una forma de correrla del camino, de despojarla de todas sus posesiones y poder. Al menos, esta es la hipótesis que sostenemos. Acusar de brujas/monstruos a las mujeres que molestan siempre fue un mecanismo bastante efectivo.

A medida que fuiste investigando, ¿qué te convenció de que era un personaje teatral?

Creo que cualquier historia puede ser teatral, siempre y cuando haya un motor que la direccione en ese sentido. En este caso, no intentamos ser documentalistas ni hacer una obra histórica. Eso me hubiera aburrido mucho. Lo que hacemos es tomar a Báthory para hablar de otras cosas.

¿Cómo surge la idea de mujer lobo?

El blasón de la familia Báthory tiene algo que me recordó a tres dientes de un lobo. Luego pensé en esta mujer colérica por el encierro que otros le impusieron y en la forma en la que supuestamente mataba a sus víctimas. Todo esto me llevó a imaginarla como una mujer animalizada, feroz, peligrosa y hermosa. Una mujer-loba.

Por los temas abordados en la obra, ¿en qué sentido se puede hacer un paralelismo con la mujer actual?

Eso depende de la lectura que cada uno haga desde su lugar. Desde el mío, uso a Báthory para pensar en las exigencias que seguimos sosteniendo las mujeres. Desde ser madres hasta ser flacas y siempre jóvenes (¡como si esto fuera posible!), y la forma en la que el poder (en cualquiera de sus sentidos) en nuestras manos molesta.

La misma Báthory dice en Encerrada: “Representar la farsa que a todos nos toca. Hacerlo bien. Feliz para afuera. Enferma para adentro. Correr sin mirar. Correr a la par de los otros. Medirme ante ellos. Con su vara. Ser más alta que ellos, más delgada que ellos, más hermosa que ellos. ¿Es imposible? ¿Es demasiado? Comer menos, sonreír más. Someter al demonio del ocaso, desafiar a la decrepitud de los días”. Hoy, cuando escucho el texto en la boca de Limay, tan potente, tan precisa; cuando lo veo en su cuerpo, tan dispuesto a darlo todo (más allá de lo trillado de la frase, esto realmente es así), descubro cosas que nunca pensé escribir, cosas que ni siquiera me daba cuenta de estar escribiendo cuando lo hacía. La ganancia con Encerrada es infinita, y por eso agradezco mucho el haberme encontrado a estos artistas en el camino.

Encerrada -Ph Sol Mendez 2

Cuándo: viernes a las 21.30.
Dónde: Espacio Templum (Ayacucho 318).

Fotos: Sol Méndez