“Me interesa un espectador se identifique y se modifique”, Andrea Juliá

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Andrea Juliá es docente, dramaturga, coreógrafa, entrenadora corporal y colaboradora de regisseur, todas actividades que nutren su trabajo en el ámbito teatral. Actualmente, dirige Confesiones en 2×4 (¡Qué me van a hablar de amor!), una obra también escrita por ella.

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Tres mujeres y el amor que atraviesa sus vidas son el punto de partida para un espectáculo en el que el tango también es protagonista. De todo esto nos habla Andrea en la entrevista.

¿Cuál es el punto de partida de esta obra y cómo se enriqueció a partir de los cuadros musicales?

Las actrices me convocaron para que las dirija. Yo tenía algunas ideas previas en relación al tango, a Julio Sosa y, sobre todo, a hacer algo con poesía y prosa, y sobre la base de eso escribí el texto. Se lo leí, les entusiasmó y empezamos a trabajar. Los cuadros musicales también eran parte de mi idea original, por eso convoqué a Verónica Alvarenga; ella supo darle el tinte que yo pretendía que tuvieran esos momentos musicales. Un trabajo muy interesante.

Teniendo en cuenta que el tango se asocia más al sentir del hombre, ¿cómo pensaste esta relación con lo femenino?

Creo que el tango está asociado a los sentimientos tanto de hombres como de mujeres; lo que pasa es que en un principio lo escribía y cantaba solo el hombre, y eso quizás hizo que se identificara más al varón. Pero cuando la mujer empieza a cantar tango ya no hay diferencia. Creo que con el tiempo la mujer empezó a apropiarse más del tango; alguna lo canta manteniendo el género masculino en la letra y otra lo hace en femenino, creo que eso es lo que indica que da igual. También ahora que lo pienso creo que se conocen más los tangos escritos por hombres, o quizás, lo que pasa es que los hombres no cantan tangos escritos por mujeres manteniendo el femenino. Es una buena pregunta para ellos, ¿no?

Además de los vínculos, ¿qué otros temas te interesa abordar en tus obras?

Me interesa que el teatro modifique; que el espectador esté activo ante el hecho teatral, que se involucre y sienta que también a través suyo pasó ese momento mágico, que si no está ahí espectando, no es lo mismo. Entonces para que eso pase, creo que hay que abordar temas que hablen de lo simple, de lo pequeño, sin grandes pretensiones; lo que no quiere decir que no tengan profundidad. Mi dramaturgia aborda en general el tema identidad y memoria, pero siempre intento contar desde lo simple. Esa simpleza, creo, universaliza el tema y hace que en cualquier parte del mundo el espectador se identifique, y por lo tanto, como te decía antes, se modifique.

Tenés una formación completísima, ¿Considerás que tu escritura se ve enriquecida en función de tu formación multidisciplinaria?

¡Gracias! Y sí, sin duda, es así. Creo que el arte se manifiesta a través de diferentes lenguajes, pero el arte es uno, y todos están imbricados entre sí. Eso lo hace universal y único. En lo que refiere al teatro, es indispensable nutrirse de todas las disciplinas posibles porque el artista, sobre todo el actor (que es la profesión con la que más me identifico), como dice César Brié, es “por un instante un médium donde a través de la conmoción y del humor los demás puedan ver reflejada su existencia”.

Contanos acerca de TeaTeatro.

TeaTeatro es mi lugar en el mundo teatral. Es el grupo de teatro independiente que dirige Horacio “Pucho” Medrano (mi compañero de vida) y a través del cual realizamos nuestras producciones artísticas y pedagógicas, y representamos a Alberti, una pequeña ciudad de la Provincia de Buenos Aires. Nació hace más de 40 años, y actualmente es casi un emprendimiento familiar, ya que nuestros tres hijos, Rodrigo, Gisela y Milena trabajan en diferentes roles. También colaboran artistas profesionales en diferentes rubros, y al día de hoy hemos participado en más de cincuenta festivales internacionales de teatro en Argentina y en más de diez países.

foto Andrea Juliá

Los domingos a las 20, en el Teatro La Ranchería, México 1152.