¿Qué es una clase?

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Podemos plantear la hipótesis que una clase es un ritual que dispone de nuestros cuerpos; donde nos escuchamos y donde constantemente se suceden preguntas.  Y habrá tal vez quedado algún germen que se instala para una posible metamorfosis.

Será en la repetición de esos gestos, de observaciones y prácticas, de lecturas y miradas donde aquel germen podrá transformarse en la ¨masa madre¨ de nuestras próximas creaciones.

En el acuciante llamado de nuestros cuerpos quedará inscripto como antídoto que se activará en el instante oportuno; para celebrar el estar vivos, para magnificar las experiencias sensibles que nos interrogan.

Como una remada donde la pala del remo gira, se introduce en el agua y luego emana; ejerce una fuerza bajo el agua y repite su movimiento. Un curso , una materia podría ser una suerte de cruce de un río remando. Donde durante cada clase se repiten esas remadas y a pesar de que el fin es llegar al otro lado del río; cada sucesión , cada esfuerzo son fracciones de un todo que constantemente anuncia su proximidad a la otra orilla.

¿Cuánto tardamos en cruzar el río?

No lo sabemos, no es un tiempo que lo podamos medir; dependerá de nuestro cuerpo, de las olas, de los otros botes y del viento. Un tiempo impreciso, que necesitará de nuestro esfuerzo. Como el reloj sin agujas que encuentra Agnés Varda en la película Les glaneurs et la glaneuse.

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Still del film Les glaneurs et la glaneuse, Agnes Vardá, 2000.

¿Qué imágenes pueden emanar del brillo de las aguas al sacudirse?

¿Qué códigos emergen en forma luminosa para igualar alguna poesía construida con palabras?

¿Cuántas veces cruzaremos el río?

Todas serán distintas, cada cruce será  único y a la vez será parte de una secuencia de cruces, de cientos de remadas, de miles de respiraciones.

Cada hora, cada día, cada estación tendrá una luz distinta y los oblicuos rayos caerán sobre nosotros de forma diferente. Impactan y resplandecen; lo hacen sobre todas las texturas: los remos, el agua que salpica, la madera lustrada del bote, un baño de oro sobre nostrxs.

Nuevas formas de sombras y luces se suceden, mientras que el amanecer y el crepúsculo nos abrazan incandescentes, con sus colores de apertura y cierre del día, de un comienzo y un final sin agujas. Nos enceguecen esos cálidos colores que se traslucen, se filtran entre las nubes y los árboles. Todo se tiñe para señalarnos el horizonte, para recordarnos nuestra finitud.

Eduard Munch en 1893, nos dice: Paseaba por un sendero con dos amigos – el sol se puso – de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio – sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad – mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.

Grito-de-MunchEl grito, Eduard Munch, 1893.

Mientras Munch vio el horror de la modernidad a través del crepúsculo y ha inmortalizado el sonido del grito en el gesto del hombre andrógino estremecido, otros como Claude Monet han encontrado en el amanecer el punto de partida para una revolución en la pintura que luego se ha denominado Impresionismo.

En Sol naciente de 1873 el pintor nos anuncia su reflexión sobre la primer obra impresionista: El paisaje no es otra cosa que una impresión, una impresión instantánea, de ahí el título, una impresión que me dio. He reproducido una impresión en le Havre, desde mi ventana, sol en la niebla y unas pocas siluetas de botes destacándose en el fondo… me preguntaron por un título para el catálogo, no podía realmente ser una vista de Le Havre y dije “pongan impresión”.

Hace más de un siglo ellos nos revelaron sus impresiones, sus sensaciones más profundas y sinceras. Interpretaciones y representaciones de una realidad intangible que se nos chorrea entre los dedos.

Joan Foncuberta (fotógrafo y teórico de la imagen español) desarrolla un extenso argumento en relación a las imágenes contemporáneas, específicamente las fotografías. La Posfotografía es un concepto que se sustenta en torno a un presente excedido de fotografías, algo que los artistas del sigloXIX, jamás hubiesen podido imaginar o tal vez ya lo intuían.

Foncuberta sostiene que: el gesto de producir imágenes supera el gesto de consumir imágenes.

A partir de esta idea trabaja para la realización de una muestra con artistas que se apropian de fotografías de la web para crear una obra que se basa en un exhaustivo proceso de selección.

La artista contemporánea Penélope Umbrico construye enormes mosaicos de fotografías de atardeceres y amaneceres. Miles de fotografías capturadas x miles de individuos que plasman en sus teléfonos ese momento mágico. Seguramente la tecnología será en parte responsable de semejante acumulación de gestos repetidos; anulando tal vez lo originario ligado al trazo único y a las impresiones. Recreando nuevas impresiones que nos acercan a un presente abrumador y vertiginoso, más cercano al derrumbe que al goce.

 

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Sunset Pictures on Flickr, Penélope Umbrinco,  2013
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No podríamos contar cuantos ocasos y amaneceres hemos visto representados en el cine y la fotografía. Y cuantos y en que circunstancias los hemos visto y sentido en nuestros cuerpos.

Lo que si tal vez podemos comprobar es que mientras Akira Kurosawa en Los sueños se mete dentro del cuadro de Van Gogh, camina x sus paisajes y dialoga con el pintor; el sueño se transforma en real y ya no existen límites concretos entre el sueño de Akira, el sueño de Vincent y nuestros propios sueños.

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Still del film Los sueños, Akira Kurosawa, 2000.

Mientras mantengamos difusos esos límites, podremos atravesar el fuego sin sentir el calor de sus llamas y encontrar entre la hojarasca del otoño un retazo de memoria que completará el rompecabezas. Evadiendo el derrumbe.

Al llegar a la otra orilla miraremos nuestro recorrido desde el otro lado, cambiará nuestra forma de percibir, intentaremos ver las huellas que dejamos, pero el río no lo permitirá, solo podemos dejarlo grabado en nuestra memoria, porque el agua ha borrado nuestro pasar.

Ya estamos listos para emprender nuestro viaje de regreso, nuestras próximas remadas, nuestros nuevos cursos.

¿Qué es cruzar un río?

 

Ilustra la nota, imagen de Sol naciente, Claude Monet, óleo sobre tela, 1873.