Las paredes, Griselda Gambaro

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Paredes que se derrumban. Habitaciones que se achican. Un ambiente sofocante. Una persona que quiere salir y no lo logra. Escucha gritos y no sabe por qué razón alguien está gritando.  Las situaciones angustiantes y perturbadoras se suceden en esta obra que evidencia mucho del absurdo.

El ujier y el funcionario tienen al protagonista atrapado y no le dan explicaciones; él tampoco sabe por qué fue llevado allí. Los crueles personajes tratarán de averiguar a toda costa su nombre y no lo lograrán. Por momentos parecen amables, fingen cordialidad pero son implacables y atroces. Uno de ellos pretende ser cantante y parece tener inclinaciones hacia el arte, a tal punto que quiere convencer al personaje principal de que el arte es más importante que tener una camisa limpia.  El arte puede incluso ser utilizado como un elemento más de complicidad con el orden represivo y brutal de estos funcionarios que obedecen unas leyes aunque no sabemos bien cuáles son. Y uno puede pensar aquí, por ejemplo, en las inquietudes estéticas de tantos personajes nefastos en la historia de la humanidad.

Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar? El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:  -Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla. Leemos en Ante la ley. Hay mucho en común entre este texto de Kafka y el de Gambaro; si bien uno se refiere a  la imposibilidad de entrar y el otro a la de salir, en el fondo ambos nos están hablando de lo mismo, del cercenamiento de la libertad y el autoritarismo. El individuo se encuentra desvalido ante un aparato estatal que impone sus propias normas arbitrarias.

A Gambaro, autora de reconocimiento internacional y que asume un importante compromiso político,  se la ha asociado con el teatro del absurdo, el teatro de la crueldad y el existencialismo. Con este último vemos que el hombre es arrojado al mundo, tiene que elegir y no es otra cosa que lo que él se hace: el hombre es responsable de lo que es. Esta idea de responsabilidad puede asimilarse a la presente obra. Los cómplices con el régimen parecen inocentes, obedecen a otras voluntades, pero son responsables.

El protagonista de Las paredes ha sido víctima de un sistema dictatorial que atenta contra la dignidad humana. Las coincidencias con la realidad no son casuales, claro. La obra deja ver su fuerte carácter crítico. Aunque no hay referencias a lugares o momentos concretos, por lo cual la pieza adquiere un carácter más bien universal y puede ser leída como texto vinculado con circunstancias históricas determinadas, pero también como texto filosófico que invita a interrogarse por cuestiones fundamentales del ser.

La genialidad de la dramaturgia se realza con esta puesta dirigida por Christian Forteza (actor, director, docente, investigador y teórico.) que logra mantener la tensión hasta el final.  Las interpretaciones de Jorge Lorenzo y Julio Pallares se lucen: los dos personajes que luchan por mantener este orden absurdo nos hacen sentir impotencia y generan bronca. Ellos se mantienen impasibles ante los hechos más tremendos.  Las expresiones de sus rostros son elocuentes. El personaje de Forteza se destaca por su pasividad y por no ejercer resistencia, su actitud encuentra el tono exacto. Lo gestual está muy bien trabajado en los tres actores. También el vestuario, la mínima escenografía y la iluminación, todo contribuye a crear un clima opresivo que lleva al estallido. Si por momentos surgen situaciones de cierta comicidad, estas son aplacadas por el fuerte componente dramático de la historia.

No hay que olvidar que las paredes son parte de una construcción humana y que ellas están para resguardar y contener, pero también pueden ser utilizadas para el aislar al hombre e incluso atentar contra su vida. Las paredes son las que dividen el adentro y el afuera y delimitan la frontera entre la vida y la muerte.

Elenco Jorge Lorenzo, Christian Forteza, Julio Pallares
Diseño de luces Horacio Novelle
Diseño de vestuario Mario Pera
Intervención Plastica Norberto Lorenzo
Asistente de direccion Lorena Penón

Dirección y puesta en escena Christian Forteza.

Sábados 22.30 h Sala Pugliese

Centro Cultural  de la Cooperación Corrientes 1543

 Hasta fin de abril