Jorge Sanjinés presentó Juana Azurduy en el marco del FICIP 2017

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A los 80 años, el creador emblema del cine político e histórico de Latinoamérica, Jorge Sanjinés (La Paz, Bolivia, 1931), presentó la última película del grupo Ukamau: Juana Azurduy, guerrillera de la Patria Grande.

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Antes de la proyección dirigió unas breves palabras, ante un cine lleno de un público afectuoso, en las que rescató la necesidad de difundir nuestra olvidada historia y reivindicar a las mujeres. Aquí dejamos un pequeño registro de lo que transmitió:

Lo último que vimos del maestro en Argentina fue Insurgentes, esa maravilla cinematográfica-historiográfica que devela la historia no contada de Túpac Amaru y Túpac Katari, en el festival de cine UNASUR en San Juan. El querido Alfredo García lo había entrevistado en exclusiva para leedor en el mismo marco.

Leé la entrevista a Jorge Sanjinés.

Hoy la película llega gracias al esfuerzo conjunto del 7mo. FICIP (Festival Internacional de Cine Político) que se extiende del 25 al 31 de mayo, y el 17 Festival Internacional de cine de Derechos Humanos, que tendrá lugar del 31 al 7 de junio, optimizando esfuerzos y potenciando el espacio de reflexión que estos dos encuentros propician. Por eso, la película volverá a verse en el Cine Gaumont de la ciudad de Buenos Aires, el viernes 2 de junio a las 20 hs.

Juana Azurduy, guerrillera de la Patria Grande, es una impecable crónica audiovisual que revaloriza no solo la figura de una mujer gigantesca, sino también el contexto de un momento preciso pleno de traiciones, olvidos, intereses personales y bajeza moral, interpelando desde el pasado la política del presente.

Con la lectura política que le da el Grupo Ukamau, la vida de Juana se recompone como relato enmarcado desde un momento histórico que existió, la visita que recibe en Chuquisaca del General Simón Bolívar y el Presidente Mariscal José Antonio Sucre, y la reconocen como Teniente Coronel, en noviembre de 1825, retribuciones a 16 años de luchas y dolorosos sacrificios que luego serán arrebatados muriendo en la indigencia un 25 de mayo de 1862.

Una vez más, destaca la épica y la didáctica para contar la otra historia obturada durante más de dos siglos, con una fotografía de paisajes más que elocuentes.

El director, entrevistado por la agencia argentina de noticias télam, expresó, a la pregunta de porqué hacer una película sobre Juana Azurduy en estos tiempos: “Porque creo que recoger la existencia de una mujer tan admirable, su memoria, rescatarla del olvido premeditado por las élites, conocer su sacrificio, su coraje, su lucidez, es importante para las nuevas generaciones que necesitan fortalecer su propia autoestima. Ella vaticinó lo que le esperaba al pueblo ilusionado y murió discriminada, desterrada en su propia patria, pero su rebeldía la mantuvo hasta el último aliento y esa voz revolucionaria debe ser escuchada nuevamente”.

La película cobra un valor muy especial frente a los proyectos del gobierno nacional de sacar su monumento emplazado detrás de la Casa Rosada, realizado por el escultor Andrés Zerneri, con distintas excusas, primero fue porque precisa mantenimiento y estaría mal terminado, ahora con la idea del trazado de un paseo lindante a Puerto Madero.

Lo cierto es que estas películas que narran otras genealogías de las luchas populares, las insurgencias y las soberanías, son más que imprescindibles en nuestras batallas simbólicas y culturales. Recomendamos verla para recuperar la memoria y comprender nuestras la densidad de nuestras regiones, en estos tiempos tan complejos para el tejido cultural latinoamericano.