Montevideo: un ciudad, dos días, tres museos de arte

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Montevideo: cruzar el charco, atravesar el puerto a pie y alojarnos en la ciudad vieja alcanzan para que tiempo y espacio coincidan sin apuros y que  los sitios de interés nos inviten sin urgencias.

Apenas cruzado el río, el ferry nos ubica frente al antiguo mercado de la ciudad vieja y a pasos del banco del Uruguay, magnifico e imponente edificio sede de las bienales de Montevideo. De espaldas a la aduana,  caminamos por la peatonal Sarandi.
Es sábado y hay poca gente en la calle, buscamos por nuestra cuenta los puntos de interés q nos gratifican. Nuevos restaurantes de “slow food” y algunos tenderetes con prendas tejidas a mano marcan el camino hacia la plaza Matriz donde la venta de los sábados ofrece artículos usados ordenadamente exhibidos, limpios y bellos. Austeridad y buen gusto, apreciamos esa combinación “tan uruguaya”.

Tres museos nos invitan.  Dos de ellos más nuevos, el Museo del Cabildo y el Gurvich, nos atraen en su desarrollo y propuesta. Al Museo Torres García más conocido y visitado,  volvemos por amor.

Al 500 de la calle Sarandi nos encontramos frente al Museo Gurvich. Es un proyecto culural de la Fundación Gurvich. Fundado en 2005 esta sede fue inaugurada hace tres años y posee todas las características de un  museo contemporáneo. Además de la colección permanente ofrece ciclos de conferencias, mesas redondas, debates, talleres para grupos de niños y adultos, edita publicaciones y hace muestras itinerantes.

 

El Gran Discípulo y Artista inigualable.

Este nuevo museo que lleva el nombre de José Gurvich (1927-1974) es obra de su hijo, hoy su Director y de Totó,  su mujer quien lo sobrevivió casi 40 años dedicada a coleccionar, recuperar y clasificar la obra de este gran artista, asi como el lugar para albergarla,  convirtiéndolo en un medio sensible de desarrollo para la comunidad.

Sensible como era sin duda Gurvich. Sus obras si bien pertenecen (en alguna medida) al constructivismo, también destacan la herencia Lituana de la tierra donde nació como Zusmanas Gurvicius, nombre que fue cambiado al definitivo José Gurvich, al ingresar con su familia a Uruguay a los cinco años de edad.

Enlazó naturalmente su herencia Lituana Judía con su nuevo país, su escolaridad lo mostró como un niño dibujante y en la adolescencia siendo amigo del hijo de Torres García, integro su taller del que llegó a ser docente. Viajó, estudió y expuso en Europa EU e Israel.

Fue pastor en un Kibutz  sin dejar por eso su actividad plástica. De su paso por esas tierras queda una serie de obras que son un canto de amor a sus orígenes. En 1960 se casa con Toto,  fotografías de esos tiempos los muestran espontáneos y amorosos. Tienen un hijo, Martín. José trabaja intensamente en Uruguay y vuelve a Europa y EU en 1969 para ya no regresar. En 1974 preparando una importantísima muestra en Nueva York donde residía junto a su familia, muere inesperadamente de una oclusión coronaria  Ese  corazón que parece haber amado tanto le falla a los 47 años.

Al igual que su maestro desplegó su arte con nuevos conceptos y materiales, proyectos para monumentos y obras tridimensionales en el lenguaje aprendido con JTG hasta que fue flexibilizando esa estructura, multiplicando y fragmentando los símbolos en nuevas combinaciones. Su tema sobre la mujer y el hombre universal ocupó un lugar de privilegio, simbolizado en su obra “Hombre Constructivo en Espiral” en la que sintetiza la idea de hombre universal sin representar su apariencia.

El museo es muy eficiente, de sus cinco pisos los dos superiores se destinan a exposiciones temporarias, uno entero, el 3ro.a su maestro J.T.G. El 2do agrupa la obra en : Mundos Fantásticos, Judaísmo e Israel y Homenaje a Toto, fallecida en 2011. El 1ro. Nueva York dedicado a su vida y obra en esa ciudad. Una mención especial a la Sala de Murales en planta baja. Hay uno en blanco rojo y negro que muestra síntesis del legado de su maestro y su propio estilo.

El Museo Gurvich es un lugar muy amable, Las jóvenes que atienden al público y la librería se interesan por nosotxs y al sabernos feministas nos informan de la inauguración de una muestra sobre las mujeres en la historia, que está teniendo lugar a pocos metros de allí, en el Cabildo.

 IMG_7569.JPG gurvich mural IMG_7591.JPG Hombre Constructivo en Espiral IMG_7595.JPG Gurvich kibutz IMG_7616.JPG escultura gurvich

El Museo Histórico del Cabildo

Sobre una de las calles laterales de la plaza Matriz, el antiguo edificio de amplios patios y paredes gruesas, busca posicionarse como un espacio innovador dinamizando y articulando la relación entre  educación,  cultura y arte, generando diálogo y conocimiento sobre narrativas históricas que hacen a la construcción de la identidad de Uruguay.

IMG_7634.JPG Patio Cabildo U

Hay varias muestras en exhibición, una de ellas, la que se inaugura es de neto corte feminista puesto que “Mujeres en la Revolución Oriental 1811-1820” incorpora una mirada con perspectiva de género que propicia la reflexión en torno al protagonismo de la mujer y su situación social, haciendo visible su aporte a la Revolución Oriental. Tarea muy difícil ya que los registros de época no dan cuenta de la acción de las mujeres en relación al contexto político y sociocultural de su tiempo, y abundan las narrativas donde se las ignora como protagonistas. La curaduría propone reflexionar sobre la relación de hombres y mujeres, sus actividades en conjunto y el peso del accionar histórico de las mujeres en esos momentos.

IMG_7628.JPG uniforme histórico Cabildo U (1)

Registros narrativos, textos ploteados en las paredes, visibles y claros junto a objetos de época como lanzas o trajes que imaginamos en manos femeninas dan cuerpo a esta muestra que nos esclarece sobre el valiente papel desempeñado por mujeres “…que vestían poncho y ceñían sable cabalgando junto a los hombres,  los acompañaban en el ejército en número de quinientas por lo bajo. Eran las Chinas. “Los enemigos a menudo las hacían prisioneras, pero ni ese peligro las arredaba”(Barrios Pintos, 2001)

Los escritos son adecuados e invitan a ser leídos. Algunos de ellos:

“La Guayreña” nos habla de Cayetana Leguizamón quien junto con su marido se unió a la causa Artiguista. Establecidos en la zona de Durazno, recibían a viajeros en plena revolución, muchos de los cuales dejaron constancia escrita del trabajo solidario de ella y de otras mujeres quienes no fueron invisibles en su tiempo pero  fueron invisibilizadas por la historia. (Oscar Padrón Fabre, 2017).

 Josefa Oribe hablaba públicamente de política y estableció lazos con autoridades portuguesas de Brasil. En una carta de 1825, un caballero le escribe a su cuñado  “Las Oribe cantan a las ventanas de su casa canciones patrióticas y vestidas de luto manifiestan con descaro sus sentimientos”

IMG_7632.JPG Damas Cabildo U

Melchora Cuenca “…usó siempre una lanza, frente a las  pulperías del pago la recostaba al bajar del caballo, con la medialuna brillando a la luz. Era su seña, su marca”. Contrajo matrimonio con José Artigas en la Capilla de Purificación en 1815. (Barrios Prieto 2001)

Curada por el Equipo Museo Histórico del Cabildo, con C. Mendoza y J. Perera, la muestra consigue su propósito.

Las otras muestras del museo, también propician la visibilización de trayectorias históricas ignoradas  y sus influencias hoy, “Afrodescendientes; Pasado y Presente de la Comunidad Negra en Uruguay” rescata la trayectoria de la comunidad afro uruguaya en el país vecino y la influencia sobre la vida cotidiana actual. Realizada a partir de piezas históricas del Museo y pinturas de Pedro Figari.

“Cuando las Palabras Ardan en la Chimenea” de Eliaán Stolarzky acerca de los inmigrantes,  los recuerdos de la memoria colectiva en las fotografías de inmigrantes en los años cuarenta. Imágenes familiares, reconocibles que se multiplican, espacios que se reconstituyen con historias, recuerdos. Cómo rellenar los vacíos, significando la información que falta. Las fotografías impresas sobre mosaicos logran dar el efecto partido y multiplicador de las memorias.

IMG_7635.JPG Inmigrantes Cabildo U

 

La medida de un museo

La visita artística por excelencia en Montevideo es, para la mayoría de nosotrxs, el Museo de Joaquín Torres García el cual siendo relativamente pequeño, resulta enorme puesto que admite tantas visitas, recorridos y miradas como descubrimientos seamos capaces de hacer ante  el despliegue incansable de un Artista que llegó a Maestro. Joaquín Torres García (Montevideo 1874-1949)

Podríamos (no es el caso) analizar la trayectoria artística de JTG,  su obra que va desde los murales neoclásicos (uno descomunal en el MAV) hasta las obra tardías representativas de su imaginación y conceptualización: el constructivismo. Ciertamente, su obra sostiene muchos análisis específicos. Pero es el Museo de JTG que nos aparece como un fenómeno inigualable de su  legado así como su forma de transmitirlo.

Si desplegamos una mirada “panorámica” ante su obra, podemos distinguir su trabajo, su rigurosidad, su compromiso y la búsqueda que abarcó toda su vida. Hasta que se dio cuenta que había llegado el momento de transmitir para convertirse en Maestro sin dejar de ser Artista. Fue en 1942.

Unos pocos años antes, en 1934 volvía  a Montevideo, entonces una ciudad de 130 mil habitantes. La expresión artística no era sólo escasa sino casi inexistente, contaminada por estilos ajenos y por un academicismo ochentista, favorecido por la burguesía y la moda a seguir, tanto en artistas como seguidorxs. Los conceptos abstractos eran escasos o nulos  y JTG sentía la necesidad de abordar un estilo en relación a la identidad, la mentalidad y  la historia del país. La revalorización y articulación con las artes indígenas a las que JTG había llegado en busca del simbolismo universal y de sus valores espirituales y formales se convirtieron para este artista en una necesidad apremiante. La trayectoria de JTG, su  encuentro con la realidad de su país y con la ignorancia sobre las tradiciones culturales lo animó a hacerse teórico, historiador y maestro.

Por aquellos años, Uruguay tenía pocos monumentos nacionales y ninguna arqueología original ya que nuestros pueblos originarios habían sido  agricultores y no constructores. Conciente de esta situación, sus obras de 1934 -1938, guardan relación con esta idea al rescatar la cultura indígena con su orden cósmico. Fiel a su recorrido y búsqueda cuando ya  había conseguido su estilo “constructivista universal” aspira a crear un arte que exprese una conciencia colectiva y accesible a la gran mayoría.

El Taller Torres García (TTG)  fue más que un lugar de enseñanza, fue un lugar de trabajo colectivo con la idea de desarrollar un estilo auténtico basado en la filosofía de la abstracción y en las tradiciones indígenas. Los artistas del TTG no firmaban sus obras individualmente sino como un colectivo. Publicaron  una revista, Removedor  y trabajaron juntos en encargos arquitectónicos que colmaron las expectativas del artista.

Las pinturas constructivistas de JTG  -(1938-43) son las más gráficas, las más abstractas y con más motivos indígenas de toda su carrera. Había cerrado su ciclo del naturalismo al simbolismo animista y a la abstracción, expresando así  la síntesis última de JTG: orden, intelecto, mundo natural, mundo fenoménico y emoción-intuición.

Torres García era un hijo del Nuevo Mundo, se nutrió de Europa y de América, concilió convenciones formales y modernas con una visión y energía prehistórica en descubrimientos e ideales que lo nombran.

Por eso el Museo es enorme y continúa la intención del taller y de su maestro. Es tan  grande como grande es la misión de este artista, su vocación y su búsqueda.

IMG_7660.JPG JTG Colores IMG_7667.JPG JTG imagenes primitivas IMG_7668.JPG JTG Barco IMG_7672.JPG JTG Mural IMG_7653.JPG JTG NY