“Lorca fue un autor profundamente político”, entrevista a María Inés Azzarri

0
0

Veinte años después, se reestrena La pasión según Lorca con parte del elenco original. La obra del autor español aparece enlazada a hechos de su vida para mostrar sus ideas y sus sentimientos, y para verificar una vez más la enorme vigencia de este clásico.

En Leedor, entrevistamos a María Inés Azzarri que dirige la obra y que, además, realizó la dramaturgia junto con Mariela Maehokama y Carolina Baigorria.

¿Qué motivó el reestreno de La pasión según Lorca?

Hace veinte años, Carolina Baigorria y Mariela Maehokama seleccionaron escenas de La casa de Bernarda Alba, de García Lorca, logrando una síntesis de la obra para presentar su trabajo de graduación en la Escuela Nacional de Arte Dramático. Satisfechas con esa experiencia, me convocan para ampliar la propuesta a fin de presentarla en algún teatro de la ciudad. Me uno al trabajo y cruzamos las escenas con otros textos de Lorca y también relatos sobre Federico realizados por su hermano Francisco, y así armamos la dramaturgia y luego la puesta en escena. En aquel momento nos movía homenajear a Lorca y denunciar su asesinato en manos de lo que se convertiría en una dictadura que duraría casi 40 años. Al retomar la obra para ponerla en escena, nuevamente nos abocamos a la deconstrucción para descubrir qué sobrevive y qué deberíamos cambiar o sustituir. Para los que hicimos la obra en aquel momento, Mariela, Fernando Atias, Alberto Jiménez y yo, volver a transitar un texto veinte años después es confrontarse con uno mismo, descubrir qué murió, qué sobrevive y qué ha crecido en ese tiempo; una experiencia alucinante a la que se suma Eloísa Colussi como actriz, Ariel Bottor en la iluminación, Mariana Zarnicki en la producción.

¿Qué se pone en juego al reestrenar una obra veinte años después?

La Pasión según Lorca es una obra con diversos planos de lectura: por una parte, la fantasía teatral de la realidad que representan las escenas de La casa de Bernarda Alba con esos personajes estructurados por García Lorca con una afinación que nos hacen entrar en su realidad ficcional como si estuviéramos presenciando lo real. Por otra parte, la presencia de Federico como un fantasma omnipresente, incorpóreo por momentos, que guía las acciones de sus personajes, pero que será trágicamente involucrado en su propia creación. El efecto es el de un cuadro cubista en el cual desde un mismo punto de vista atrapamos los diversos planos posibles de un objeto en el espacio.

¿Cuál es el criterio que siguieron al elegir los diferentes textos de Lorca?

La idea fue seleccionar escenas de La casa de Bernarda Alba de modo que permita al espectador reconstruir la historia que cuenta la obra, la conozca o no, y que esto ponga en evidencia que, cuando los mandatos familiares y/o sociales son instalados como incuestionables por sobre el valor de la libertad, pueden ser causa de la destrucción de personas.

Más allá de que todo clásico lo es por su vigencia, ¿dónde radica la actualidad de este autor?

Actualmente, lo que me motiva en los textos de Lorca es su inquebrantable sentido de la libertad; descubro en él una persona profundamente política que expresa sus ideas indagando en lo cotidiano, en las conductas domésticas, en las relaciones parentales. Lorca usa en esta obra un lenguaje sencillo y directo y, sin embargo, la densidad de su discurso nos la explica una cita de Foucault: “La disciplina ‘fabrica’ individuos; es la técnica específica de un poder que se da, los individuos a la vez como objetos y como instrumentos de su ejercicio” (M. Foucault, Vigilar y Castigar).

Foucault nos iluminó con un concepto de disciplina que devela el sometimiento que se busca lograr de las personas a través de la educación, de los mandatos familiares, de las pautas sociales: de esto habla Lorca en La casa de Bernarda Alba, y entiendo que esto es un discurso político. La familia es el núcleo de la organización social en Occidente; allí se pueden gestar hombres o mujeres libres o sometidos; hombres o mujeres que luchen por la libertad solidariamente, u hombres o mujeres que sean instrumento de su propio sometimiento o del sometimiento de otros.

¿Cómo pensaste la puesta de un autor al que quizás el público ya asocia con determinada estética?

Lorca nunca se queda en la anécdota, siempre la trasciende; él trabaja sobre estratos profundos de la conciencia, símbolos, mitos, espacios sagrados que transitamos sin darnos cuenta. Estos aspectos determinaron la estética de la puesta, siguiendo siempre lo que señala Federico: por un lado, las escenas que ilustran lo cotidiano, los personajes de entrecasa, los personajes en el trajín diario y en el aburrimiento del sin sentido; por otro lado, la presencia de Federico vivo/muerto (“Quiero dormir un rato, / un rato, un minuto, un siglo; pero que todos sepan que no he muerto”); la luna, multiplicada en las perlas de los collares; el agua negra de las telas; la sombra del caballo erótico, viril; los fríos metales de cuchillos, agujas, escopeta. La muerte. Como dijo Paul Auster en La invención de la soledad:La vida se convierte en muerte, y es como si la muerte hubiese sido dueña de la vida durante toda su existencia”. Pero queda algo más y recurrimos a Antonio Machado, porque aquí no fue la muerte, fue el asesinato. El 17 de agosto de 1936 Federico García Lorca es sacado por la fuerzas de casa de unos amigos. Investigaciones posteriores suponen su asesinato en la madrugada del 19 de agosto. Hasta el día de hoy está desaparecido.

La Pasión Según Lorca se presenta todos los próximos domingos de agosto y septiembre a las 21 h en NOAVESTRUZ (Humboldt 1857 CABA)