Nueva puesta de La música, de Marguerite Duras

0
0

La música de Marguerite Duras narra la historia de una pareja ya disuelta que se reúne para finalizar los trámites de su divorcio. La trama transcurre en un hotel donde se evocan recuerdos de un pasado feliz, pero también se evidencia la imposibilidad de un nuevo acercamiento. El texto tiene su origen en un encargo de la televisión inglesa para la serie Love Stories y luego fue adaptado por la misma Duras para una versión cinematográfica y otra teatral. La sala 3 del teatro La Comedia es un lugar más que propicio para recrear este ambiente de hotel, cálido pero a la vez ajeno, donde se encuentran los dos personajes.

Sentados tel

Así como Roland Barthes vincula la identidad fatal del enamorado con la espera, esta obra versa sobre el acto de esperar, angustiante, sin límites. Pues el enamoramiento no termina en ese instante en que se firman los papeles de divorcio.  La obra nos habla de esos lazos difíciles de deshacer, de cómo esperamos ser felices junto al ser amado y cómo esta felicidad parece estar cada vez más lejos si bien no nos cansamos de buscarla.

Michel es el que espera a Anne Marie, pero ¿si es al revés? ¿O si están esperando una versión de ellos mismos que ya no volverá? Esos primeros momentos que mencionan y se saben perdidos, solo recuperables cuando aparece un tercero. Las voces en off de sus actuales parejas nos brindan información adicional para reconstruir esa parte de sus vidas que no podemos ver.

Ninguno de los dos personajes quiere volver al infierno, a ese temido estado en donde el desgaste y el dolor no tienen marcha atrás. Se buscan, se rechazan. Queda algo todavía entre los dos, más allá de los reproches y algunos objetos en común. Hay adioses que no son definitivos y este es uno de ellos. La idea de que ella se vaya a vivir a América es aterradora. El solo hecho de que no puedan cruzarse más en algún punto aunque solo sea por azar resulta una realidad intolerable para él.

Ulises Puiggrós y Débora Longobardi construyen, impecablemente y con habilidad, dos personajes dolidos y muy solos porque no pueden estar felices ni juntos ni separados. A pesar de haber encontrado otros amantes, estos tampoco colman el hueco que cada uno ha dejado en el otro. Él le reprocha a ella sus escapadas cuando la infidelidad consistía simplemente en estar a solas.

Una pieza teatral de pocas acciones, contundente debido a sus diálogos. Excelente labor de Lili Popovich como coach actoral y de Graciela Pereyra como directora. Una puesta con lo necesario para que el texto cobre vida y se luzca. Una bella y acertada música original de Germán Lozano.

Históricamente el discurso de la ausencia lo pronuncia la mujer y  en todo hombre que dice la ausencia del otro, lo femenino se declara, nos recuerda Barthes en Fragmentos de un discurso amoroso. Por ello esta pieza nos presenta a un hombre donde se manifiesta también lo femenino.

La música de la ausencia es la que nos transporta a lo largo de toda la obra. Ambos personajes están y no están, por momentos uno los creería cuerpos fantasmagóricos presentándose en el lugar de los que alguna vez fueron. Los cuerpos van y vienen, se comunican, quieren abrazarse, pero el temor a que regrese el infierno es demasiado grande…

El piano que invade la escena ¿será como una relación cuyo sonido se apagó para siempre o estaremos los actores y los espectadores esperando al músico indicado que logre revivirlo? Habrá que ver o, mejor dicho, escuchar.

Ficha artístico-técnica

Autora: Marguerite Duras
Traducción: Jaime Arrambide y Mirta Rosenberg
Dirección: Graciela Pereyra
Coach actoral: Lili Popovich
Actores: Débora Longobardi y Ulises Puiggrós
Voces: Julia Eva Saggini, Javier De Nevares y Gabriela Arata
Asistencia de producción: Gabriela Arata
Musica original: Germán Lozano
Iluminación: Gonzalo Calcagno
Vestuario: Paula Molina
Escenografía: Fernanda Díaz
Fotografía y video: Mariana Lozano

Duración: 50 minutos
Viernes 21.15 h.
Teatro LA COMEDIA / Rodríguez Peña 1062