Luis Felipe Noé: Mirada Prospectiva en el Bellas Artes

0
0

Caos. Un término que siempre está ligado al desorden y a la confusión casi peyorativamente. Usado como sinónimo de la inestabilidad y la indeterminación, es un factor clave por fuera de una condición o situación de estabilidad. Pero Felipe Noé, un artista muy astuto sabe dar vuelta la realidad y toma ese jugoso caos como fuente de creación y de origen para sus vibrantes obras.

En un pasaje de la modernidad a la posmodernidad, este reconocido personaje nacional ha sabido cosechar en su larga trayectoria un corpus de obra variado pero que siempre tiene presente esta idea de lo caótico. Luego de publicar su gran obra literaria Antiestética en 1965, Noe manifestó la necesidad de asumir el caos como una nueva dinámica de funcionamiento en un mundo que no paraba de cambiar. A partir de ahí el pintor ha introducido el caos, tanto en la teoría como en la práctica. Caracterizado también por ser visionario, su muestra “Mirada prospectiva” en el Museo Nacional de Bellas Artes se lleva por delante el típico eje temporal de las muestras homenaje, no apunta al pasado sino al presente y al futuro. 

La instalación plantea un recorrido por la obra de Noé basándose en tres ejes principales. Uno de ellos es la “visión fragmentada”, una idea que ha rondado la pintura allá por los años ’60. Aquí podremos ver obras que están divididas partidas en varios fragmentos, pero la idea central está en que las partes coexisten entre si con sus propias coordenadas geográficas y temporales formando parte de un mismo sistema. Quizás Dispersiones del año 2004 es el más claro ejemplo. Podemos imaginar que si unimos todos los fragmentos conseguiríamos una obra “armoniosa”, pero el peso artístico está precisamente en esa partición, en ese desorden e incomodidad. Son sobre todo aquellas obras que parecen tener varias temáticas en una misma superficie, las que más desconciertan a uno como espectador. Uno se exige a si mismo encontrar un sentido y una relación entre todas las puntas de información que se nos muestra. 

20170716_161131

En segundo término, tenemos el eje de la “línea vital”. A partir de los años ’70, Noé funde la línea y el color comenzando así a enunciar la naturaleza como sinónimo de la vitalidad latinoamericana, lo cual marcará fuertemente su obra para los años siguientes. En esta parte de la muestra nos encontramos con impactantes obras como La naturaleza y los mitos II con incesantes flujos de colores y rostros por doquier. 

Y por último aparece el concepto de la “conciencia histórica”. Aquí se ronda la idea de los artistas como testigos de la historia de la que pueden apropiarse para repensarla en su presente y hacia un futuro. Es quizás este tercer eje el que mejor describe a Luis Felipe Noé, un hombre que no teme revisar el pasado y adaptarlo al presente con claros mensajes hacia el futuro. Sus obras vienen de un pasado cronológico para instalarse en nuestro presente y cuestionarlo, sacudirlos. Vienen a traer un poco de “caos” a nuestra aparente calma. Hay siempre un eco de contemporaneidad y de vigencia en los temas que trata Noé. Sus trabajos nunca quedan obsoletos y mucho menos desactualizados.  

20170716_161234

Pero volviendo a la idea de “caos”, la instalación misma es caótica. No hay un orden particular para recorrer y al ingresar a la sala se produce un impacto visual dado por los estridentes colores que dan vida a las obras. Uno como espectador se ve inmerso en un intrincado y confuso espacio lleno de obras y de gente que se mueve para todos lados. Hay que admitir que estremece el primer encuentro con la muestra. Muchos se muestran asombrados y otros fascinado. Algunos lo disimulan y otros van de aquí para allá leyendo cada nombre de obra y tratando de descifrar el significado de los cuadros o las estructuras instaladas. Pero quizás son los niños quienes mejor se apropian del artista al usar su fresca e infinita capacidad imaginativa. Algunos jugaban alrededor de una de las instalaciones más llamativas diciendo que era su casa e invitaban a sus compañeros. Ellos crean a partir del “caos” de Noe. Y como el mismo Luis Felipe Noé afirma en uno de sus manuscritos; “[…] que el espectador haga la síntesis.”. 

La muestra puede visitarse en el Museo Nacional de Bellas Artes hasta el 20 de septiembre. 

Museo Nacional de Bellas Artes
Av del Libertador 1473. CABA.

Las fotografías pertenecen al autor de la nota.