De Tucumán a la Feria del Libro de Buenos Aires

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Entrevista a Connie Sagripanti, a propósito de su nuevo libro de poemas Así de loca.

“Me gustás así / libre y loca/ rebelde y justiciera/ cruzada de piernas/con un valium encajado/con la tormenta después de mañana/comiendo coranzoncitos de papel/sin metáforas a mano…”escribe Connie Sagripanti, joven poeta tucumana que se presentó por primera vez en la Feria del Libro de Buenos Aires para conversar sobre  Así de loca, su nuevo libro de poemas, confeccionados, según afirma Enzo Maqueira, con la materia prima del relato urbano. “Más que loca, Connie es una idealista: cree en el poder de las ideas; pero también es una sentimental capaz de darle la espalda al pensamiento para arrojarse a los brazos de lo desconocido” El otro, y hasta uno mismo, se podría agregar.  “En estas dualidades se juega la vida de su poesía, actual, detallista, tan pequeña como grandilocuente, tan particular como signo de un todo que parece ceñirse, con una oscuridad que encandila, sobre nuestra presencia en el mundo –todavía incomprensible de nuevos tiempos sembrados de soledad”.

 ¿Cómo surge la escritura de “Así de loca”?

En principio, surge con la necesidad de un material de difusión propio que permita dar a conocer mi poesía. Porque en los festivales, encuentros y recitales poéticos, la gente se acercaba en busca de material y no tenía nada. Antes hacía algunos programas que incluía poemas, como una especie de plaqueta pero con el tiempo le fui restando importancia para poner toda la atención en la puesta en escena y dejé de lado las ganas de publicar. Tal vez un poco harta del fetichismo que existe detrás de las publicaciones y con el miedo de morir en el libro. Entonces, Así de loca fue también una reconciliación con mi poesía escrita, pensado a manera de performance, que escapa de las letras e interpela directamente al lector-receptor de la obra. Por eso, son 10 poemas que completan la obra con un poema visual y con uno escrito a mano, para no perder la cercanía que reflejada en la poesía.

¿Sentís que hay una tradición literaria bien definida que dialoga en tus poemas?

Y si. Es muy difícil despegarse de las lecturas que nos acompañaron tanto tiempo, aunque admiro a muchos, creo que lo más visible es la desfragmentacion de la poesía para llevarla hacia otros lugares, sin perderle el respeto, porque si hay algo que me gusta cuidar es la estética de los textos, es más: soy muy obsesiva. En eso, me identifico mucho con Girondo, que le gustaba salir de la poesía para intervenir otros espacios, Cortázar que jugaban con las palabras, o Pizarnik que limpiaba mucho.

¿Cuánto de tu Tucumán natal hay latente en tus poemas?

En uno de los poemas: Qué chamuyera, aunque insinuando a una metáfora, hablo de “las empanadas que hace mi mamá”, ¿y que más tucumano que la empanada? Somos la capital nacional.

 Si tuvieras que establecer una relación entre vida y poesía teniendo en cuenta tus viajes, ¿cuál sería?

La poesía en sí misma es un viaje, el viaje más lindo que estoy viviendo. Para mi va más allá de escribir un poema o un libro o presentarme en alguna lectura, es una experiencia que me pasa por el cuerpo, que me atraviesa todos los sentidos y de esa misma manera intento expresarla y hacerla sentir. Hubo un día de mi vida, hace dos años, en que decidí que no haría otra cosa, y se convirtió en el único viaje del que no pude volver.

 ¿Qué fue lo que más te sorprendió de tus viajes?

Las personas maravillosas con las que me he encontrado. Porque siempre nos enteramos de lo malo, pero yo más de una vez viaje sola, hice dedo y dormía en lugares complicados pero nunca me pasó nada, al contrario. Tampoco me faltó nada, ni un abrazo ni un plato de comida. Obvio que tuve miedo, pero no me detuve. Confío en las personas tanto como confío en mi misma.

Una vez alguien me dijo que viajar no era visitar lugares y recorrerlos, que eso era hacer turismo. Viajar es quedar en las personas y llevarte una parte con vos. Y así lo entendí, desde siempre. Entonces convertí mi mochila en alas y a mi último viaje, le sume mi libro que quedó en pueblito bellos y con gente que adora difundir la cultura.

¿Cómo ves el panorama narrativo actual en Tucumán?

Creo que tanto en Tucumán, como en Argentina hay muy buenos narradores y sobre todo, hay muchas historias para contar. Lo complicado es darse tiempo dentro de la agitada rutina y creer en el instinto de cada uno. Lo que si he visto, es que la crónica se ha puesto de moda y en Tucumán se está formando una generación de cronistas bastante interesante, que toma notoriedad cuando nace la revista digital Tucumán Zeta (2012), y que sus creadores militan con cursos de formación. También han ido a formarnos grandes maestros como Josefina Licitra, Cristian Alarcón o Alberto Salcedo Ramos. Por otro lado, tenemos una tradición tucumana de historiadores de bastante renombre que nos han situado en contextos internacionales y un grupo selecto de jóvenes novelistas que están pisando bastante fuerte dentro del ambiente literario nacional, como ser Fabián Soberón, Blas Rivadeneira y Ezequiel Nacusse, por nombrar algunos.

¿Es tu primera participación en la feria del libro de Buenos Aires ?

Sí, por eso lo vivo con tanta emoción. Cuando me llegó la invitación no lo podía creer, Así de loca es una edición autogestionada que me costó días y noches de angustia, y desde que está en el Stand pasaron cosas increíbles, la gente conecta mucho con mi poesía. Estoy muy feliz por todas las puertas que están abriendo a partir de esto.

 ¿Qué pensás del panorama cultural que se vive actualmente en Buenos Aires?

Es increíble. Hay de todo, todos los días. A mí que me encanta lo interdisciplinario, me divido en mil para poder asistir a lo que más pueda: ciclos de poesía, presentaciones de libros, muestras de arte, recitales del under y degustaciones de vino. Además porque me encanta saber qué es lo que se está haciendo ya, en estos momentos. Por otro lado, acompañar a los artistas que son del interior, que nos cuesta mucho más la convocatoria.

Te definís como una poeta peronista, ¿por qué?

Porque el libro fue concebido en un momento político bastante complicado, que fue el cambio de Gobierno. El año pasado hasta pensé en irme del país, y fue ahí cuando encontré la contención en mis compañeros, que me dijeron agarra la lapicera y escribí. Me reconecte conmigo escribiendo más que nunca para resistir, y el primero de esos poema fue publicado en Poetas Peronistas, justamente. Que luego se coparon y me publicaron dos más, uno que escribí por el día de la memoria y otro en pedido de libertad para Milagros Sala. Anteriormente, había escrito Ni Susanita ni Mafalda, en pleno debate por las elecciones del 2015 y en donde me afirmó peronista a modo de conquista. Además, me es imposible separar la poesía de mi lucha social-Política. Es la forma de combate que elegí para expresarme.