Siguiente vitalidad, Natalia Litvinova

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Siguiente vitalidad, de Natalia Litvinova, es un libro en el que el sueño, la memoria y la infancia constituyen el núcleo alrededor del cual se despliega una poesía intimista, pero no alejada de la historia o de la cotidianeidad.

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Con una marcada “vocación narrativa”, como indica el excelente prólogo de Piedad Bonnett, Natalia traza su historia en pequeños relatos, los que, a su vez, son la historia de cualquier mujer, que se define a través de su pasado, desde la relación con su padre (“Cesaron mi infancia y tu vejez / pero tu voz no, / campana indestructible / trina en mi sien, / enferma de misterio”) o con el hombre amado (“Me escribió para decirme que su perra murió. / Quise ser su perra para que me llore y me abrace”); desde los objetos que la rodean o las fotografías (“Cuando miro una fotografía / no me atrae el pasado ni los rasgos familiares / solo los seres partidos por el amor y el odio”); y desde sus recuerdos de una Rusia que sobrevive al paso del tiempo. En este sentido, los poemas trabajan con la isotopía de la huella: pinturas, fotos, la palabra y la misma memoria son formas de apresar lo vivido.

Sin embargo, además de esa representación de lo femenino como algo que excede lo personal (“Yo llevo la sangre de las mujeres / que vuelven a casa enrojecidas / como si ocultaran un amor”), hay una especie de comunión con el género humano a partir de la inclusión de hechos puntuales de la historia: la Segunda Guerra, Chernobyl, la caída del muro, entre otros. Además, los poemas se despliegan y se cargan de nuevos significados a partir de las menciones intertextuales: Juana de Arco, Dostoievski, Dafne.

En cuanto al lenguaje poético, Natalia Litvinova es una exquisita conocedora de la metáfora, del ritmo, de la pausa justa, pero también del humor y de la ironía. Basten como ejemplo estos versos que se constituyen en una verdadera poética:

Cuando entro en la escritura / me convierto en una rama llevada por el río. / En piedra que no se deja arrastrar por la corriente. / Hoy de mí brotaron poemas. No pude más / que estar con ellos. No quiero perturbar con mi ausencia / a los que se acostumbraron a mí. / Pero miro hacia la calle y me alegra estar dentro / con palabras sobre el mundo. (“Carta de la ausencia”).

Sin ninguna duda, los lectores disfrutamos este libro y descubrimos “su extraña belleza, su gracia, agradeciendo el talento que les da vida”, como también señala Piedad Bonnett.

Ficha técnica

Siguiente vitalidad, Natalia Litvinova, audisea., 2015, 60 págs.