Entrevista con Felipe Restrepo, director De hormigón armado

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En el Festival de Cine Internacional de Pehuajó que se desarrolló en el carnaval pasado tuvimos oportunidad de ver De hormigón armado la segunda película del director colombiano Felipe Restrepo, y de conocer a este joven abogado que vive en Argentina hace muchos años, desde que vino a completar su formación en Cine en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, en Todas las entradasTandil.

Felipe realizó antes un bello documental que retrata a su abuela Doña Julia en los días previos a cumplir años. Luego, realizó y produjo esta ficción sobre un chico del interior que llega a Buenos Aires soñando con un destino de músico y se encuentra con otro mundo, completamente distinto.

Alejandra Portela: ¿Cómo es esto de un colombiano que viene a Argentina a estudiar realización audiovisual y termina estudiando en la ciudad de Tandil, a tantos kilómetros de Buenos Aires? Ahora das clase en UBA, en qué sentís que te diferencia esos estudios iniciales del resto de los jóvenes realizadores egresados de escuelas de Capital?

Felipe Restrepo: Llegué al país en el 2004 a través de un programa de intercambio entre Universidades Públicas de Colombia y Argentina. Apliqué al programa para estudiar la Carrera de Realización Audiovisual en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires porque fue el plan académico que más me interesó por el enfoque que le daban, pero ignoraba que era el primer año de la carrera y que Tandil quedaba a más de 350 km de Buenos Aires. Cuando fui seleccionado para estudiar en la Carrera no me importó la lejanía y decidí emprender el viaje.

Nunca me arrepentí de esa elección porque tuve excelentes docentes de las mejores carreras de cine de la Argentina, pero al ser una carrera que apenas iniciaba, los recursos técnicos y edilicios no eran los mejores y eso impidió que nos ejercitáramos audiovisualmente de manera idónea. Cuando llegué a Buenos Aires percibí esa brecha técnica con estudiantes y graduados de otras carreras pero rápidamente pude actualizarme cuando empecé a trabajar y a realizar algunos cursos. En la parte teórica y conceptual nunca sentí diferencia alguna, por el contrario, tuve docentes que inculcaron un espíritu critico sobre el para qué de los distintos recursos audiovisuales. Hoy por hoy, la carrera tiene aulas y recursos técnicos en excelentes condiciones en la que estudian personas de distintas partes de la Argentina y también de otras partes de Latinoamérica. Es una carrera que no tiene nada que envidiarle a otras escuelas de cine del país.

AP: “De hormigón armado” es tu segunda película. La anterior, “Doña Julia” es un documental sobre tu abuela. Cómo fue pasar de aquel documental íntimo y biográfico a esta ficción tan social?

FR: Mi propósito ha sido desde un principio que cada proyecto que encare implique sumergirme en una nueva experiencia personal mientras me consolido poco a poco dentro del ámbito audiovisual. Por eso decidí que en mi primer proyecto iba a abordar un tema que me permitiera internarme con libertad y que se ajustara a un modelo de producción que pudiese controlar. Ahí fue cuando surgió la posibilidad de hacer un trabajo documental observacional con mi abuela en uno de mis viajes a Colombia. Desde niño tuve siempre clara las imágenes de ella en su habitación leyendo, llenando sus crucigramas, regando las plantas y mostrándome sus álbumes fotográficos. Quería internarme en ese entorno con la cámara mientras iba revelando aspectos íntimos. Quienes son seducidos por el material se encuentran con una pieza íntima y sin pretensiones en la que se revaloriza la vejez. En el año 2015 tuve la suerte de que el documental fuera seleccionado por el Festival DocBsAs teniendo una buena recepción de la mayoría del público que fue a verla.

Cuando estaba en el proceso de montaje de Doña Julia empecé con el proceso de preproducción de De hormigón armado, una película en la que venía trabajando hace un tiempo atrás. Fue una intensa experiencia que duró más de cuatro años y que fue producida de manera independiente, con el apoyo de mucha gente del elenco y del equipo técnico y también de algunos rental y jóvenes productoras de Buenos Aires. Era un proyecto un poco más grande que el anterior pero que continuaba teniendo ese espíritu autogestionado. En el fondo no sentía que estaba transitando por dos experiencias distintas.

En De hormigón armado ese aspecto social se evidencia en la critica al concepto de progreso y modernidad y también en los momentos en que nos sumergimos en la trata de mujeres y la violencia urbana. Me interesaba generar en el espectador algún tipo de reflexión. No pienso en el arte simplemente como un plano de convergencia estética.

AP: Cuando presentaste tu película en Pehuajó dijiste que se trata de una adaptación de Orfeo y Euridice, contanos un poco eso.

FR: La película es una adaptación libre del mito de Orfeo y Eurídice en un contexto de concreto. Cuando empecé a escribir el guión decidí adaptar la historia en un mundo moderno para que ese personaje deambulara entre los edificios, las calles, las terrazas y todo ese ambiente lúgubre de ciudad mientras iba atravesando por todos los giros del relato. Toda la historia de un músico que vaga con su instrumento en busca de la trascendencia está impregnada de ese componente órfico. Seguramente si el mito fuese narrado por primera vez en la actualidad, el ámbito ideal para ser desarrollado sería la urbe.

AP: En este tema de ese muchacho del interior que llega a una Buenos Aires tan hostil, cuánto hay de un colombiano en Buenos Aires.?

FR: Siempre he pensado que el paso más difícil no fue venir de Colombia a Tandil sino pasar del interior de la Provincia a Capital Federal. Ese clima hostil y vertiginoso por el  que transita el personaje principal en la película lo percibí cuando llegué a Buenos Aires en contraposición con el ámbito amable y sosegado de Tandil. Pero hay también otra forma de hostilidad que no es física y es cuando la gente suele ver con escepticismo a los que no se criaron o se educaron en capital. A veces, por ejemplo, tenía que eludir el sarcasmo de algunas personas cuando les aclaraba que había estudiado en Tandil, lugar del que sólo sabían que existían buenos salamines, vacas y La Piedra Movediza. No concebían que en mitad de La Pampa hubiera una carrera universitaria de realización audiovisual y que pudiera tener el nivel para comprender la dinámica de la industria. En ese sentido hay todavía un pensamiento muy centrista que hay que seguir transformando.

Cuando he proyectado la película en ciudades del interior se me han acercado personas y me han dicho que esa hostilidad que se plantea en la película la han vivenciado cuando viajan a Buenos Aires y sienten que los repele la vertiginosidad de la ciudad y cierta agresividad de la gente.

dehormigon

AP: ¿Por qué Lorenzo de pronto se ve envuelto en una historia de narcotraficantes?

FR: En el mito original, Orfeo desciende al inframundo para pedirle a Hades que le permita a su amada Euridice volver a la tierra de los vivos. En la película, Lorenzo (Orfeo) emprende una travesía hasta un burdel en la periferia de la ciudad para hablar con un narcotraficante y proxeneta para que libere a Eugenia (Eurídice) de ese averno. Hoy el flagelo del narcotráfico y de la trata de mujeres se presenta como una metáfora de un inframundo donde se cuecen todos los males de la sociedad moderna. Hasta allí debe ir Lorenzo para enfrentar a ese Hades contemporáneo y rescatar a su amada Eugenia.

AP: Hay una presencia constante de planos panorámicos de la ciudad. ¿Cómo fue la experiencia de filmar Buenos Aires desde la altura?

Un amigo de Tandil me dijo una vez que Buenos Aires había dos maneras de mirarla,  la manera tradicional cuando uno camina por la calle y la otra mirando para arriba o desde sus terrazas para observar las cúpulas y las terminaciones de sus edificios. Desde ese momento aprendí a apreciar la ciudad desde esa otra perspectiva. Buenos Aires es una ciudad bellísima que a veces no es percibida así por los propios porteños, quizás, porque están habituados a su arquitectura y ya no los cautiva. A veces, cuando algo es tan común, no solemos apreciarlo con el suficiente detalle. Yo quería aprovechar esa belleza de la ciudad antes de que se me habituara, por eso mi intención de subir a terrazas y poder plasmar desde allí otra mirada que a veces no suele representada audiovisualmente. La verdad es que con el paso del tiempo la ciudad me sigue conmoviendo pero no con tanto vigor como en un principio. La producción de la película en algunos momentos tuvo un estilo guerrilla, es decir, salir a la calle y grabar sin pedir autorización previa ni cerrar calles, simplemente porque no teníamos el dinero para pagar los altos valores que exige el Gobierno de la Ciudad y que son imposibles para una producción independiente. En esa dinámica nos encontramos con diversas situaciones que hoy son recordadas con alegría pero que en ese momento representaron una gran dificultad, como por ejemplo, sortear a la policía en los subtes e intentar que la cámara pasara desapercibida en mitad del microcentro. De cierto modo todo ese proceso de producción adverso me estimulaba porque me ayudaba a sentir la energía del rodaje y también ponerme a prueba. Soy consciente igual que eso también representó por momentos un gran desgaste para todo el equipo.

AP: ¿Cuál fue el recorrido de la película hasta acá y qué viene ahora?

FR: Afortunadamente el recorrido viene superando ampliamente lo esperado. Iniciamos con un preestreno en el Konex a finales del 2015 con más de 400 espectadores, después identificamos el target festivalero e inscribimos la película en varios certámenes. Desde ese momento hemos participado de distintos festivales y muestras obteniendo dos reconocimientos: un premio al merito en el IndieFest Film Awards en EE.UU. y otro a mejor actor en el Festival Internacional de Cine Independiente de Noida en la India. También fue muy importante haber sido invitado a principios del 2016, por la Carrera Integral en Artes Audiovisuales de la UNICEN, en Tandil, a exhibir la película a los ingresantes. En el 2017 continuaremos con nuestro recorrido tratando de abrir más ventanas.