Marc Quinn: la belleza de lo inusual

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El concepto de arte siempre se vio ligado al lujo y la representación, exaltando constantemente lo bello y perfecto. Para Marc Quinn (Londres 1964), la producción artística radica en lo cotidiano, la realidad, lo grandioso y terrible de la naturaleza. Este rebelde artista contemporáneo basa sus esculturas, instalaciones y pinturas en el hombre y su cuerpo, explorando la relación-lucha entre arte y ciencia, tratando de abrir los espacios a posibilidades de creación intelectual fundamentado en la actualidad que permitan al ser humano formarse como individuo.

Sphinx. 2005
Sphinx. 2005

Partiendo del punto donde el arte no es una disciplina especial sino una herramienta que hace parte activa del progreso cognitivo, involucrándose y fundiéndose con la vida en sí, se llega a la conclusión de que, a pesar de estar vinculada con las ciencias naturales, son estas últimas las que lo limitan y terminan por vencer al hombre.

Esta lucha se ve presente en una de sus obras, la cual representa una mujer sin brazos, con piernas considerablemente cortas y en avanzado estado de gestación. Dicha mujer es Alison Lapper y nació sin brazos ni rodillas. Gran parte de su vida la pasó rodeada de personas con discapacidades y desde joven sabía que dedicaría su existencia al arte para romper las barreras que la naturaleza misma le había impuesto. A los veinticinco años ya contaba con una lista considerable de trabajos y grandes ofertas, hasta que en 1999 quedó embarazada y los obstáculos aparecieron de nuevo.

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Es en ese instante cuando Quinn la contacta para crear una representación escultórica de su cuerpo.

Si bien es imposible pensar como una escultura con estas cualidades podría llegar a ser considerada hermosa, es por sus mismos “defectos” que logra enlazar el canon de belleza en la estatuaria clásica con el actual, uniéndolos gracias a las fragmentaciones en ambas, unas dadas por el paso del tiempo y las otras por las malformaciones físicas.

La obra parte de una estructura en yeso, la cual sirvió como modelo a escala para una escultura tallada en mármol blanco, de 3.55 metros de altura y 15 toneladas. Seis años después, en 2005, fue elegida para dar contenido al podio vacío de Trafalgar Square en Londres.

Atraído por el cuerpo, Quinn logra analizar los diferentes conceptos de belleza, al igual que la percepción de la escultura monumental y pública. Las representaciones tradicionales personifican cuerpos fuertes y triunfantes que buscan conmemorar vidas pasadas. Alison Lapper a pesar de su incapacidad, representa el futuro, celebrando la llegada de una vida y llenando un espacio que no es para nadie más que ella.

De esta es forma es como Marc Quinn expresa las discordancias entre nuestra apariencia y el ser interior, alabando la imperfección, lo hermoso de la diferencia entre cuerpos y la fuerza del espíritu.