“Un lugar entre sus bestias”, entrevista a Ana Clara Schaufelle

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Ana Clara Schaufelle es la autora y directora de Un lugar entre sus bestias que ella misma define como “la mirada de un amor a través del tiempo. El intento de dos seres que buscan quererse, y el vacío inevitable en el que caen una y otra vez, al no poder comunicarse”.

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Conversamos con Ana sobre su estilo, sobre el tema que aborda la obra y sobre el teatro en general.

Siendo esta tu tercera obra, ¿qué te caracteriza como dramaturga?

Lo que caracteriza mi dramaturgia es una fuerte impronta literaria y poética. Suelo escribir monólogos largos en tono confesional. Me interesan las relaciones, en especial las de pareja, como es el caso de Un lugar entre sus bestias.

Algunos autores trabajan el texto como un guion de cine en función de la puesta, ¿en tu caso, lo trabajás también como un producto literario?

Yo no trabajo en mi escritura en función a una puesta o a una idea. Trabajo a partir de una voz, del testimonio de un personaje, algo que necesita ser contado. Y desde ese primer testimonio, se desprende el mundo de la obra y las siguientes voces. Tomo un tiempo de corrección luego de escribir la totalidad y también me permito hacer algunas modificaciones en el proceso de ensayo, pero comienzo a trabajar con un texto cerrado. De ahí deviene la puesta.

¿Qué espacio le das al humor en tu dramaturgia?

Hay humor en mi dramaturgia, pero no es algo que yo busque especialmente al escribir. Creo que aparece porque está dentro de mi modo de ver la vida. Si uno está atento, puede ver que constantemente están pasando pequeñas cosas descomunales que al ser contadas se vuelven graciosas. Yo me sirvo de este tipo de cosas al escribir.

Siempre que se aborda el tema del amor, hay algunos lugares comunes, ¿cuál es la originalidad de Un lugar entre sus bestias?

Es casi imposible que al contar una historia de amor no aparezcan los lugares comunes. El lugar común es un espacio de identificación, de unión con los otros. No fue un problema ni una preocupación para mí porque la singularidad siempre se abre paso en esos lugares. Es igualmente inevitable. La originalidad tal vez resida en la manera de contar, en la mirada y la reflexión sobre lo que se cuenta. En la obra por ejemplo, el personaje masculino admite tener un problema en la expresión de sus sentimientos. Esto es algo muy común en las relaciones. Pero lo singular en su caso es que en los momentos de mayor desborde, al darse cuenta de que no puede hablar, encuentra el recurso de cubrir a su pareja con una manta. Esto es un gesto inusual, ridículo, pero que lo distingue del resto. Cuando el escritor está profundamente involucrado con lo que escribe, la singularidad aparece.

Comparando con tus comienzos, por ejemplo, ¿cómo ves el teatro ahora en Buenos Aires?

Se produce mucho en este momento en Buenos Aires; la oferta de obras en cartel es inmensa. A mi modo de ver no todas alcanzan el nivel de trabajos profesionales, pero creo que es positivo de todos modos. En los últimos años se instalaron con mucha fuerza los ciclos que agrupan obras de pequeño formato. El espectador puede, dentro de un espectáculo, ver varias obras de distintos autores y elencos. Entiendo que este fenómeno responde a las condiciones de producción de este momento: obras breves de muy bajo presupuesto y de menor tiempo de producción que permiten estar en el ejercicio del oficio. Respecto a la convocatoria, nos seguimos enfrentando los realizadores a las mismas dificultades que responden a esa extensa oferta y también al pequeño espacio que ocupa el teatro a nivel popular.

Ana Clara Schauffele 1

Funciones sábados de agosto y septiembre a las 22; Teatro Patio de Actores, Lerma 568.