Gabriela Bardón, fotografías. Centro Cultural Borges

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Inaugura 7 de abril a las 19 horas

Abacus, metáforas de la cotidianidad

Mirar como aún nunca vistas todas las cosas del mundo.
La belleza de los objetos reside en la mente de quien los contempla
. Autor anónimo.

Para hacer una fotografía, todo lo que se necesita es el acto de tomar una foto. Y ese hecho es lo que a posteriori convierte a cada imagen, en la ilusión de ser una ventana abierta al mundo. El trabajo de Gabriela Bardón comienza con algo determinado… algunos objetos básicos. La idea es mostrar algo que la gente no suele ver, aquellos detalles que hacen que algo sea lo que es. Y construir a partir de ellos, y al mismo tiempo discernir el modo en que esas cosas se presentan. Porque para ser esa cosa en sí misma, el objeto debe ser visto como excepcional en su cotidianidad. Lo que se traduce en reconocer, que lo esencial sigue siendo el asunto principal de la vida y del arte. A menudo estas imágenes, se nos presentan en sitios por los que transitamos habitualmente indiferentes. Enfrentarnos a ellas nos obliga a percibir la realidad aumentada, y a la vez realizar una reflexión sobre el papel insignificante que tenemos en el universo. Aun que sabemos que esta imagen es producto del encuadre, y que a diferencia del mundo queda enmarcada. Como consecuencia de ese proceso creativo, la artista también se pregunta sobre la condición humana, indagando sobre la peculiaridad de cada objeto, a la vez que imponiendo un determinado orden a la escena. Una resolución que genera un efecto de impacto en el espectador, haciéndolo pensar en el mensaje que subyace detrás de la imagen, para poder narrar las historias de otro modo.

Porque la metáfora no es sólo un resultado extraordinario de la imaginación poética. Sino que los procesos del pensamiento humano son en su gran medida metafóricos. Nuestro sistema conceptual se estructura y se define de una manera metafórica. Y la poética de Gabriela Bardón apela una y otra vez a la estrategia de trabajar con esas unidades en apariencia pequeñas y abstractas, que representan sus conjuntos atemporales. Y que devienen en perfectas metáforas de la cotidianidad, con todo lo que de maravilloso encierran.