Esfuerzo, recelo y pochoclo, ciclo otoñal de obras cortas

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El jueves 16, arrancó un ciclo de teatro de obras cortas en el Teatro Border (Godoy Cruz 1838). R y J, adaptación de Romeo y Julieta, de William Shakespeare; La ropa, de Andrea Garrote;  y A primera vista, de Carolina Darman, son los tres espectáculos que pueden verse hasta fin de mes.

En charla con Leedor, Carolina Darman y Gastón Cocchiarale, que dirige A primera vista, nos comentan sobre este ciclo y sobre la obra en la que trabajan juntos.

¿Qué objetivos se propone este ciclo de obras cortas donde se presenta  A primera vista?

Carolina: En principio,  nosotros veníamos de hacer tres funciones en el Festival de Teatro Latente del Teatro Border, donde por suerte nos fue muy bien y nos quedamos con ganas de más. Le propusimos al teatro armar un nuevo ciclo breve (solo tres funciones) y les interesó la propuesta, y esta vez convocamos nosotros a las otras dos obras. Es una oportunidad de compartir cartel con otros compañeros que están haciendo grandes trabajos y no tenían espacio, y de hacer unas funciones más de nuestra obra.

Gastón: Básicamente la idea surge de divertirnos y mostrar nuestro trabajo. Todos los artistas que pertenecemos al ciclo somos del teatro independiente y teníamos muchas ganas de unir fuerzas para mostrar estos trabajos que son breves y que fuera de un ciclo serían muy difíciles de mostrar, ya que sería raro invitar a alguien y cobrarle una entrada para que vea un espectáculo que dura sólo 20 minutos.

Carolina, sos actriz pero estás incursionando también en la dramaturgia, ¿cómo surge la necesidad de escribir teatro?

En mi caso la necesidad de escribir teatro surge pura y exclusivamente de la falta de proyectos que me resultaran atractivos como actriz. Soy un poco hiperactiva y no me banco los “recesos” de laburo típicos de esta profesión, y creo que especialmente no me banco estar sin hacer teatro. En este caso en concreto, había planeado pasar el verano en Buenos Aires y tenía un bache de dos meses entre el final de una obra (25 millones de argentinos, de Lisandro Fiks) y su reestreno al año siguiente, y justo leí que había una convocatoria para este Festival de obras cortas en Border. Me senté a escribir y lo presenté; era la oportunidad de trabajar esos dos meses. A veces me agarran esos impulsos.

Gastón, el año pasado estrenaste tu primera obra como director, ¿cómo evaluás esta nueva experiencia atendiendo a tu trabajo anterior?

Muy contento, la verdad. Creo que todas las experiencias sirven para aprender cada vez más. En el caso del rol de director, me parece muy nutritivo trabajar con actores nuevos todos los proyectos, y disfrutar de ese encuentro de miradas y subjetividades que nos hacen más ricos para futuros proyectos. Trabajar con los actores Caro Darman y Andrés Giardello ha sido puro placer.

¿Cuáles son los temas o las estéticas en común entre las tres obras del ciclo?

Carolina: Son tres comedias que tienen que ver con el amor desde diferentes puntos de vista.

Gastón: Las tres obras cuentan con el encuentro de dos desconocidos. En el caso de R y J, es el famoso encuentro entre Romeo y Julieta visto desde un foco completamente original; en La Ropa es el encuentro de una mujer madura y una mujer joven en el patio de una fiesta; y en A primera vista es el encuentro en el hall de un cine de una chica y un chico que padecen un trastorno obsesivo impulsivo.

¿En lo personal, cuál es su mirada acerca de los ciclos de teatro? ¿Creen que es una buena manera de atraer más público?

Carolina: Creo que depende, cada ciclo tiene diferentes objetivos. En términos generales, no sé si es necesariamente una manera de atraer más público, pero es una gran oportunidad para programar muchas obras en un corto período de tiempo, y eso por lo general me parece fantástico. Sí me parece importante que exista un criterio a la hora de armar la programación, y eso no siempre se ve. En lo personal a mí, los ciclos de obras cortas me encantan, me parece un planazo salir con amigos a tomar algo y verte un par de obras cortas. En general estos ciclos son superdinámicos y divertidos.

Gastón: Me parece una forma más que interesante para mostrar dentro de un mismo espectáculo diferentes historias breves, de diferentes artistas que probablemente vengan de diferentes espacios artísticos de formación. Eso le da un lindo sabor de diversidad que el público puede apreciar en tres historias distintas. Y creo que es muy bueno que se sigan haciendo y difundiendo ya que le da la oportunidad a mucha gente de mostrar el trabajo que vienen haciendo.

¿Cómo llegaron a este proyecto?

Carolina: En este caso fui yo quien convocó a Gastón, el director, directamente con el proyecto del Festival. Yo ya tenía en mente que quería trabajar con él, y por suerte aceptó. Él trajo a la asistente de dirección, Tamara, y luego juntos buscamos al otro actor, Andrés. Se armó un equipo soñado.

Gastón: Carolina escribió la obra A primera vista y me ofreció dirigirla. La leí y me atravesaron diferentes estados. La risa fue una constante dentro de la lectura del material, pero también apareció la reflexión, la emoción, y ahí supe que era algo que quería contar. Así que no dude en decirle que sí.

En cuanto a la denominación de obras cortas, ¿creen que estamos en presencia de una nueva especie de texto teatral donde la brevedad y la concentración son dos de sus elementos definitorios?

Carolina: No me parece que estemos ante la presencia de una nueva especie de texto teatral porque las obras cortas existen hace mucho. Sin embargo, sí creo que en el último tiempo se viene gestando una tendencia en el teatro en Buenos Aires en la que el público no se banca obras muy “largas”. Si dura más de una hora, ya es muy larga, cuando en realidad una obra de dos horas y media con un intervalo en el medio es un largo normal para una obra de teatro, en cualquier momento de la historia y en cualquier parte del mundo. No sé si es ansiedad, falta de concentración o simplemente falta de costumbre en el público, porque a lo mejor nos acostumbramos tanto a que casi todo en el teatro independiente dure alrededor de una hora que después cuando aparece un espectáculo más largo casi que aterra. Vas al cine y cualquier película dura aproximadamente unas dos horas; yo personalmente no entiendo cuál es el problema. Si la obra está bien llevada puede ser un viaje increíble. Mirá: La Terquedad de Spregelburd, por ejemplo, me pareció espectacular;  tres horas con intervalo, superdinámica y entretenida, brillante. Obviamente, si es un embole, te querés matar, pero eso te puede pasar en una obra de 45 minutos. En ese sentido, la aparición de cada vez más ciclos de obras cortas creo que forma parte de ese fenómeno. También es una manera muy económica de hacer teatro para los que estamos de este lado, y creo que atractiva para el espectador en lo que respecta al formato (en algunos ciclos ves una obra, salís, te tomás una cerveza y después entrás a ver otra, etc.).

Gastón: Sí, hasta hace no mucho, estuvo el ciclo de Teatro Bombón que fue muy exitoso. Y ha habido varias más. Creo que es una buena forma de contar historias breves, y como artistas es un gran desafío lograr en pocos minutos contar una historia generando emociones que atraviesen al público. En nuestro caso con A primera vista, la obra dura aproximadamente veinte minutos, pero le hemos dedicado un mes de intensos de ensayos. No podíamos dejar ningún detalle suelto en esos veinte minutos de duración. Había que profundizar cada momento. Ojalá se hagan muchos ciclos y el público los reciba con alegría. ?