Carmencita, Patricia Suárez

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Diálogos que dejan al público en una carcajada pura, porque en el humor hay un fuerte componente crítico hacia nuestros discursos, las palabras que solemos repetir y que hablan por nosotros, a pesar de nosotros.

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Rosario y Menena son dos mujeres criadas en el ámbito rural de un pueblo. Están en medio de la nada y la escenografía despojada nos habla del desamparo que deben sentir estos personajes. Ellas no tienen nada más que a ellas mismas y eso a su vez es una bendición y un problema. Se reencuentran luego de años de desconexión. Los odios acumulados, los reproches, lo que cada una carga en sus espaladas pesan mucho en un diálogo donde se transgrede cualquier código de buenos modales, ya que entre hermanas pueden decirse de todo;  hasta desearse las cosas más terribles.

Es importante lo que verbalizan pero también lo que no verbalizan y lo muestran con el cuerpo. La gestualidad, el manejo de las dicciones, la vestimenta, todo armoniza en la composición de estos seres tan particulares que impactan aún antes de hablar, apenas uno los ve en el escenario. Y cuando hablan, hay que agarrarse, sus palabras son descarnadas y Menena no teme mostrar su crueldad al expresarse: es la que ha tenido que soportar las peores inclemencias de una vida chata, dura y la que debió cuidar de los ancianos. Rosario ha sufrido lo suyo pero en la ciudad y se ha podido despegar de algún modo de ese ámbito.

El lenguaje de lo popular, los dichos, la sabiduría común, palabras que parecen salidas de una telenovela, habitan sus discursos. Hay un juego con el uso de lugares comunes del habla cotidiana para generar humor, la autora apela a este recurso con maestría. La obra nos enseña a mirarnos a nosotros mismos, nuestras miserias, los deseos ocultos, y hace que examinemos aquellas expresiones cristalizadas en nuestra cultura que tanto hablan de quienes somos, cómo vemos el mundo y cómo interactuamos con el prójimo. Al mismo tiempo, hay un trabajo con el lenguaje propio de una época, ya que la obra transcurre a mediados del siglo veinte.

El tema de la sexualidad, la represión de la verdadera sexualidad y varios prejuicios acerca de la relación de la mujer con su cuerpo y con el del hombre, en un pueblo chico donde todas las miradas juzgan son, asimismo, abordados con inteligencia. En Carmencita hay una tensión constante, generada por la ausencia del personaje que justamente le da el nombre a la obra.

Patricia Suárez (escritora) y Mariano Dossena (director) son una dupla que promete mucho en la escena del teatro actual. Dossena es un director premiado que muestra su excelencia una vez más; Suárez impone su fuerte mirada irónica. Carmencita impacta por todo lo que nombra y lo que deja entrelíneas, y resulta una joya de la dramaturgia, un aparato perfecto por donde se lo mire. Graciela Clusó y Diana Kamen completan el equipo con sus brillantes actuaciones. Las grandes pasiones que se ponen en juego en Carmencita, ¿tendrán algo que ver con las que despierta la gran Carmen de la ópera de Georges Bizet? La desmesura, los celos, los amores truncados, todo ello recuerda a la inmortal obra lírica.

Ficha Técnica: Autora: Patricia Suárez; Interpretes: Graciela Clusó y Diana Kamen; Escenografía y Vestuario: Nicolás Nanni; Música Original: Rony Keselman; Asistencia y Producción Ejecutiva: Pablo Scorcelli; Asistencia de Iluminación: Martin Paponi; Iluminación: Claudio Del Bianco; Fotografía: Mariana Jacobs; Dirección: Mariano Dossena; Prensa: Silvina Pizarro

En el Teatro Nün, Juan Ramírez de Velasco 419 // Tel-Informes: 4854-2107 Entrada $200 (Estudiantes y jubilados $170)

Funciones: Domingos, 21 h