Entrevista a Alex Tosemberger a propósito de QTH

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El jueves 7 de setiembre se estrenó esta película sobre la Guerra de Malvinas, dirigida por Alex Tonsemberger, y pudimos charlar con él

Blanca María Monzón: ¿Cómo surge la idea de contar la guerra de Malvinas desde este lugar tan particular? Me refiero al punto de vista de abordar la guerra como un conflicto del Atlántico Sur.

Alex Tosemberger: La idea surge a partir de conversaciones con amigos que fueron movilizados durante la Guerra de Malvinas al sur, a la parte continental. Hoy reclaman por su reconocimiento como excombatientes sin desmerecer ni comparar sobre aquellos que sí estuvieron en las Islas combatiendo y que merecen todo el respeto y admiración. Soy parte de esa generación y creo que circunscribir la guerra solo a las islas es subestimar el tema. Creo fue una guerra del Atlántico Sur, hay muchas cosas más en juego que territorio, recursos naturales, control del tráfico marino entre dos océanos y la Antártida.

BMM: ¿Hubo algún tipo de trabajo de campo o de investigación?

AT: Vivimos unos días en lo que son los Puestos de Marina en Tierra del Fuego y en Santa Cruz. Buscamos material bibliográfico y publicaciones de la época. Y se realizaron conversaciones con excombatientes de las Islas y del continente.

BMM: Hay varios temas dentro del film, que de hecho están lejos de reducirse a la guerra de Malvinas. ¿Podrías hablarme de ellos?

AT: Otro tema importante y de actualidad es cómo decodificamos la información que nos llega con valor de verdad y que sobre determina la vida cotidiana de nosotros. También los efectos de la incomunicación y el no saber como arma y manipulación de las personas.

BMM: Dentro del film un tema particular, que entiendo es muy relevante, y que habla de la relación perversa del suboficial con el cabo y los dos marines, que es lo que podríamos denominar la rutina militar? ¿Que pensas al respecto?

AT: Hablando con los excombatientes lo que vemos en la película es tal cual el registro de la violencia y la humillación cotidiana, y podía inclusive ser mayor.

BMM: ¿A qué obedeció la idea de enmarcar el conflicto en un contexto atravesado por diferentes intereses?

AT: En que se trató y se trata de eso, de intereses políticos, y de intereses que se traducen en las relaciones humanas por la supervivencia y el manejo del poder.

BMM: ¿Qué intentas transmitirle al espectador en relación a esta generación de la cual creo, no se ha finalizado de darle forma a los acontecimientos vividos por sus protagonistas?

AT: Ha sido una generación mutilada y silenciada. Hoy parecen como lejanos e imposibles pero fue parte importante de nuestra historia.

BMM: ¿Cuánto tiempo trabajaste en su guión? Cuánto tiempo tardó el rodaje, y cómo fue esa experiencia?

AT: Soy muy disciplinado para escribir. Un guión me lleva tres meses para escribir, Luego uno se aparta de él y hace revisiones hasta su presentación. El rodaje fue de 4 semanas pero dadas las condiciones geográficas fue muy importante el trabajo de preproducción.

BMM: ¿Cómo financiaste este trabajo que, de hecho, es muy diferente de los anteriores?

AT: Como todas nuestras películas se financian con aportes del INCAA, privados y en este caso colaboración de la Provincia de Tierra del Fuego.

BMM: ¿Cómo concebiste el cruce entre la estrategia del tiempo de la espera de la posible invasión, el tiempo de la repetición de la rutina militar, y el tiempo de la tortura que devino en tragedia?

AT: La dimensión de la repetición en la vida cotidiana es lo que nos da una muestra clara del pase del tiempo, en donde los fantasmas de invasión que devienen de la escucha de los comunicados van creciendo y atravesando a cada uno de los personajes.

BMM: ¿Cómo se entrelaza tu conocimiento de la Patagonia, con la idea de armar tu productora en Ushuaia a la hora de filmar?

AT: Conocemos muy bien la Patagonia de norte a sur; es una fuente inagotable de contenidos en escenarios maravillosos en los cuales estamos abocados a trabajar para el resto de nuestras producciones inmediatas.