La farsa de los ausentes

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De “La farsa de los ausentes” a lo ausente en la farsa.

El teatro nos convoca desde un lugar sagrado, vivo y efímero. Cada función un hecho irrepetible, único en sí mismo nos predispone al acontecimiento teatral con un aire de ceremonia, de expectativa.

Tanto más si nos dirigimos al teatro San Martín en la ciudad de Buenos Aires, recién remodelado, deseamos ver cómo luce su hall central, las escalinatas, los sillones, las texturas en las paredes, los mármoles, las alfombras…. diseñado por el Arq. Mario Roberto Alvarez, nos habla de las vanguardias de los años 60, los ballets, las obras de teatro, los escenarios y su sorprendente maquinaria.

Venimos a ver La farsa de los ausentes, en la Sala Martín Coronado hermosa y enorme, no diría que luce esplendorosa, pero luce, en su estilo. Nos arrellanamos en las enormes butacas con programa en mano, ceremonia previa al comienzo de la obra.

El texto de quien presenta y adelanta la obra es del mismo Pompeyo Audivert, su director y autor quien versiona un texto de Roberto Arlt[1]– Sorprende que no haya habido alguna otra voz que valide el espectáculo con un elenco de más de 20  actores en escena,  músicos, utileros, iluminadores, vestuaristas… incluídos Daniel Fanego y Roberto Carnaghi en los protagónicos. Un extraño sentimiento de incerteza me invade y me pregunto si el nivel operístico que parece tener la obra y el San Martín en sí seguirán siendo garantía de calidad artística cuando se levante el telón.

Cuando la sobre-elaboración de la farsa se vuelve kitsch, cuando la falta de guión nos pierde en la acción y cuando la historia se confunde con los desplazamientos en escena y el atractivo de los trajes no alcanza para adivinar la intención de los personajes, rescatamos  el ejercicio visual pero seguimos perdidxs… ¿qué es, de qué se trata? ¿A dónde va?.

Es entonces (cuando miramos la hora fantaseando retirarnos) que la sala Martín Coronado viene a nuestro rescate en toda su potencia. La agobiante y recargada escenografía desciende y desaparece para dar lugar a un desierto hermoso que viene a ser ocupado por personajes que ruedan por el suelo como fardos de pasto a merced del viento y aparecen unos carros mágicos y el día se vuelve noche y siguen las apariciones de escenarios con descensos y plataformas y ya no estoy enojada ni con Pompeyo ni con Mahler ni con el mismo intendente porque ya no me acuerdo de ellos ni quienes son. No me importan.

La magia en escena del querido Teatro San Martín alcanza y nos lleva a otro lugar mejor, mucho mejor.

Hoy, días después, no puedo dejar de pensar en la gloria que hubiera sido una buena, pero una buena obra de verdad, con la magia de esa sala. Y me vuelvo a enojar con sus autoridades y su falta de amor y de respeto por el hecho teatral.

[1]“El desierto entra en la ciudad”.

La farsa de los ausentes

de Roberto Arlt . Con Melina Benitez, Eric Calzado, Roberto Carnaghi, Hernán Crismanich, Pablo De Nito, Milagros Fabrizio, Daniel Fanego, Susana Herrero Markov, Carlos Kaspar, Fernando Khabie, Carla Laneri, Abel Ledesma, Andrés Mangone, Gabriel Paez, Juan Palomino, Mauro Pelle, Hilario Quinteros, Dulce Ramirez, Santiago Rios, Fabio “Mosquito” Sancineto, Ivana Zacharski
Músicos: Claudio Peña
Vestuario: Julio Suárez
Escenografía: Norberto Laino
Iluminación: Felix Monti, Magdalena Ripa Alsina
Diseño sonoro: Claudio Peña
Música original: Claudio Peña
Fotografía: Carlos FurmanEntrenamiento vocal: Maby Salerno
Asistencia artística: Eric Calzado
Dirección: Pompeyo Audivert

TEATRO SAN MARTIN
Av. Corrientes 1530
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 0800-333-5254
Entrada: $ 95,00 – Miércoles y Jueves – 20:30 hs – Hasta el 17/08/2017
Entradas desde: $ 140,00 – Viernes y Sábado – 20:30 hs – Hasta el 19/08/2017
Entradas desde: $ 140,00 – Domingo – 20:00 hs – Hasta el 20/08/2017