“El teatro es un lenguaje poético”, entrevista a Mariano Moro

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Mariano Moro es el autor y el director de Pobrecito –Francisco de Asís–, una obra dirigida a todo público sin distinción de edades ni creencias, narrada en un lenguaje actual, elaborado pero rioplatense. Pobrecito recibió dos nominaciones al Premio Estrella de Mar 2017: Mejor Obra Dramática y Mejor Actor Masculino Dramático: José Toccalino.

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Hoy, además, Mariano reestrena Teresa, un unipersonal que es un recorrido poético por la experiencia mística de Santa Teresa de Ávila. Su defensa de las mujeres, y sus conflictos con la jerarquía eclesiástica y con su propia sexualidad se ven reflejados en esta obra, que, además, fue nominada al Estrella de Mar 2015 por Mejor Unipersonal de Drama.

En Leedor, entrevistamos a Mariano.

Tu obra Pobrecito está presentada como una fábula interactiva, ¿podés contarnos más acerca de la puesta?                                                                     

San Francisco es una figura clave en la candidez medieval, en esa disposición que había para dar crédito a lo fabuloso. De hecho, el primer tesoro de la lengua italiana son I fioretti, el conjunto de las leyendas de su vida y de la de sus seguidores. Él hablaba con los pájaros, los peces, los lobos, las piedras, a su propio cuerpo…  ¿Cómo iba a dejar al público afuera? Fue quien impuso la representación del pesebre; ahí los espectadores tienen mucho para aportar. El mismo hecho de que un actor entre y salga constantemente para representar a doce personajes instala ritmo y complicidad de juego.

¿Qué valores o qué aspectos de Santa Teresa y de San Franciso te interesaron?

Teresa vivió tres siglos después y, de hecho, era muy franciscana, aunque muy intelectual; en eso le era opuesta. A través de los escritos de ella y de los episodios y prédicas de él, los podemos sentir a ambos vivos, desafiantes, alegres, sufrientes, dramáticos. Si hay algo que no son es mármol o yeso. Y arrastran consigo la fe de tanta gente que en ellos se inspiró y se inspira. A través de los dos, hasta un ateo puede vivir, al menos vicariamente, la experiencia de Dios.

¿Por qué elegiste personajes históricos y relacionados con la religión cristiana? ¿Sos un apasionado de la historia y un conocedor de temas religiosos?

Siempre  sospeché que, al menos como trabajador en arte y cultura, debía entender de dónde veníamos, y que nada de nuestro mundo es legible sin una cabal comprensión de la religión cristiana. Esto, viniendo de una familia agnóstica que no me educó en eso. Dediqué mucho tiempo a estudiar e intentar entender. En particular, mi obra Jesucristo fue la excusa para suplir esa falta. A partir de ahí, mi cosmovisión cambió drásticamente. Creo que siempre intenté empresas difíciles, y el teatro religioso es el más difícil de lograr, paradójicamente, pues todo teatro viene de la celebración y representación religiosa, de allí la calidad de ceremonia que aún se le reconoce. Todo arte baja de la religión, y de cuando en cuando es bueno subirlo de nuevo.

¿En lo personal, qué recursos utilizas para que el unipersonal atrape al espectador?

Dirijo a los actores milimétricamente y en la conciencia de que casi a cada segundo debe ocurrir algo diferente, y preparándolos para que nunca olviden a su interlocutor. Eso mismo lo tengo en cuenta a la hora de elaborar el texto.

¿Cómo trabajás la combinación entre lenguaje poético y teatro?

El teatro ya es un lenguaje poético. En cuanto al verso, que está  en su nacimiento y esencia, se trata de entenderlo, amarlo y trabajarlo.

Relacionado con lo anterior, ¿considerás que los clásicos tienen suficiente espacio en la cartelera de Buenos Aires?   

Los clásicos están faltos de espacio y, sobre todo, de gente de teatro que los ame y comprenda más allá del prestigio que sus nombres pueden conllevar; eso es trabajo y placer de una vida. El descarte de la cultura clásica es un gran error, creo, de nuestra época, donde progresamos tanto en lo técnico y hacemos agua en casi todo lo demás.

Teresa 1

Teresa

Funciones: domingos a las 18; Teatro: Patio de actores; Dirección: Lerma 568 (CABA)

Pobrecito

Funciones: jueves a las 20; Teatro: El Tinglado; Dirección: Mario bravo 948 (CABA)