Method to the madness of Jerry Lewis

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El viejo cómico y su joroba esperan detrás de un cortinado, de smoking.

Legado de un rey de la comedia

El locutor lo anuncia de la manera clásica, estirando como los presentadores de peleas de box, la “y”, la “w” y  la “s” de su nombre y apellido. Y allí está Jerry Lewis en escena, frente al público en vivo, con una big band detrás. El bombo de la batería tiene su caricatura;  esto es, una representación de su cara en los años ´50.

En el camarín, veremos a un artista cansado, con cierta fatiga de años, hacer ejercicios vocales y faciales. Pero no vamos a ver un documental sobre ese cansancio, sí un verdadero rescate del creador, desde el ojo admirado y autorizado (por Jerry) del director.

A lo largo de sus casi dos horas, distintas figuras amigables darán su testimonio. Están Steven Spielberg, Quentin Tarantino, Eddy Murphy,  Billy Crystal, Jerry Seinfeld, John Landis, Carol Burnett, un par de hijos de Lewis, la hija de Dean Martin.

Afortunadamente, se incluyen fragmentos de Jerry en acción en películas, programas de TV y presentaciones en vivo: la  importancia de este film con mucho de televisivo, es el rescate de JL como un auténtico puente entre el cine mudo y el cine sonoro (Crystal) y su valor como creador y artista.  La elección de esos clips es muy buena y representativa de lo mejor del cómico..

Como la comedia musical glorificada y fragmentada en Erase una vez en Hollywood, o Cuando Hollywood baila , la visión de los momentos seleccionados despierta la curiosidad por revisar las obras a partir de gags geniales, en los que brillan y sorprenden el sincronismo,  la audacia y el rigor, en una comparación obvia con Buster Keaton. Como en aquellos musicales, es de destacar que las películas que dirigió Jerry tienen buenos momentos aislados y por lo general adolecen de la falta de una buena historia.

En esa selección que hará reír al espectador de hoy,  podemos descubrir en  JL a ese personaje capaz de manejar los objetos del mundo cuando nadie lo ve, como El botones que ordena centenares de sillas en un segundo o troca la noche en día al accionar una cámara con flash.

La convivencia con la estrella a lo largo de su gira mundial 2011 (en realidad, nacional) y una visita al pequeño planeta que es Cannes, permite descubrir algunos aspectos ignorados u olvidados.

Su éxito sensacional en pareja con Dean Martin: “éramos como después fueron los Beatles”, reconoce y los vemos en noticieros antiguos ser recibidos por decenas de miles de personas. Su separación artística y física  duró veinte años hasta que Frank Sinatra los reencontró en unos de los teletones benéficos de Lewis. Hoy, lo vemos reconocer que todavía extraña a su socio, ante la pregunta de alguien del público. También sabremos de su relación con Kennedy, a quien nombrará siempre “Jack”.

Vemos al hombre serio, interesado por la tecnología desde siempre, maravillado de youtube, hablándonos de sus fatigas para “ponerse y sacarse los sombreros” de productor, director, actor, libretista y las dificultades de dirigirse a sí mismo. La mayoría de los largos que dirigió JL incluyen una crítica a Hollywood y a las cargas que soporta la estrella, algo que es mostrado ya en el trailer de su opera prima El botones, donde interpreta a todos los integrantes de un estudio…y que podemos ver en youtube:

http://www.youtube.com/watch?v=S6-6W1Qbbfw

Como director, muestra su orgullo por El profesor chiflado y los fragmentos que se nos enseñan generan la ansiedad de verla o volver a verla cuanto antes.

Más allá de los mil elogios, destacan los testimonios de Crystal, o Seinfeld, desde la realidad de los comediantes que son, destacan  el talento musical, el sentido del tempo de JL. Eddy Murphy, unos de sus mayores admiradores y continuador de su obra, que reconoce su intento por contar siempre una historia de una manera diferente. Carol Burnett lo rescata como hombre atractivo más allá de las muecas. Tarantino lo compara con Bugs Bunny.

Lo físico y metafísico tiene mucho de cartoon en él, capaz de subir 78 escalones en 8 segundos parodiando a Cenicienta o mimar todos los sonidos de una grabación, en rutina que fue copiada mil veces, hasta en los propios dibujos animados como Padre de familia.

En escena en su gira de 2011, se lamenta por no disponer de una banqueta y alguien se la arroja sobre el escenario con violencia. O, cuando está listo para ejecutar un solo de trompeta, tropieza con el micrófono y estará por minutos escupiendo dientes. Lo sorpresivo. La burla a lo cool. El corte y a otra cosa, en un montaje de la vida. Jerry mismo da algunas lecciones de edición, sobre todo en el manejo magistral de la banda de sonido. La resaca del Profesor Julius Kelp se dará en una magnificación extrema de los sonidos que se escuchan habitualmente en el aula. La tiza, el cerrar un libro, tienen una resonancia impactante. Esa puerta que se cierra con un sonido de explosión, es, para Jerry, “la puerta interna”. El sentido musical está presente en todo.

Volvemos al show. Jerry  al os 85 años, sentado en un sillón,  mira con paciencia y reacciona con astucia ante las preguntas e intentos de la audiencia por estar a su altura. Al parecer es alguien que con solo presentársele una persona ya recuerda su nombre, algo que ha puesto en práctica al saludar a cada integrante de un equipo de trabajo.

Los franceses (psico) analizaron la despareja obra cinematográfica del artista hasta el hartazgo.

No es el camino elegido por este documental-homenaje, en el que hay poca crítica, y bastante cariño y placer. Un verdadero testimonio de su arte de aquí en más.

Este comentario fue escrito durante el BAFICI 2013.