León de Oro en la 57Biennale: texto curatorial

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Este es el texto del catálogo de la curadora Susanne Pfeffer, para el envío de Alemania en la 57Biennale, que tiene lugar en Venezia del 13 de mayo al 26 de noviembre, traducido en exclusiva para leedor.com:

Un coro solipsista

“Un espacio, una casa, un pabellón, una institución, un estado. El suelo y las paredes en vidrio penetran el espacio de manera fluída, cristalina e intensa, como sucede en los centros del poder y el dinero. Espacios sujetos a límites, pero que siempre revelan cda cosa volviéndola visible y controlable. El piso realzado, eleva los cuerpos de los intérpretes de la performance y transforma las proporciones del espacio. Debajo, encima y junto a nosotros están los cuerpos como un fenómeno singular y colectivo.  En posición elevada, los performers se mueven através, debajo y encima del pabellón. Están de pie sobre aislados pedestales de vidrio o por el contrario en cuclillas como si estuviesen suspendidos de las paredes de los espacios; cuerpo, escultura y, al mismo tiempo, mercadería. De pronto nos encontramos en una construcción de poder e impotencia, arbitrariedad y autoridad, resisstencia y libertad. Afuera, en su territorio, los perros vigilan la casa.

El grito se apaga bajo el golpe de la propia mano. El presunto abrazo se petrifica en la silenciosa lucha de las fuerzas tendidas. [Faust] se amortigua el puño sordo contra el pecho y deja que el brazo rebote mecánicamente. Apretados contra el vidrio, los cuerpos se deforman hasta parecer un amasijo irreconocible de carne. Autárquica y silenciosa, la mano masturba. Los cuerpos de los intérpretes son reducidos a la vida desnuda. Se pueden analizar. Se pueden analizar sobre la base de su economía sexual. La masturbación como regresión y resistencia, como muerte de la sexualidad y, al mismo tiempo, como imagen de una sexualidad que sirve solamente al consumo visual. El placer no nace del acto sexual, si no del acto de ver y ser visto.  Los aullidos mudos dan testimonio del dolor cada vez más creciente de los seres que se desvanecen y de la zombificación de los cuerpos capitalistas. Las concepciones dualísticas y la frontera entre sujeto y objeto en el capitalismo desintegrado. Pero, ¿cómo actúa el poder cuando divide a los sujetos y los convierte en objetos? “Hay una forma de control […] cuya extensión por todo el cuerpo social nunca ha sido tan rápida o tan indetectable.” (Paul B. Preciado) La esencia del capitalismo consiste en La esencia del capitalismo consiste en el consumo desenfrenado y en la destrucción de los cuerpos.

El vidrio transparente permite la mirada diseccionadora del público hacia al performer (y viceversa); la estructura fría, simétrica, habilita la observación inmediata tanto como el control directo. El vidrio que separa crea distancia y un sentido de la propia percepción: nos volvemos cuidadosos de nuestra propia mirada. Las miradas se cruzan, pero no se produce comunicación. Los performers perciben a los otros, pero no hay reconocimiento, ni conocimiento. Post-género, individualizados, peculiar y todavía estereotipados: así son las figuras capaces de actuar como performers. Los movimientos y gestos individuales se contrastan con el fluido uniforme de movimientos -controlados remotamente vía mensajes de texto— que son reminiscencia de códigos sociales, continuamente internalizdos sin reflexión. Esos cuerpos disciplinados y frágiles aparecen como un material impregnado por estructuras invisibles de poder. Son sujetos que constantemente parecen desafiar su propia objetivación. La representación de los medios masivos es innata a estos cuerpos biotecno. Los performers saben muy bien que sus gestos no son fines en si mismos pero solo existen como pura mediación. Parecen estar siempre a punto de transformarse en cuadros listos para el consumo; aspiran a convertirse en imágenes, productos digitales. En una época caracterizada por un grado extremo de medialidad, las imágenes, lejos de representar simplemente la realidad, la crean.

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El cuerpo biopolítico contemporáneo ya no es más una superficie unidimensional sobre la cual están inscritos el poder, la ley, el control y el castigo. Más bien, es un interior denso, un sitio para la vida y el control político ejercido por medio de mecanismos de intercambio y comunicación.

Aparece un nuevo tema que es tanto hormonal como poderosamente conectado a través de los medios de comunicación. El sonido de composiciones resuena, específicamente creado para cada una de las voces de los intérpretes. Al principio, están esparcidos por la sala, eventualmente se unen como parte de una red tecnológica de teléfonos móviles y se convierten en un formidable coro solipsista. La individualidad sin un fin persiste incluso cuando se agrupa en grupos. Pueden cantar juntos, pero su canción es la del Yo.

El perro en la perrera, el perro y su amo, el perro y su compañero -estos emparejamientos son evidencia de cómo el cambio cultural ha alterado las relaciones de poder. Son un símbolo de las construcciones cambiantes de la naturaleza: donde existía un dualismo entre la naturaleza y la cultura, el mundo ahora se presenta como una perrera.

En una sociedad que concibe la culpa no en términos religiosos, sino como una cuestión de responsabilidad individual, que considera la mala salud no como un castigo divino, sino como un fracaso personal, el cuerpo se convierte en capital y el dinero la medida de todas las cosas. El cuerpo es un artículo de consumo, entregado a los caprichos del mercado libre. La racionalidad del mercado decide si un cuerpo es digno de protección o si cae dentro del ámbito de una necropolítica.

El capitalismo lleva el reino del dinero a su nivel más alto. Como en la obra de Goethe, Fausto, comerciamos algo que no existe. El alma no existe, los productos del sector financiero no existen y aún -o por todo esto- el sistema funciona. Sólo mediante la formación de una asociación de cuerpos, sólo por la ocupación del espacio la resistencia puede tener lugar. En las balaustradas y cercas, por lo subterráneo y en el tejado, los artistas conquistan y ocupan la habitación, la casa, el pabellón, la institución, el estado”.

Susanne Pfeffer

Galería de fotos del Pabellón de Alemania en la 57Biennale

57th Exhibición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia
Pabellón de Alemania. Anne Imhof – Faust
Del 13 de mayo al 16 de noviembre de 2017