Focos de la Tate: Tracey Emin y William Blake

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Los grandes centros hacedores de tendencias y distribuidores de imaginerías nos proponen a veces juegos imaginativos al poner en diálogo piezas patrimoniales de contextos y facturas alejadas en el tiempo.

Es el caso del desafío que lanza este centro de arte contemporáneo para encontrar los vínculos entre William Blake (Reino Unido 1757-1827) y Tracey Emin (Reino Unido, 1963), a través de dos obras paradigmáticas de cada artista pertenecientes a su colección.

Pity c.1795, William Blake
Pity c.1795, William Blake
The Crucifixion: 'Behold Thy Mother' c.1805 William Blake
The Crucifixion: ‘Behold Thy Mother’ c.1805 William BlakeM

My Bed, de 1998, se presenta como una suerte de autorretrato de Emin, quien trabaja profusamente con al ficcionalización de su biografía en clave visual. Por su parte, se toman dos trabajos de Blake, Pity y The Crucifixion: Behold Thy Mother.

En ambos, destaca la Tate, se interpela la presencia o ausencia de la figura, y son prototípicas de la relación entre libertad e individuo en el liberalismo. En palabras de la galería: “Blake se opuso a la hipocresía de su época que defendía el liberalismo y las libertades sexuales y todo tipo de libertad de expresión. Esta nueva exposición afirma la idea romántica de Blake acerca de la verdad artística a través del dolor existencial y la posibilidad de un renacimiento por el arte, compartida en el trabajo de Tracey Emin”.

Las opciones parecen ser, una vez más, estar dentro o salir del arte, buscando razones y construyendo sentidos desde dentro de una tradición y una historiografías consagradas e impuestas a la vez que se promueve la rebelión de lenguajes y estados.

Tate Liverpool
Albert Dock
Liverpool Waterfront
Liverpool
L3 4BB

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Ilustra la nota, un detalle de My Bed, Tracey Emin, 1998.