Jackie

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EEUU ha tenido en sus historia cuatro magnicidios, pero en la memoria de la nación han dejado huella profunda dos: el asesinato de Lincoln, el líder que llevó adelante una guerra civil para abolir la esclavitud (e imponer un capitalismo industrial frente a la producción agrícola –latifundista), y el de John F. de Kennedy, asesinado en circunstancias oscuras y por móviles nunca aclarados.

Estos asesinatos, más el ataque a Pearl Harbour que decidió a Norteamérica a ingresar a la Segunda Guerra Mundial, y el atentado a las Torres Gemelas el 11 de setiembre del 2001 son de los grandes acontecimientos de la historia de EEUU y por qué no, de toda la humanidad.jackie x dos

Jackie la última película de Pablo Larraín (conocida casi en paralelo con la controversial Neruda)  se centra en la historia de la mujer símbolo del magnicidio, no sólo por ser esposa y primera dama sino también por ser la testigo directa de la agonía de su marido en ese angustioso raid en Dallas con un Kennedy con el cerebro destrozado por los disparos.

Mostrar a Jacqueline Kennedy durante buena parte de la cinta paseando por la Casa Blanca con su vestido rosa manchado de la sangre es una forma de evidenciar la vulnerabilidad de un imperio, una mirada post 11S que el establishment mediático norteamericano prefiere ocultar.

La cronista Jay Ledbetter del Film Inquiry,  indica que “La película es un examen extremadamente oportuno de cómo el público ve a los ricos, famosos e influyentes como algo más allá de lo humano.” El asesinato de Kennedy fue tan masivamente shockeante porque fue el primero en ser televisado en vivo y en directo y esa conciencia del protocolo audiovisual que deben seguir las personas famosas tienen en Jacqueline Kennedy a una de sus pioneras.Jackie

Jacqueline busca el espejo pero no por narcisismo, busca una forma de ser para otros ¿Cómo verse ante la tragedia? ¿Qué se espera de una primera dama ante la muerte de su marido, el presidente?

La muerte como acto político y mediático, la muerte y la solejackie-1dad devastadora del poder, aún caliente el cuerpo de John F. ya se piensa en la sucesión. Los mecanismos del poder como los mecanismos del espectáculo se homologan: el show debe continuar.

Su imagen pública es su obsesión no sólo cuando corrige y censura las notas del periodista (Bill Cudrup),  escena que se impone como el presente de la filmación, sino también cómo organiza el funeral para colocar a su marido a la altura de un estadista como Lincoln.

Si bien la presencia de Darren Aronofski es a titulo de productor, se nota su influencia en el tono del film (un registro emocional y directo, inusual en Larrain) y en la actuación de Natalie Portman que recuerda mucho a la intensidad de esa bailarina del film El Cisne Negro.

Jackie2

Portman es brillante, encarna una Jackie que puede a travesar el horror sin un grito, sin estallar en llanto o angustia y a la vez mostrar que todo está soterrado, reprimido. Su rostro es el símbolo de la desolación en primerísimos planos que  ocupan gran parte del metraje.

 

Como ya sabemos el film no ha ganado ningún galardón en la noche de los #oscar2017 pero además de Portman es remarcable tanto el vestuario (nominada), iluminación, diseño de producción y la música de Mica Levi (también nominado)  que es bellamente apropiada para ese registro del film que oscila entre lo dramático, lo solemne y lo sobrenatural.

Jackie nos muestra una ventana al abismo del dolor, del duelo como infierno visto por el otro, donde ni siquiera la familia, los amigos o los hijos nos salvan de la desolación ante la muerte.Jackie in the dining room, recording the documentary film A Tour of the White House, broadcast on CBS in February 1962.

Jackie creía en el mito artúrico de la utópica Camelot creyendo que el mandato de su marido la convertía en la era dorada de la democracia norteamericana por eso quiso convertir a Kennedy en un mito, que tras su asesinato clausure cualquier posibilidad de grandeza ética para los EEUU. La actualidad del país del norte muestra que no estaba lejos de la verdad.