Saraceno: Una odisea espacial

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Golpes se escuchan desde antes de la 2da cortina, graves y sin una lógica rítmica, mientras un drone irregular suena de fondo. Se ingresa y uno no entiende el espacio en el que está.
Escuchaba frases de mis compañeros como “no veo dónde están las paredes”, “no entiendo,
no entiendo donde estoy ubicado” mientras nos dirigimos al único objeto distinguible del
lugar: un haz de luz apuntando directamente donde estaba la araña (a la cual el guardia de la entrada dijo que no nos teníamos que acercar mucho).

La noche nublada que era este cuarto, se iba despejando a medida que nuestros ojos se
acostumbraban, e íbamos descubriendo una nueva sección que no habíamos visto. No
llegábamos a entender que era pero se vislumbraban tenues manchas grises que danzaban en  el aire. Un caos nebular que a medida que nos acercábamos, parecía alejarse, hasta que nos topamos con un cable de seguridad y recién ahí comprendimos la estructura. Varias telas, muy finas, donde se proyectaban imágenes de polvo danzante.

La muestra de Saraceno en el MAMBA, nos transporta, no a otro mundo, sino al lugar que
hay entre ellos, al espacio mismo.

La obra del 1er subsuelo es The Cosmic Dust Spider Web Orchestra (Orquesta Arcanocósmica), en donde una araña, cuya especie fue seleccionada específicamente por su “sociabilidad”, teje sobre una estructura cúbica (que nada la separa del público) su pequeño modelo del universo.

Las vibraciones son amplificadas por toda la sala, mientras que el polvo de la misma (y más
que es agregado intencionalmente) se lo puede observar en el haz de luz, volando velozmente y siendo transmitido en vivo a las pantallas del fondo, cuya multiplicidad da la sensación de profundidad.

La segunda obra se ubica en el 2do piso. Aislada por 6 meses del público, 7000 arañas
Parawixia bistriata construyeron lo que Saraceno llamaría Instrumento Musical Cuasi-Social
IC342. Una red increíblemente compleja que recuerda a la estructura que, en teoría, llega a
tener el conjunto de supercúmulos galácticos de nuestro universo visible. Una compleja
telaraña de la materia que compone nuestra realidad y la cual se va perdiendo a medida que el espacio se expande. El polvo traído por los espectadores desde el exterior, queda atrapado en esta red como un asteroide bajo la fuerza gravitatoria de un planeta, para quedar por siempre atrapado en él, hasta que algo de afuera decida lo contrario. Llenando así la construcción de partículas, produciendo un efecto con las luces que recuerdan al titilar de las estrellas vistas desde la Tierra.

Esta odisea, propia de un libro de Arthur Clarke, puede ser visitada de martes a domingos,
desde las 11 hasta las 19, en San Juan 350, San Telmo, en el MAMBA.

Ilustra, una foto del autor de la nota.