19° BAFICI: STÉPHANE BRIZÉ

0
0

Presenta “Une vie”, séptimo largometraje de próximo estreno en Argentina

El director Stéphane Brizé, que nos visita por primera vez, impresiona por la firmeza de sus afirmaciones y convicción en su trabajo, que ya lleva siete largometrajes en su haber. La extensa entrevista con él mantenida permitió repasar su filmografía, parcialmente conocida en Argentina.

Sus primeras tres películas restan inéditas localmente aunque la segunda se presentó, gracias  al Servicio Audiovisual (y Cultural) de la Embajada Francia, en el Cine Club Núcleo con excelente respuesta del público asistente.

A continuación los aspectos salientes del diálogo mantenido con Brizé, nacido en Rennes en 1966.

Su primera película “Le bleu des villes” estuvo en el Festival de Cannes en 1999 en la Quincena de realizadores y funcionó bien en la taquilla (unos cien mil espectadores). Pero lo notable fue que también se presentó como invitada, al ser una ópera prima destacada, en el Festival de Deauville que se dedica básicamente al cine norteamericano y donde obtuvo un premio. El afirma haber pasado una “alucinante” experiencia ya que entre los que allí la vieron estaba Jack Valenti (Motion Pictures Association), quien le dijo que le gustó mucho el film.  Y como era su cumpleaños esa noche lo invitó a Brizé. Lo buscaron en una limousine y lo condujeron a una “villa” de la mairie de Cannes. Dice que había unas 50 personas entre las cuales Kirk Douglas, Al Pacino, Sidney Pollack, Cyd Charisse y Gena Rowlands. Jack agradeció a todos por su presencia y dijo estar muy feliz de haber visto el film de de Brizé, quien concluye su comentario afirmando le queda un recuerdo inolvidable, cuando  tenía apenas algo más de 30 años.

Pasamos a su segundo largometraje “Je ne suis pas lá pour etre aimé” (literalmente: “No estoy para ser amado”). Nunca estrenado en Argentina (presentado en Cine Club Núcleo) es en su opinión uno de sus films de los que más se habla. Es la historia de un recaudador de impuestos solitario que un día decide tomar clases de Tango. Cuenta que les ofreció el rol a varios actores famosos en Francia y que todos lo rechazaron. Finalmente un actor no tan célebre (Patrick Chesnais) aceptó y la siguiente etapa del “casting” fue encontrar la actriz que lo acompañara. Hizo la prueba con varias actrices a las que probó bailando el tango con Chesnais y la elegida fue Anne Consigny (vista recientemente en “Elle”).  Le mencioné a Patrick Wilson (padre de Lambert) en el rol del progenitor enfermo de Chesnais y me señaló que era un actor de gran carrera en el teatro (TNP, Jean Vilar). Wilson leyó el guión y aceptó reconociendo gran identificación con el personaje. Cinco años después falleció y en su homenaje se proyectó este film. Lambert Wilson le dijo en ese momento que no quiso ver a su padre en su lecho de muerte, pues ya lo había visto en la película.

“Mademoiselle Chambon” (en Argentina “Une affaire d’amour”), es su cuarto film y el primero con Vincent Lindon. En verdad él había imaginado un personaje más joven (40 años) y ya tenía un actor italiano para encarnarlo. Pero dijo (imitando su acento itálico) que le prometió que actuaría y faltando cuatro meses no dio más señales de vida. Necesitaba encontrar un actor “viril”, “físico” que, afirma, escasea en Francia. Hasta que dio con Lindon al que cruzó a la salida de un restaurant. Tuvo que reescribir el guión pues Lindon era diez años mayor y de allí en más nació una gran amistad, al punto de que no pasa casi un día sin que se comuniquen. Señala que pese a ser de distinta extracción social (Stéphane proviene de un medio social más modesto) entre ellos no hay “complacencias” y se dicen las cosas frontalmente tanto en la vida privada como durante la filmación. “Lo considero un poco mi doble” señala.

Justamente se vuelven a encontrar en “Algunas horas de primavera”, su siguiente película también estrenada en Argentina y donde compone a un ex presidiario que cuando sale de prisión decide vivir con su madre (Helene Vincent). Considera que la interpretación de Lindon supera incluso a la de la anterior.

“El precio de un hombre” (“La loi du marché”), su sexto largometraje, fue el primero hasta ahora en participar en la Selección Oficial de Cannes y le valió a Lindon el premio a mejor actor (también el César). Fue un momento importante de la vida del director que terminó bien, ya que como él dice “puede arruinarte tu carrera si la prensa te trata mal).

“Une vie”, su último largometraje está basado en una novela de Guy de Maupassant, ya llevada al cine hace sesenta años en una versión (Alexandre Astruc) que no le gusta pues toma sólo un periodo corto de la clásica novela. Presentada en este BAFICI (a estrenarse este año) tiene a una notable actriz (Judith Chemla) en el rol central. Comentó que el semanario “Le Nouvel Observateur le dedicó seis páginas a la actriz. (Nota: “Une vie” está ambientada en la primera mitad del siglo XIX mostrando el desgraciado matrimonio de Jeanne, una joven de la nobleza, con Julien, un arribista venido a menos).

Cuando le indiqué que había un cambio importante entre esta película y algunas anteriores señaló que no creía que fuera así. Por el contrario afirma que a partir de “El precio de un hombre” y siguiendo con “Une vie” acentúa las consecuencias que tiene sobre su personaje central aceptar ciertas cosas, en el primero visto desde la óptica de un hombre y en el segundo de la mujer.

Y lo otro que enfatizó es que en sus últimos films trata de que, al pasar de una escena a la siguiente, el espectador se sorprenda frente a situaciones no previsibles (Nota: le comenté mi acuerdo en el caso de “Une vie”, ya que en la primera escena Julien le jura a Jeanne que la amará para siempre y en la siguiente le dice “terminala con papá y mamá, te comportas como una nena”.

Por último se habló de sus próximos proyectos, adelantando que su octavo largometraje contará nuevamente con su “alter ego”, en otro tema social. En esta oportunidad Vincent Lindon será uno de los  personajes en una trama que dice será  “vertiginosa”, de una fábrica que decide cerrar.