“Viejas ilusiones”, entrevista a Gaby Fiorito y Eduardo Rovner

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Eduardo Rovner es el autor de Viejas ilusiones, la obra, que dirige Gaby Fiorito todos los martes en el teatro Buenos Aires.

Antonia, una madre de 120 años, lucha para que su hija de 94 no la abandone detrás de cumplir sus deseos postergados: la manipulación, el deber ser, las relaciones familiares son algunos de los temas que se ponen en escena siempre en un tono humorístico e irónico.

Conversamos con Gaby Fiorito en una charla a la que luego se sumó Eduardo Rovner.

Contanos un poco cómo fue cambiando la obra desde la primera puesta con el Grupo Altro Ké.

En la puesta con el Grupo Altro Ké (2013), tomamos Viejas ilusiones tal cual la escribió Eduardo en el año 2006, y la pusimos en escena con dos muy buenos actores: Mauricio Chazarreta (Antonia) y Guillermo Tassara (Petra). Luego de ver la puesta, el autor decide escribir la continuación de la historia y publica Viejas ilusiones 2 (2014). Cuando decidimos volver con Viejas ilusiones  –y con la autorización de Rovner–, hicimos un intertexto que incluye la totalidad del primer libro y fragmentos de la segunda parte. Sumado a esto, uno de los actores ya no podía continuar e ingresa Sebastián De Marco en el rol de Petra, que además de actor es cantante, y eso también contribuyó a los cambios de la puesta. Como director me pareció interesante aprovechar esa faceta porque dramatúrgicamente cierra perfecto: Petra quiere cumplir con su vieja ilusión de ser cantante, entonces, en un momento de ensoñación, canta “Somebody to love” (otro de los deseos postergados del personaje, tener a alguien para amar).

¿Cómo fueron cambiando o afianzando la relación que tienen con Rovner?

Se fue afianzando naturalmente debido a la conexión creativa que tenemos. Eduardo es, sin dudas, uno de los dramaturgos más apasionantes para redescubrir; sus textos son complejos y maravillosos al mismo tiempo y siempre implican un desafío. Se fue afianzando con Cuarteto (Celcit 2015 – Belisario 2016), puesta que nos trajo muchísimas satisfacciones y nos posibilitó una gira a España. Y luego, con Miserables. Los peligros del turismo (Celcit 2016),  obra rotundamente original, diferente a todo con la cual también hemos trabajado en conjunto; e incluso Eduardo ha escrito un par de escenas nuevas durante el proceso de ensayos, producto de las cosas interesantes que iban saliendo y yo le iba contando. Hay que sumarle a todo esto la generosidad de él como persona y como dramaturgo. Aprendo muchísimo, es un Gran Maestro (así con mayúsculas).

¿Qué papel juegan el humor, el absurdo y la ironía en la obra?

El papel principal, sin dudas. Lo apasionante en la escritura de Rovner es la calidad con la que introduce la denuncia sin que te des cuenta a primera vista. Eso, a la hora de laburar un texto, es maravilloso porque permite jugar la metáfora, y ahí se potencia el hecho artístico. A través del humor, por momentos irónico, por momentos negro y hasta corrosivo, podemos hablar de los temas más críticos del ser humano y de nuestras propias miserias. Lo que ocurre usualmente luego de ver un espectáculo es haberse reído bastante durante la obra y luego preguntarse: “¿De qué me reí?”. Esa es una constante, y ese contrapunto es absolutamente enriquecedor.

¿Cuál es el concepto detrás de la puesta?                                                       

Trabajo sobre la idea de rompimiento, de despojo y de vanguardia. Hacemos hincapié en el vínculo entre los personajes, entre los personajes y los objetos, y entre los personajes y el espacio. Es una puesta minimalista en lo escenográfico, donde los actores trabajan solamente con elementos escénicos que construyen, y muy rica en dinámica espacial y juegos físicos, tratando de proponer una poética teatral diferente, vertiginosa, adrenalínica y cargada de teatralidad.

Eduardo, la Universidad de Palermo te acaba de nombrar Embajador de la Creatividad. ¿Qué significa este nuevo galardón para vos?

Puedo decir que me halaga especialmente. Primero, porque esta distinción la otorga una Universidad muy prestigiosa, como es la de Palermo, y además, porque la creatividad y el proceso creador son debilidades mías. De hecho, cuando fui profesor de dramaturgia en la Escuela Nacional de Teatro, hoy IUNA, pude crear la materia: Creatividad (que dejó de darse al tener que irme de la Escuela), y siendo egresado de la Escuela de Psicología Social Dr. Enrique Pichón Rivière, he dado teóricas sobre Proceso creador. Por todo esto, es un galardón muy importante que siento como un reconocimiento a un interés especial de mucho tiempo. Y que aún subsiste.

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Funciones: martes 20.30; Teatro: Buenos Aires; Dirección: Rodríguez Peña 411; Teléfono: 5218-5214; Web: http://www.teatrobsas.com.ar/