Solo hay ligación si la complementareidad es exacta, de Ignacio Torres

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Debajo de un acolchado de naves espaciales él puntea tosco un desafinado violín. Ella abajo, en el catre para invitados, incómoda trata de dormir sin suerte. Él corre a velocidad de superhéroe porque se olvidó de lavarse los dientes, ella aprovecha y a escondidas saca su grabador portátil de debajo de su almohada y jura registrar desde ese día todo todo lo que siente. Tienen apenas ocho años. Hablan de lo que creen saber. Repiten las oraciones que creen que hay repetir en momentos como estos. Ella tuvo que quedarse ahí, en la casa de una familia amiga; sus papás sufrieron un accidente. No saben nada más, sólo que ese día los iba a ligar ¿siempre?

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Solo hay ligación si la complementareidad es exacta roba su título de un manual de ciencias para hablar sobre el paso del tiempo; sobre el desafío de crecer siendo fieles (o no) a quienes descubrimos ser y a quienes amamos. La obra acaricia con la sencillez de sus textos, con los lugares y olores que evoca  y con la innocencia de los personajes, excelentemente lograda por las interpretaciones de Juan Ignacio Bianco  y Johanna Braña.  Como si se tratara de un film de Richard Linkslater (el director la trilogía de Antes del Amanecer y de Boyhood), los vemos construir la intimidad desde el diálogo y crecer ahí en escena, sin más recurso que el cambio de vestuario frente al público. De la niñez, los seguimos en su tímida y adulcorada adolescencia y los acompañamos en la desilusiones de la primera adultez. Todo el recorrido en una puesta concisa que rápido nos sitúa en espacios concretos y que permanecen para recordarnos cuándo comenzó esta historia y hasta dónde parecería que puede llegar.

Escrita y dirigida por Ignacio Torres, Solo hay ligación si la complementareidad es exacta forma parte IV Festival Novísima Dramaturgia Argentina que desde el 10 de febrero se está desarollando en el Centro Cultural de la Cooperación y que  hasta el 28 de marzo presenta obras y mesas debate de dramaturgos menores de 35 años, con la curaduría de Ricardo Dubatti y la producción ejecutiva de Alejandra De Luna.  La obra, también había participado del Festival El Porvenir Grupo de autores sub-30 en 2015 y tuvo funciones en el  Teatro Anfitrión y Timbre 4.

Ficha artístico-técnica

Dramaturgia: Ignacio Torres; Actúan: Juan Ignacio Bianco y Johanna Braña; Vestuario: Sofía Etcheverry; Escenografía: Kenneth Orellana; Iluminación: Kenneth Orellana; Música original: Joaquín Chiban; Fotografía: Sofía Ciravegna; Ilustrador: Tulio Gómez Álzaga y Roxana Moreno; Asistencia de dirección: Sol Kohanoff; Producción: Che Milla Producciones; Dirección: Ignacio Torres

En el marco del IV Festival Novísima Dramaturgia Argentina del Centro Cultural de la Cooperación