Primero Enero: cine hecho en Córdoba

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Primero Enero es la ópera Prima de Darío Mascambroni, que fue ganadora del Premio Raymundo Gleyzer. Y es uno de esos films emotivos, bellos, sin pretensiones, que cuenta la historia de un corto viaje a las sierras de Córdoba de un padre con su pequeño hijo. Con la certeza de que será su último viaje.

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El primero intenta comunicarse expresivamente desde diferentes lugares. A eso lo hace compartiendo las pequeñas cosas de todos los días, alimentándolo, cantándole, transmitiéndole el amor por la naturaleza, los juegos, el relato mitológico, -que es la conversación con que se inicia el film-, un río, la lluvia… y el Vado.

Sabemos que la comunicación es algo así como una estrategia donde los mayores se ocupan de consensuar lo suficiente para conseguir una relación sana y respetuosa, donde no impere ni la autoridad, ni la permisividad. También sabemos, que en ese ida y vuelta, los padres transmitirán – en algunas ocasiones, no conscientemente- la herencia de su historia personal. Y a eso lo harán repitiendo o combatiendo a esa historia. Primero Enero tiene un potente clima afectivo que apunta a subsanar la ausencia de la madre. No obstante la edad del niño esta muy ligada a la necesidad de la presencia materna.

Un paisaje bucólico, ternura, la mirada del niño frente a ese mundo que todavía no comprende, un padre que parece no haber podido procesar en su totalidad la separación, pero que no obstante intenta darle todo el amor que puede desde lo mejor de sí mismo. Y en esa tarea si bien hay un respeto por la individualidad del niño, también esta presente la idea de una necesidad de que el niño reciba instrucciones claras y definidas, carentes de ambigüedad. A veces argumentando con coherencia y tolerancia, y otras transmitiendo sus propias vivencias de niño. Con la carga que presupone vender (deshacerse obligatoriamente) de una casa de campo heredada de sus padres, dentro de la cultura cordobesa.

Nadie dijo que ser padre es fácil, y de eso se trata Primero Enero, de ese juego entre el amor y sus límites.

Y que a la vez tiene una factura técnica impecable, con una excelente fotografía y muy buenas actuaciones. Que fue además la ganadora del Bafici ( Festival de Cine Independiente de Buenos Aires ) 2016 y seleccionada para el 37° Berlinale (Festival de Berlín ).

Un film que también muestra la peculiaridad del registro lingüístico, sus giros, e implícito en ellos la importancia del contexto, que es además un modo de vivenciar el paisaje, que establece una distancia importante con el resto del país, y que en ese sentido tiene mucho de cordobés. Y eso es bueno porque desde De Caravana, (que fue una conquista cuando ganó en el Festival de Mar del Plata del 2011) pasando por El invierno de los raros, Yatasto, Salsipuedes, el cine de Córdoba – valga la redundancia- lleva el sello de “Hecho en Córdoba”.

 Se estrenó el jueves 16 de marzo en Buenos Aires