Estrategias de la pena, María Esther Vázquez

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Desde el epígrafe, el libro de María Esther Vázquez señala cuatro isotopías recurrentes en todos los poemas: las historias mínimas, la melancolía, el recuerdo y la memoria. Cada una de estas será la encargada de develar esas estrategias que nos permiten recuperar el pasado aun en medio de la pena.

El recuerdo se despliega de formas variadas, y todas nos remiten a la subjetividad y al dolor inevitable. Partiendo de la idea de muerte (“Ahora solo quedó la pena”, “Antes del mediodía”), se desprende que lo que es nunca será igual a lo que fue (“Hoy el viento del sur”). En este sentido, la sensación de pérdida es ineludible y se acentúa a partir del contraste con la permanencia de algunos objetos como las fotografías: “El que no sabe observa, sin embargo, la vida / de esos rostros tan quietos en el papel guardados / con sus poses risueñas de cómplices miradas / y de luces perfectas arrancadas del tiempo”. Otros objetos como los muebles, en cambio, son testigos y protagonistas del devenir temporal: “Porque también se han muerto, / cubiertos por el polvo de la impiedad del tiempo / los terciopelos altos”.

La ciudad también acompaña en ese ir y venir constante entre la pérdida y el recuerdo: “Se ha perdido en las calles / de esta ciudad amarga / la vida imaginada. / Sólo queda el recuerdo / de un fulgor suspendido / como gota de lluvia en una rama”. Sin embargo, también hay lugar para el cambio, para lo nuevo para un nacimiento que, por qué no, podría tomarse como una estrategia válida para contrarrestar la pena, como sucede en “Floreció el jacarandá”.

Asimismo, en los poemas de Vázquez, hay un refuerzo de las isotopías mencionadas a través de la intertextualidad, por medio de la cita directa de Borges: “La lluvia es una cosa / que, sin duda, ocurre en el pasado”, o tomando un personaje histórico como Macías el enamorado, un trovador de la Edad Media. La presencia de este personaje nos ofrece otra variante del recuerdo actualizado por medio de la leyenda.

Poesía intimista, la de Estrategias de la pena se vale, además, de las historias mínimas que permiten que aflore la melancolía que subyace siempre detrás del recuerdo: el de la celebración de Año Nuevo (“Y mientras Margarita”) o el de la “magra señora pálida” que terminará perdida “entre la niebla y el extrañamiento”.

Hay que leer más poesía porque es siempre una pausa, un motivo para ahondar en nosotros mismos, una manera de ver el mundo más allá de lo racional.

Ficha técnica

Estrategias de la pena, María Esther Vázquez, Fundación Victoria Ocampo, 2014, 68 págs.

María Esther Vázquez nació en Buenos Aires, en 1937. Comenzó su actividad literaria en 1957 en la Biblioteca Nacional, dirigida entonces por Jorge Luis Borges, y tuvo una estrecha relación literaria con el grupo Sur. Trabajó con Borges más de dos décadas, es autora de una importante obra narrativa y, como periodista, colaboró en distintos diarios del país y del exterior. En la actualidad dirige la Fundación Victoria Ocampo. Recientemente, recibió en Santiago de Compostela el IX Premio Rosalía de Castro, galardón literario español por toda su trayectoria.