Threading Light desde mayo en la Colección Peggy Guggenheim, Venecia

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(exclusivo desde Venecia)
Mark Tobey y un rechazo a la cosmovisión occidental (que continúa vigente).

Muy a pesar suyo, Mark Tobey (Centerville, EEUU 1890 – Basilea 1976) fue catalogado como parte del expresionismo abstracto con el que solo comparte la técnica del “over all” y la escala americana que exploró tardíamente, en su paso por Francia entrados los años 50.

La propuesta de este artista tiende a la contemplación, pero no hay paralelismo posible con las mecánicas violentas de la action painting. La caligrafía utilizada como recurso recurrente y parlante, no funciona a modo de descarga. Su “escritura blanca” nos brinda profundidad sin fondo sobre superficies oscuras. Las múltiples capas caligráficas son causa de “esta notable profundidad del blanco” que no pretende jerarquizar figuras sino acompañar el ensimismamiento (característica de todo su cuerpo de obra y de la cultura bahaí de la cual era adepto).
El pintor místico del noroeste no puede encerrarse en una escuela o movimiento, su originalidad excede cualquier intento de prisión. Luego de la Segunda Guerra Mundial, su enojo se transformó en experimentación: utiliza la caligrafía oriental, la poesía hai-ku, explora la pintura zen y se adentra en la cultura tanto árabe como persa. Su claro mensaje reside en los recursos que utiliza, la constancia se percibe a lo largo de las ochenta obras expuestas en la galería. Una propuesta que abarca desde finales de los años 20 hasta las últimas obras realizadas por Tobey en la década del 70. Una retrospectiva impecable, constante y poética en el marco de la 57° Bienal de Venecia.
Colección Peggy Guggenheim
Dorsoduro, 701-704, 30123 Venecia