Phoebe Boswell: Mutumia, lo más potente de la 57Biennale

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(Exclusivo desde Venecia)

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Dentro de la muestra que expone a los artistas seleccionados de la 4a. edición del Future Generation Art Prize, rescatamos el trabajo de la artista que obtuvo un Premio Especial del jurado, la keniata Phoebe Boswell. Coincido con muchas mujeres con quienes compartí estos días en Venecia acerca de que es esta la obra que más nos impactó.

Se trata de Mutumia, de 2016, presentado originalmente en la 15a Bienal de la Imagen en Movimiento de Ginebra. La artista, nacida en 1982, reflexiona en sus búsquedas sobre el tema de la fragilidad, el cuerpo, las fronteras, la casa. Dice presentando su currículum: “I have always had a fragile understanding of the definition of ‘home'”.

La propuesta se sitúa en dos espacios distintos del Palazzo Contarini. En una sala pequeña del 1er piso, más íntima y recoleta, la artista invita “a las mujeres a sumar sus voces a Mutumia, considerando las provocaciones de Audre Lorde: ¿Cuáles son las palabras que aún no has dicho? ¿Qué necesitás decir?”. Un pequeño asiento frente a una mesita ofrece un botón, una luz y un micrófono, desde donde se puede grabar una respuesta a esta pregunta en no más de 30 segundos.

maria phoebe

Todas las grabaciones registradas forman parte de la segunda propuesta de esta instalación participativa y comunitaria, en el piso inferior, una sala especialmente armada como un cubo blanco con una plataforma en el centro que al pisarla reproduce una conversación. El audio que se escucha es el de la propia artista con Ndinda Kioko, escritora y realizadora de cine, con quien lee distintos ensayos, más las voces de los decires de otras mujeres, junto con un canto muy particular. El resultado, un espacio totalmente acogedor.

Allí vemos mujeres dibujadas a lápiz por Phoebe, que trancurren colectivamente distintas instancias de una animación, como en un relato sintagmático, que aquí en esta imagen se muestran en registro.

12_Boswell_Phoebe_Mutumia002El diálogo que se escucha en el espacio de la instalación (donde junto con otro grupo de mujeres nos quedamos más de 30 minutos, en estado de aprendizaje y empatía más allá de comprender o no qué se estaba diciendo), es tan potente que rescatamos un fragmento que da la clave de la potencia de esos cuerpos desnudos.

Dice Phoebe a Ndinda “Recibí una imagen de la poeta, ensayista, novelista, académica y querida amiga ugandesa Juliane Okot p’Bitek. Era una imagen de un grupo de mujeres mayores de Uganda, desnudas y acostadas en un camino polvoriento. Cuando la ví, mi pensamiento inmediato fue, oh dios, ¿qué le está sucediendo a estas mujeres, qué les están haciendo?. Estamos tan acostumbrados a las implicaciones, connotaciones, las políticas de un cuerpo desnudo de mujer y sus asociaciones con la victimización y explotación que mis presupuestos y horrorización, fueron un acto reflejo. Más tarde pude saber que aquello era una protesta por la tierra de mujeres Acholi frente a los oficiales de la policía, del gobierno y fuerzas de seguridad que habían ido a quitarlas de allí. En muchas culturas de África, es un tabú para un hombre ver a su madre desnuda -un tabú y una maldición- y este acto desafiante de estas desafiantes mujeres las convertían en valiosas armas. Aquellas mujeres produjeron un cambio ese día. Las imágenes eran heroicas. Me asusté de lo equivocada que había sido mi lectura. Me puse a investigar otros momentos de la historia donde las mujeres hubieran usado sus cuerpos para protestar. El ensayo de la profesora Wambui Mwangi, “Silence Is a Woman” (El Silencio es una Mujer, 2013) fue esencial en esta mirada”.

Y ellas mismas, conversando, aclaran el sentido de esta palabra que da título al trabajo: Mutumía, en el sentido de interrogar acerca de los cuerpos que pueden presentarse en público y los que no. Mwangi habla de Mutumia como el significado de: “una cuyos labios están sellados”.

La experiencia de transitar esta instalación es potente, conmovedora, empática, afectiva. Provoca una increible emoción. Suscita la participación de otras mujeres. Eramos muchas las mujeres que no nos podíamos ir, escuchando, mirando, recorriendo, sintiendo la propuesta de estos dibujos y voces. Lo interesante es que, más allá de toda esta investigación que personalmente hice para comprender el proceso de armado de la obra de Phoebe, la propuesta se sostiene ampliamente desde la poética, la factura, el concepto. No necesita explicación. Lo que sucede con ella, sucede.

Dejamos aquí un video que quizás sirva para hacer una aproximación al trabajo de la keniata:

Es difícil que desde una nota periodística como esta pueda transmitirse lo que allí pasa, pero, sin dudas, este es el trabajo que más nos impactó de todo lo visto en los muchos días de andar la Biennale. Aunque no esté en espacios oficiales, supera con creces la gran mayoría de lo visto y vivido en el Arsenale y el Giardini.

El trabajo de Phoebe Boswell puede verse en el Palazzo Contarini Polignac del 12 de mayo al 13 de agosto de 2017 en Venecia.

Enterate de toda la 57Biennale y la movida de la ciudad en este especial 2017, aquí.