“Me interesa que el espectador salga modificado de la función”, Santi Marín

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Próximo, la nueva obra escrita y dirigida por Claudio Tolcachir habla de los vínculos a la distancia, de una historia de amor donde no hay contacto físico.  Con las actuaciones de Lautaro Perotti y Santi Marín, la obra se presenta los sábados y los domingos en TIMBRe4.

En una charla con Leedor, Santi Marín –Licenciado en interpretación textual en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático)– nos cuenta sobre su trabajo y su relación con Claudio Tolcachir.

¿Cómo resulta trabajar con viejos conocidos como Claudio o Lautaro? 

Trabajar en familia siempre es muy gratificante. Con Lautaro ya había tenido la suerte de trabajar, pero él como director. Tenía muchas ganas de compartir escenario. Y que te dirija Claudio es sinónimo de tranquilidad. Puedes tirarte a la piscina, rebozarte en el barro que él siempre va a estar ahí cuidándote. Tiene una energía contagiosa, creativa y muy divertida. Es tan inteligente y tiene un mundo tan rico que sería una estupidez no entregarse al máximo.

¿Qué fue lo que más te atrajo de la propuesta de hacer Próximo? 

Próximo surge de las ganas de trabajar juntos así que claramente lo que más me sedujo fue el equipo técnico y artístico que lo formaba (también estaban entre otros Cinthia Guerra que es la asistente de dirección, vestuarista y pieza fundamental en este montaje). Yo ya admiraba mucho el trabajo de Claudio y de Lautaro. Desde que vi La omisión de la familia Coleman (quedé pasmado con la dirección y con esos actores) y las obras que se generan en Timbre4, supe que quería estar dentro de un grupo de trabajo así, de respirar tanto talento y dedicación por el teatro. Ahora tengo la suerte de poder estar en una obra como Próximo que me encanta transitarla y vivenciarla en cada función.

¿Cómo componés tus personajes y cómo fue el proceso en este caso puntual?

Con cada director intento amoldarme a su forma de trabajar. Cada uno tiene su universo, y lo primero que hago es tratar de intuir por donde quiere llevar la función y cómo la quiere contar; saber si lo que quiere es un trabajo de composición, de estilo, más corporal, aunque siempre intento primero encontrarlo en mí, para luego buscarle la energía y el pensamiento por el que fluctúa el personaje.  A partir de ahí, me intento dejar llevar. Con directores como Claudio ese viaje es mucho más fácil, tiene menos turbulencias.

Con Próximo, hablamos mucho de la historia, de los personajes (las primeras conversaciones fueron por Skype cada uno en una punta del mundo); luego ya en Buenos Aires improvisamos y ensayamos mucho y muy intenso. Fue un proceso de ensayo precioso, siempre divertido, siempre en búsqueda.

En Buenos Aires, al menos, hay mucho teatro cuyo tema central es el de los vínculos. ¿Considerás que, en este sentido, la escena viene a dar una respuesta a un problema bien de nuestra época? 

No creo que sea algo de nuestros días; ya en las tragedias griegas se preguntaban e interesaban por estos vínculos. Cambia la forma, la época y las situaciones, pero la esencia del ser humano sigue siendo la misma. Tampoco sé si lo importante es dar respuestas. Como actor me interesan mucho las relaciones de las personas, lo que nos pasa con el otro, pero no me gusta intentar dar verdades absolutas en el escenario, o formar parte de una obra que las intente dar, principalmente porque no creo que existan. Me interesan más los planteamientos y que el espectador/a salga modificado/a de la función, pensando… o simplemente se divierta.

¿Vos que venís de un país europeo, cómo ves el teatro argentino? 

Me parece increíble. Es un gran abanico de posibilidades, de formas y de público. Hay un teatro en cada esquina. En Buenos Aires la gente va al teatro, hace teatro, le interesa… Me parece alucinante que en una clase de teatro esté mezclada gente joven con gente mayor, con profesiones muy diferentes. En Espa?a está más centralizado. La gente que estudia teatro normalmente es porque quiere dedicarse a la actuación. Aquí es diferente y eso me encanta.

Sábado, 20.30 h y domingo, 19.30 h; a partir del 11 de agosto: viernes 23 h; TIMBRe4 | México 3554 | 4932.4395 | CABA; hasta el 5 de noviembre

Santi Marín cursó Interpretación con la Compañía Teatro del Azar. Se formó con Verónica Oddó y Claudio Tolcachir. En cine trabajó en Anagramas con dirección de Santiago Giralt y Mala muerte con dirección de Vicente Pérez y protagonizó el cortometraje Jacobo de David del Águila. En televisión trabajó en Cuéntame cómo pasó, Desaparecida, Olmos y robles y Al filo de la ley (TVE), Imperium, Aquí no hay quien viva y La Lola (Antena 3), El 2 de mayo (Telemadrid), ciega a citas (cuatro) Mir y El comisario (Telecinco) Guapas (canal 13).  En teatro participó en Anacrónicas y en Jamón del diablo con dirección de Claudio Tolcachir, Algo de ruido hace, Breve ejercicio para sobrevivir y Siempre me resistí a que terminara el verano con dirección de Lautaro Perotti, La caída de los dioses, Medea y Hamlet con dirección de Tomaz Pandur, Como abejas atrapadas en la miel con dirección de Esteve Ferrer, El trío en mi bemol con dirección de Antonio Rodríguez, Antígona con dirección de Miguel del Arco y Los Hilos de Vulcano con dirección de Marta Torres.