“Una pieza de Kartun es un mapa que nos lleva a un territorio exuberante”, Luciana Dulitzky

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Luciana Dulitzky vuelve a trabajar junto a Paula Ransenberg, esta vez en La suerte de la fea, de Mauricio Kartun, todos los domingos en Timbre4.

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La obra nos acerca la historia de una talentosa violinista de una orquesta de señoritas que es obligada a permanecer entre sombras para que en su lugar, en el escenario, se luzca otra mujer sin talento pero bella, solo para agradar al público masculino.

En Leedor, entrevistamos a Luciana, quien nos cuenta acerca de la obra y de lo que significa Kartun como dramaturgo.

¿Qué tomaste del otro unipersonal que realizaste con Paula, Sólo lo frágil, para este espectáculo?

Un modo de abordar la construcción: nos proponemos construir desde los aciertos. Desde lo que “sí” funciona.

¿Cómo elegís las obras que dirigís o aquellas en las que actuás?  

Con el cuerpo. Con el instinto. Con una identificación, una suerte de empatía o pertenencia al universo que propone. Un deseo de estar en ello.

Siendo con Paula las dos directoras y actrices, ¿logran mantenerse en un solo rol cuando trabajan o hay una interrelación constante de ambas facetas?

Creo que se da algo mágico: jugamos a fondo y con goce el rol que nos toca. Nos alcanza con eso. Es entrega, atención y foco. Si bien son dos roles bien distintos, las entrañas están presentes y expresándose en ambas circunstancias.

¿Qué destacarías de Mauricio Kartun como dramaturgo?

La riqueza de sus textos, cómo nos zambulle en un universo que queda claro que él indagó a fondo, que se zambulló en él y que nos comparte qué se trajo de souvenir. Una pieza de él es un mapa que nos lleva a un territorio exuberante. Los personajes que propone son complejos y riquísimos, llenos de capas. El vocabulario de esta en particular es obscenamente delicioso. La sostienen a una. Las metáforas que utiliza y el humor hacen que uno enseguida se sienta apropiado del texto. Genera una suerte de necesidad en cada una de las palabras. No sobra ninguna. Todas son imprescindibles. Destacamos, además, cómo su ideología está presente en cada propuesta,  pero no baja línea como la maestra Siruela. Invita. Es elegantemente autentico Mauricio. Y rotundo.

¿Recordás algún consejo especial de tus clases con Kartun?

No puedo mencionar uno en particular; Kartun es un maestro que te habla como a un colega. Se comparte a sí mismo, lo que sabe, lo que piensa, lo que vive,  y siempre encuentra una analogía o metáfora clara que impacta en el inconsciente de uno.  Lo que más me impactó y me queda tras sus clases o cualquier encuentro con él es una suerte de contagio de la pasión. Enciende algo en uno que está ahí, como un fueguito e invita a creer y a abrazarse a ello. Es un potenciador que genera en uno la convicción de que es posible y placentero aun atravesar las dificultades si estamos apasionados y nutriendo y defendiendo lo que hacemos. Inspira.

¿Se podría decir que el teatro acompaña a través de sus historias este momento de reflexión acerca de la mujer y su lugar en la sociedad?

¡Sí! Claro. El teatro siempre nos enfrenta con la propia humanidad. Cuando nos atrae, puede invitarnos a hacernos preguntas. Creo que además muchas obras –y en ese sentido Kartun es un genio, un maestro– por algún motivo tocan el inconsciente colectivo. En ese sentido, esta obra es universal. Y no perecedera.