Atenas #documenta14

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Por primera vez desde 1955, la archi-distinguida, especializada, errática y super exclusiva mega exposición de arte que se llama Documenta y sucede en Kasel, Alemania, cada cinco años, ha dado un giro sobre sí misma. Por un lado, proponiéndose como lema “Learning Atenas” (aprender de Atenas), que con curaduría de Adam Szymczyk (Polonia, 1972), se desdobla en dos sedes. Esto ya marca un cambio radical, al que hay que sumarle por otra parte que ambos eventos no son simultáneos, lo que implica que, de hecho, en esta edición, la 14 de Kasel se ha inaugurado fuera de Kasel.

En efecto, Atenas ha inaugurado la serie de muestras, performances, debates, charlas y agenda diaria el 8 de abril pasado, y se extenderá hasta el 16 de julio. Casi un mes antes de que clausure, el 10 de junio, inaugurará la sede alemana, la tradicional e histórica, respetando un rasgo propio de hacer durar la muestra cien días, ya que clausurará el 17 de septiembre.

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Las 47 sedes de Atenas indican que se ha puesto casi toda la infraestructura cultural de esta ciudad en línea con lo que ser sede de Kasel implica. Un excelente recurso desarrollado por la comunicación del evento permite recorrer y acceder a cada sitio desde este link. Allí se ve la lista total de lugares, que sería engorroso repetir aquí.

Ahora, un detalle no menor que no podemos dejar de mencionar, es que de esta forma la práctica artística, curatorial, museística, de mercado, de campo cultural, etc, tensiona de una manera inédita la asimetría económica, política y simbólica de dos jugadores que están en las puntas de la Comunidad Económica. Por un lado, Alemania, un Estado que hegemoniza la Unión Europea, con una canciller al frente operativo desde 2005, que es considerada la mujer más poderosa del mundo, Angela Merkel, y Grecia, históricamente pobre. Atenas es la capital de uno de los países más afectados de la crisis, donde todavía resuena la renuncia, a poco de asumir el nuevo gobierno de la Coalición de la Izquierda Radical (SYRIZA) elegido por mayoría abrumadora, del Ministro de Finanzas, Yannis Varoufakis, principal defensor del no pago de la deuda externa a los acreedores cuyos intereses pareciera representar tan bien Merkel con sus políticas y alianzas neoliberales. Varoufakis ha dicho de esta Kasel local que es una muestra más del imperialismo cultural.  En un reportaje a un medio alemán, sostuvo que: “Debo decir que no estoy muy contento con la idea de que una parte de Documenta tendrá lugar en Atenas. Es como un turismo de la crisis. Es un truco para explotar la tragedia en Grecia con la finalidad de masajear la conciencia de algunas personas. Es como si los ricos estadunidenses hicieran una gira por un país africano pobre, en un safari, yendo a una cruzada de turismo humanitario. Me parece ofensiva e inútil tanto artística como políticamente”.

Veremos qué sucede cuando este evento haya pasado. Qué es lo que había que “aprender de Atenas” para Alemania, para el campo del arte, para el mercado. Veremos cuánto interpela una Kasel, pero más que nada, cuánto se interpeló el eurocentrismo a sí mismo a partir de esta Atenas. Por el momento, aquí, la gente común no acusa demasiado recibo de ser sede de tan importante evento. La plaza Syntagma no pareciera estar atravesada de la masa crítica que supo tener en los días de rechazo a los programas de salvataje de banqueros que imponía el diseño de la deuda a la UE en 2015. Los cuestionamientos a la democracia representativa, a las minorías intensas que imponen lógicas conservadoras y elitistas desde el poder mediático, a los programas de exclusión de inmigrantes y tránsito de personas, parecen funcionar en el orden de la retórica de catálogos de arte. El espacio crítico del arte pareciera estar reservado, más que nunca, a una minoría académica y/o de artistas teóricos, cuya tracción progresista hacia otros sectores parece difícil justamente por todo el diseño de lo que plantea, o cuanto menos, sospechosa de ineficacia. Claro que, siempre queda el mercado que levantará sin dudas las consignas de este interesante espectáculo. Y la excusa para venir a Atenas.

Termino estas primeras líneas pensando que pronto entraré de lleno en los museos, para los cuales de todos modos no necesitábamos una quinquenal de arte. Y voy a escribir las notas que siempre escribimos cuando viajamos, porque leedor es sobre todo un diario de viajes que se comparten.

Entonces ahora sí, que siga el periplo, para hablar en griego, y sigamos dando vueltas para entrar de lleno en esta documenta, que como diría el palíndromo y el poeta situacionista, in girum imus nocte et consumimur igni.

Como posteé temprano por allí, sigo pensando que siempre nos quedará el Partenón. Porque en Atenas, a momentos cuando te olvidás donde estás, levantás la vista y desde el panóptico agujereado, bombardeado, saqueado, él es básicamente un profundo vacío que parece observarlo todo.