Cuatro poetas: G. Rivero, L. Chavez, N. Etcheverry y Á. Gentile

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Del 12 al 14 de octubre, se realizará el Tercer Encuentro Nacional de Poetas en el Fin del Mundo, en Ushuaia, una de las ciudades más hermosas de la Argentina. Para ir entrando en clima, nos referiremos a cuatro poetas, a cuatro mujeres que estuvieron en el encuentro pasado: Gabriela Rivero, Liliana Teresa Chavez, Norma Etcheverry y Ángela Gentile.

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Reseñar un libro de poemas implica asumir cierto fracaso de antemano. El lenguaje poético trasciende la realidad, y ofrece una mirada nueva, siempre diferente, hasta de lo más cotidiano. Paul Valéry decía que “restituir la emoción poética a voluntad, fuera de las condiciones naturales en las que se produce espontáneamente y mediante los artificios del lenguaje, tal es el propósito del poeta”. Por esta razón, cualquier acercamiento a un poema nunca dará cuenta de la riqueza y de la multiplicidad de símbolos que en él se inscriben, pero opera a modo de invitación a bucear en la escritura, en este caso, de estas cuatro escritoras.

Gabriela Fabiana Rivero

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Nació en Rosario, Santa Fe, pero se declara fueguina por adopción. En el año 2013, publicó su primer poemario Estalactitas y soles, y es una de las organizadoras del evento en Ushuaia. Los poemas de Gabriela están llenos de imágenes de la naturaleza, de recuerdos del pasado, de experiencias de un yo que alternativamente dialoga consigo mismo o con un tú presente o ausente.

Lloviéndome

Se cae el cielo:

no es la lluvia

es el gris que oculta

su luna oscura,

su alma de luto,

su extasiado crepúsculo.

 

Mis pasos crujen lánguidos

buscando senderos

sin hojas marchitas,

solo con remolinos verdes

colmando amaneceres.

 

Es primavera

pero llegó el otoño,

la punta de tus dedos

ya no pincelan de rojo

mi cuerpo.

 

No es la lluvia,

mi alma llueve salado,

tú la abandonas,

se cae el cielo.

 Liliana Teresa Chavez

Lili

Es narradora y poeta, y nació en Deán Funes. Participó en numerosas antologías nacionales e internacionales y conduce el programa radial Luna de pájaros. Tiene varios poemas publicados, pero haremos referencia a su libro Dos estaciones y media. Gustavo Tisocco nos habla de “un testamento de amor, de belleza, pese al cansancio y a la tristeza”. La autora habla de su historia familiar, de su casa, de los silencios, en una atmósfera profundamente intimista.

Esa luz

amarillo limón

de la tarde

me recuerda a alguien.

Estoy donde cada algarrobo

vive en una casa.

El ventanal

deja ver la claridad

del cielo después de la siesta.

Hay pájaros

sobre todos los techos

un niño llora a poca distancia

mi madre toma la merienda en la cama

y nos mira.

 

Habrá otros momentos

pero este, tan simple,

tan cotidiano,

se roba el río de mis ojos.

Norma Etcheverry

La vida leve

Nació en Ranchos, Provincia de Buenos Aires. Desde sus años de estudiante universitaria, reside en La Plata. Además de poeta es periodista. De sus varios libros publicados, elegimos La vida leve (2014), un volumen de prosa poética, una serie de relatos que son impresiones, fragmentos en los que la melancolía está presente en todo: en los olores, en la descripción del viento, en un tren que pasa o en una historia de amor.

Los trenes

Cada mediodía, se detienen con el niño cerca del cruce de los trenes para verlos pasar. Son fabulosos. Los trenes. El sol, dando de lleno sobre el hierro oscuro del viejo puente. Ese chirriar obsceno que parte el aire, a la hora de la siesta.

Un magnífico animal de humo que todavía atraviesa las noches de mi infancia, llevando y trayendo rostros que nunca pude nombrar, mapas y fotos de países lejanos, lugares exóticos, mujeres increíbles y hombres con miradas de fuego.

Ángela Gentile

Los pies

Nació en agosto, en la ciudad de Berisso, Provincia de Buenos Aires. Es profesora de lengua y literatura italiana y profesora de lengua española. Entre sus varios libros publicados, están Los pies de Ulises (2016), “un libro gestado en lo bello, con imágenes magníficas”, en palabras de Horacio Castillo. Son poemas, además, traducidos al griego y donde uno intuye lazos que nos conectan con un pasado remoto que dialoga con el presente.

 Los pies de Ulises

Fui devorado por el mar,
pero mis pies memorizaron Ítaca, su hierba  y el misterio condenado a mí.
Por ellos regresé multiforme y primitivo de sandalias.
Allí, velaron mi nombre una y mil noches, bajo las estrellas y cerca del Egeo.
Alguien rozó la sagrada marca en mi piel y preguntó:
¿Quién eres?
Sólo mis huellas, arquitectas de infamias, reposaron en paz en salinas aguas,
olvidaron la resina de las zateras y dejaron de oler a maderos.
A expensas del mundo mis plantas buscaron las sombras y otra voz delató:
¿Dónde irán tus pies?
Y vinieron hacia mí los naufragios y los vientos.
Yo, soberano en intrigas, no pude contra mí y me pregunté:
¿Quién me recuerda?
Y el mar rugió memorioso desde la alta orilla.