Raymond Depardon en el CC Recoleta

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Caminando por Plaza Francia, pasé por al lado del Centro Cultural Recoleta, y por pura casualidad entré a ver que había, ahí me encontré con esta muestra de la cual salí completamente sorprendida.
Nunca había escuchado hablar de él, ni había visto sus imágenes. “El color es la metáfora de la curiosidad” dijo, algún día, este gran fotógrafo documentalista francés. La muestra comienza con esta misma, en la pared, en el medio de un texto que escribió el curador de la obra, otro francés: Hervé Chandès.

Raymond Depardon nacido en 1942, comienza a incursionar en la fotografía desde chico, desde los 12 años para ser exactos. Fotografiando las cosas que lo rodeaban en su casa en un granja en Garet. Parte a París en el ’58 y en el ’78, luego de varios años trabajando en agencias como reportero, viajando por todo el mundo, se une a la prestigiosa agencia Magnum. Un digno fotógrafo de Magnum, completamente clásico, con una ténica impoluta, pero con algo que llama la atención son esos increíbles colores que son su impronta.

Depardon, no solo se dedicó a la fotografía documental, si no también al cine documental. Incluso ha ganado premios con ellas. Tres de sus últimas películas están siendo proyectadas como parte de esta bellísima muestra, también en el Centro Cultural Recoleta.

Al entrar a la sala hay dos caminos posibles para elegir. Uno de ellos es la muestra Un momento tan dulce donde se pueden apreciar bastantes imágenes que van desde los años ’70 hasta el 2012.

Viajando por lugares como Chile, Beirut, Glasgow, Etiopía, Chad, Bolivia, Estados Unidos,
Argentina y Hawái. En estas fotografías se puede ver su gran búsqueda con respecto al color y lo llamativo de ellas es que son imágenes que compuso para el mismo mientras viajaba por trabajo a estos lugares. Pequeñas situaciones que le llamaban la atención a él, pero que nada tenían que ver con el trabajo que le habían encomendado y por el cual se encontraba en esa parte del mundo. Se puede ver una diversidad de hermosas situaciones, desde niños jugando divertidos en las calles de los barrios de Glasgow, hasta un auto, lleno de balazos, en medio de la guerra de Beirut en el verano del ’78. Curiosamente, por esa misma época es cuando el se aleja del fotoperiodismo y fotografía la guerra civil de Beirut desde otro punto de vista completamente nuevo: mostrando las consecuencias de la misma. Tiene publicados más de 50 libros, y todos ellos buscan entrelazar la imagen con el texto. Es por esto que en medio de las fotografías que vemos enmarcadas en la pared, encontramos fragmentos de sus escritos.

El otro de los caminos para elegir es el de la muestra Francia. Un gran proyecto fotográfico que decide hacer solo que nace de sus trabajos en la DATAR: “una misión fotográfica cuyo objetivo era crear un retrato de Francia, un observatorio del paisaje del pais en los años 80”, es la explicación al especto que podemos encontrar en la especie de libro/catálogo, muy completo y muy bien editado por cierto, que te dan al inicio del recorrido. En esta parte se pueden apreciar unas imágenes increíbles con respecto a la técnica y, obviamente, con el color como base. Retratos de lugares
cotidianos de los pueblos Franceses. Su objetivo fue mostrar esos pequeños pueblos, de donde él proviene, a través de una cámara de gran formato. Depardon mismo lo plantea como “reencontrar ese camino que va de la casa a la escuela, a la tabaquería, estacionarme en algún sitio, esperar, no mucho tiempo, irme”. Eso es algo que se nota en estas fotografías expuestas en formatos grandes y que su color y quietud te sacan el aliento. Casi ni hay presencia de personas, parecen estáticas, pero llenas de cosas que descubrir si uno se pone a mirar de cerca.
En el final de este recorrido hay una pequeña actividad. Se invita a la gente a describir, ya sea con palabras, con dibujos, o como sea, en una especie de postal en blanco su fotografía favorita. Me quedé un rato mirando todas las que estaban escritas, frustrada porque no podía elegir mi foto favorita, y me encontré con algo que me hizo reflexionar y me pareció hermoso a la vez. Una de ellas simplemente decía: “mi mejor fotografía es aquella que nunca saqué, que quedó guardada en mi memoria.” Creo que todos los fotógrafos podemos sentirnos identificados con esta frase, hasta podría apostar que incluido Raymond.

La muestra de Raymond Depardon está hasta el 20 de agosto de 2017, en las salas Cronopios, J y C del Centro Cultural Recoleta.