Bilis. Relatos viscerales, de Pablo Laborde

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Los cuentos de Bilis, de Pablo Laborde, nos remiten, en cierta medida, al realismo sucio –corriente surgida en Estados Unidos en los años setenta–. Son diez historias cuya característica común es la presencia de personajes mediocres que transitan una vida oscura y agobiante, por momentos siniestra.

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El subtítulo de “relatos viscerales” refiere a narraciones en las que predominan las reacciones emocionales: odio, envidia, celos, crueldad, miedo, sadismo, humillación. En la mayoría no hay nada positivo ni reconfortante ni que lleve al lector a sobrellevar finales que le dejan un sabor amargo. Quizás el único que se aparte de esto sea “Dar el pinet”, en mi opinión, uno de los mejores porque presenta personajes contradictorios y complejos con una interesante variedad de matices.

Con un predominio de narradores en primera persona, los diferentes textos trabajan la marginalidad, no solo porque algunos personajes lo sean, sino porque se ubican en la frontera de los sentimientos, en ese borde en el cual muestran lo peor de sí mismos y lo más asociado a lo instintivo. Todos, además, se enfrentan a elecciones en sus vidas, en las cuales no tiene demasiada cabida lo racional.

En lo personal, considero que los tres cuentos que cierran el libro (el mencionado “Dar el pinet”, “Nunca podré con ellas” y “Bilis”) son los más logrados con tramas que atrapan al lector y una fuerte presencia de lo ominoso.

En 2015, Pablo Laborde recibió la primera mención en el Concurso de Guiones para Series Web de la Fundación Sagai por “El tipo que elonga”. Ese mismo año, APAIB, en su Concurso Literario de Cuentos patrocinado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, le otorgó un premio por “Los mellizos atroces”. Ambos forman parte de esta primera edición.

Ficha técnica

Bilis. Relatos viscerales, Pablo Laborde, Bärenhaus, 2016, 184 págs.