Tebas Land, de Sergio Blanco

0
0

Si el encanto del teatro es la ficcionalización de “lo real”, Tebas Land redobla la apuesta al teatralizar, además, el proceso de esa ficcionalización. Como una mamushka, la obra encierra el tema del parrcicidio, pero no pone allí el foco, sino en la forma en que el personaje del dramaturgo (Lautaro Perotti) reconstruye ese relato para armar su obra. Pues a Sergio Blanco, su autor, le interesa mostrar “la manera en que el arte representa el mundo”.

- Publicidad -

Esto requiere de una puesta en escena fantástica: la ficción, la obra del personaje del dramaturgo -también denominada Tebas Land-, se construye dentro de la realidad de la obra de la que somos espectadores: Tebas Land. Para esto, se intercalan anacrónicamente esecenas de diálogos en la cancha de básque de la cárcel entre el dramaturgo, Lautaro Perotti, y el prisionero, Martín Santos, con escenas en las que el dramaturgo selecciona y ensaya junto a Gerardo (Gerardo Otero), el personaje del actor, distintos episodios del crimen o variantes del mismo episodio. Todo se mezcla. Los actores (Lautaro Perotti y Germán Otero) conservan el nombre real dentro de la ficción. Pero no hay caos. El público entra y sale de la Tebas Land de Lautaro Perotti, somos los personajes de su obra cuando él se dirije a nosotros para contarnos sobre el expediente jurídico –verosímil– del caso de Martín Santos, y espectadores de la Tebas Land real.

Lautaro, el personaje, “pone en relato el crimen” y eso implica “correr las cosas de lugar”, dice Sergio Blanco. Entonces, la ficción se mezcla con la realidad.

Tebas

-¿Por qué “teorizar sobre la ingeniería de la narración” con un parricidio?

-Creo que es un tema fascinante que nos concierne a todos. No todos somos padres, pero sí todos somos hijos, así que, de alguna manera, siempre hemos estado enfrentados al tema de la autoridad paterna y de la certeza de que, como sucede en el mito de Edipo, no hay lugar para los dos en la misma ruta. De todos modos, mi interés era trabajar con el mito de Edipo, porque, de alguna manera, es una tesis notable sobre la mirada, y Tebas Land acude a este mito para reflexionar sobre la mirada en el teatro y sus múltiples posibilidades…

Sí. Sobre la mirada, las miradas, las lecturas… Para Martín Santos, Edipo no es un verdadero parricida, porque “el chabón no sabía que estaba matando a su papá.” El padre de Martín lo maltrata, él es chico y su padre le pega, él es grande y su padre lo maltrata, lo culpa por la enfermedad y la muerte de su madre, “¿es un crimen o un acto de legítima defensa su asesinato?”, “¿es parricida por matar a su progenitor, que nunca hizo de padre?”, se pregunta el personaje del dramaturgo.

La obra pone en discusión el concepto del parricidio, problematiza la institución carcelaria y el concepto de justicia. “Pero no por ello pretende cambiar el mundo o mejorarlo. El teatro es el espejo oscuro en donde venimos a mirarnos, pero no con un fin preciso, sino por el puro placer de contemplarnos. Y de esa contemplación pueden surgir reflexiones, pero no estrategias para cambiar el mundo. Para cambiar el mundo se necesita recurrir a la moral y si hay algo que es a/moral por excelencia, es el arte”, aclara Sergio Blanco.

Y termina la obra y es facil quedarse pensando en estas cosas. Porque la vivimos.  Además, nos vamos con la experiencia de “lo tierno”. Entre la vida dramática de Martín Santos, el intelecto del dramaturgo y el pragmatismo del personaje del actor, hay una atracción que nos interpela. “Esta atracción que sienten todos por todos es en homenaje a la alteridad, es decir, a la importancia del otro como sujeto que me construye”. Sergio Blanco adjudica este valor a la directora de la obra, Corina Fiorillo, porque “no solo logró dirigir a Gerardo y a Lautaro, sino lo que sucede entre ellos, el vínculo”.

Estamos inmersos en esa atmósfera generada por la mirada amorsa entre los personajes. Así Tebas Land nos traslada. Pero estamos en ese territorio confuso que todos tenemos para ponernos en discusión –“¿Cuándo se empieza realmente a escribir un texto?” “¿Cuándo se empieza realmente a cometer un parricidio?”-, porque, como toda gran obra, captura distintos sentidos.

Texto: Sergio Blanco

Actúan: Lautaro Perotti – Sergio Blanco

Dirección: Corina Fiorillo

Escenografía: Gonazalo Córdoba Estévez

Iluminación: Ricardo Sica

Asistente de dirección: María García de Oteyza

Funciones: Viernes 20.45 hs. – Domingos 19.15 hs.

Teatro: Timbre 4 (México 3554 -CABA)

Localidades $ 250