Fukushima, Mon Amour: Doris Dorrie en Pantalla Pinamar

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La última realización de la directora alemana Doris Dörrie (Hannover, Alemania, 1955) cruza de manera efectiva dos temas que atraviesan sus cuestiones: los vínculos formales entre hombres y mujeres y el temor a estar solos con la cultura japonesa contemporánea y en particular sus expresiones tradicionales más profundas.

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La película narra la relación entre una voluntaria alemana de Clowns4Help (“Payasos sin fronteras”, organización similar a lo que puede ser en Argentina, Payamédicos), y una mujer nipona de edad madura (la última geisha de Fukushima, con lo cual también plantea cuestiones de género y miradas sobre lo femenino culturalmente codificado) que ha perdido su casa en la tragedia ambiental ocurrida en su ciudad el 11 de marzo de 2011.

Esta sería la cuarta película en cruce con Japón de la directora alemana, precedida por Sabiduría garantizada (1999), El pescador y su mujer (2005) y Flores de cerezo (2008).

Protagonizada por Rosalie Thomass y Kaori Momoi, y acompañada por los propios habitantes de la zona, junto a la participación de Moshe, uno de los fundadores de Payasos sin fronteras, la propuesta ficcionaliza -a partir de datos concretos de la realidad- un universo dramático que interpela la relación entre Europa y Oriente, el choque cultural, el juego entre problemáticas globales e intimidad, los desplazamientos y movimientos migratorios, la reconstrucción de los hogares y cierto toque de apocalipsis que puede vencerse desde el amor y el trabajo en comunidad.

Poética como siempre, en un riguroso blanco y negro, poniendo las tradiciones japonesas junto a los fantasmas de una burquesa alemana, Fukushima Mon Amour (la referencia a la peli de Resnais es tan obvia que ni siquiera vale citarla), es un paso de a dos interesante y reflexivo, que esperamos se estrene prontamente en Buenos Aires, y que pudimos ver en esta edición 13 de Pantalla Pinamar.