Fidba 2017: Monger

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En el marco del FIDBA  pudimos ver en calidad de pre estreno la película argentina Monger de Jeff Zorrilla. Una película llena de aciertos técnicos e ideológicos para meterse en un mundo por demás invisibilizado: el del turismo sexual en la ciudad de Buenos Aires. A través tres prostituyentes extranjeros (uno argentino a decir verdad pero criado en USA) Monger se mete  directamente con  la prostitución desde el punto de vista de cafishos y consumidores.

Sin caer en golpes bajos ni en juicios de ninguna índole, sin darnos tampoco algo de “alivio” con alguna posición políticamente correcta. Con un discurso magistralmente construido desde el relato logra también entretener e intrigar a pesar de lo desagradable del tema y de lo que vemos. Nadie es del todo lo que parece, salvo uno de los tres personajes varones, plano por demás, el yankee que quiere llegar a la prostituta número cuatrocientas antes de su cumpleaños, los otros dos por el contrario despliegan un abanico de gamas que producirá, por ejemplo,  que  quien más repulsa nos causa a los tres minutos iniciales de la película con sus insultos hacia Evita,  consideraciones sobre el libre cambio y la “libertad” de las mujeres, no será quien llevará a cabo el mayor acto de crueldad, al menos en este recorte de tiempo que se narra y vemos. La diferencia entre los dos yankees repulsivos y brutos y el ex consumidor británico dulce padre de un niño concebido con unas de las chicas, no puede más que seguir mostrando el devenir de un capitalismo salvaje que hace de los cuerpos mercancía de cambio, de las vidas soportes vacíos y del deseo una absoluta ausencia.  Y quién más poder tiene, quien puede salir, entrar, concebir, comprar, retornar sin despeinarse un pelo es quien más preparado está en todos los aspectos, alto poder adquisitivo y educación incluidas.

Zorrilla NO nos hace el favor de mitigarnos ni el desagrado ni la contradicción. Nos expone crudamente a través de una cámara  incómoda, poco estable, varios cambios de formatos y registros, (super 8, móvil, gopro), una banda sonora destacable y un montaje excelente ese mundillo desagradable y molesto que está ahí, no solo en la puerta del famoso bar de la 9 de Julio y Córdoba, sino  en cualquier otro de esta ciudad y a plena luz del día.

Qué hacer con todo esto no es algo que le corresponda al cineasta decir y se agradece que así sea. Monger es una película necesaria no solo porque puede revelarle a algún distraído que en Argentina también hay turismo sexual. Es necesaria sobre todo por el modo en que nos interpela a quienes formamos parte de colectivos militantes feministas a seguir pensando, reflexionando y escuchando sobre este tema que nos atraviesa sin medias tintas. Y porque además expone, afín a las consideraciones de Rita Segato por ejemplo, que en el capitalismo patriarcal los varones han sido entrenados para la violencia y el consumo de los cuerpos desde siempre. Y no parecen por cierto ni un poco felices con ese convite.

Monger puede volver a verse el 2 de agosto / 22 hs / Cine Gaumont Espacio INCAA Km