39° UNICIPAR en Pinamar

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Sección nacional competitiva, primera jornada.

Un panorama del corto argentino (I)

A pocas horas de ver la competencia oficial de cortos nacionales en el BAFICI, donde ganó Dear Renzo, de Francisco Lezama y Agostina Galvez, una historia muy bien dirigida y con momentos logrados de absurdo, el encuentro tradicional de Pinamar (antes Villa Gesell), nos da nuevas noticias de una parte del cine argentino, la de los cortos, esos impulsos vitales siempre renovados.

Un festival permite ver por un lado qué se está haciendo y qué se elige. Lo que vimos en la primera jornada es un buen material para entusiasmarse.

Como ya es habitual en los festivales nacionales, el nivel de terminación ya no es un problema, sino una costumbre, tendencia que sigue la del mundo en cuanto a calidad de imagen, encuadres, actuación y presentación. Queda siempre la deuda interna argentina en cómo se cuentan las historias. Y otra, más profunda, de cómo se terminan esas historias.

Lo que vimos en la primera jornada es una nueva confirmación de este momento, que atraviesa a directores de distintas edades, lugares geográficos y formación artístico/profesional.

De los 31 cortos argentinos ya vimos la mitad. El tema maltrato infantil está en El más fuerte de los silencios (Eduardo Bertaina). La infidelidad en La otra mujer (Francisco Funes). La tragedia de Once está tratada con sensibilidad poética en la animación dirigida por Juan Cruz Llobera y Hebe Urricelqui. Ranchillos, capital de carnaval, elegida como cierre de la velada, nos muestra cómo se divierte la gente de este pueblo tucumano.  La dirigió Matías Minahk y la presencia de la Mona Giménez en pantalla levantó a la concurrencia hábilmente. Mariana Wainstein contó con un elenco de famosos para su Error 404 y un encadenamiento de favores con final algo previsible, pero con cierta moraleja divertida. Hablamos de un final y ese es tal vez lo que adolece la mayoría de estos trabajos. Muchos, de muy buena factura, terminan casi abruptamente. Es signo de los tiempos se dirá, pero el espectador a veces se acostumbra, a veces no, a algo muy bien contado, pero que de pronto termina.

Rescatamos por lo desafiante, con imágenes muy fuertes, pero con un acercamiento muy inteligente y sagaz, Gemelos de Pablo Radice. Dos hermanos de más de sesenta años, gemelos como el título lo dice, médicos, uno obstetra y otro forense, sus diferencias y similitudes. Se trata de una pequeña obra muy singular, distinta, que puede gustar o no pero que muestra muy bien esos mundos paralelos.

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Hoy seguirán las proyecciones nacionales. Superando un corte de luz en toda la ciudad que por un momento inquietó, UNCIPAR 39 sigue con la alegría, emoción y empuje que el cine argentino sigue mostrando empecinadamente en cada película.