Máquinas de Pre-cine en Buenos Aires: una juguetería de la imagen en movimiento

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Entrevistamos a Laura Contreras, coordinadora de Máquinas de Mirar, un bellísimo proyecto que pone en circulación de manera accesible el mundo del pre-cine, entendido como todos aquellos inventos, aparatos, objetos, máquinas, dispositivos, juguetes, etc. que fueron creados antes del nacimiento del cine, instituído el 28 de diciembre de 1895, el día en que los hermanos Lumiére ofrecen la primera proyección de carácter público y de pago de imágenes del cinematógrafo.

Hoy el precine sigue más vivo que nunca, a través de múltiples homenajes, donde la imagen en movimiento se reflexiona… Uno de los más conocidos, es la cita de Tim Burton en El Jinete sin Cabeza, donde juegan con un taumatropo…

Laura ofrece de ellos en su Tienda Online, donde se pueden comprar originales regalos, eligiendo entre todo un mundo de aparatos, objetos, souvenires, además de enseñar a construir estos juguetes ópticos y a disfrutarlos, conviriténdose de este modo en la primera tienda especializada. Desde leedor además lanzamos un concurso para compartir lindos regalos con la cinefilia que navega con nosotrxs, gracias a Máquinas de Mirar.   


Leedor: ¿Qué es el pre-cine?

Máquinas de Mirar: El pre-cine está considerado como la etapa previa al nacimiento del cine a finales del siglo XIX. Es furor en la era Victoriana, sobre todo en Inglaterra pero también en Francia, Alemania y otros países de Europa central. Los comerciantes de esas ciudades comienzan a fabricar entretenimientos para los niños burgueses que debían pasar largas temporadas dentro de sus hogares debido a factores como el frío o la nieve. Muchos juguetes móviles a manivela, a cuerda o simplemente rotatorios surgen en ese siglo. Es la era de la Revolución Industrial, de expansión comercial, de la fe en la tecnología, las comunicaciones (ferrocarriles que unían tierras lejanas, telégrafo, etc.). Fue también una época de marcadas diferencias sociales y puritanismo exacerbado: moralismo y disciplinas relacionadas al trabajo, al descanso, a los deberes de la religión.
En el mismo período surge el psicoanálisis, además de importantes descubrimientos y otras investigaciones científicas. Son tiempos de misterios, brujas, fantasmas, sueños y experimentos que intentan dar cuenta de maravillas inexplicables por ejemplo a través de la magia y la prestidigitación.
Si bien hay máquinas como la Linterna Mágica que surge en un período anterior y mucho más tempranamente dispositivos como la Cámara Oscura (antecedente de la cámara fotográfica) que ya utilizaban los orientales y los artistas del Renacimiento, esta época fue la cuna de estos juguetes también llamados juguetes ópticos o filosóficos.

 

Leedor: ¿Qué características específicas tienen estas máquinas de mirar que vos te propusiste desarrollar?

Máquinas de Mirar: A partir de la Licenciatura en Artes combinadas en la UBA descubrimos un mundo desconocido para nosotros, relacionado con los inicios del cine y lo lúdico, hace unos diez años aproximadamente. Curiosamente no había en ese momento bibliografía en nuestro país sobre el tema y no tuvimos acceso más que por la web a sitios sobre esta temática.
Los juguetes ópticos son aparatos que se inventaron para producir ilusión de movimiento a partir de imágenes fijas: desde el más sencillo, que genera un montaje partiendo de dos figuras, hasta los más complejos en los que una secuencia de dibujos o fotografías plantea un esbozo de narración.
Investigando mucho fuimos encontrando material en otros idiomas hasta que se edita el libro de David Oubiña “Una juguetería filosófica: Cine, cronofotografía y arte digital”. Gracias a este material y nuestra profunda necesidad de difundir este universo poco explorado en nuestro país, fuimos configurando el proyecto Máquinas de Mirar.
La búsqueda apuntaba a encontrar la manera de producir estos aparatos que acá no se conseguían, y que en el exterior se nos complicaría adquirir. Queríamos desarrollar dispositivos de fácil fabricación y que pudieran ser construidos con materiales de reciclaje, sencillo de encontrar o de costo accesible en caso de tener que comprarlos.
Casi toda la familia de juguetes ópticos con sus variantes puede ser hoy replicada en nuestros talleres y hasta en las casas de los chicos que participan en las actividades. Todo el tiempo surgen posibilidades nuevas, materiales increíbles, juguetes alucinantes. Los chicos nos enseñan permanentemente. Es como una retroalimentación.

 

Leedor: ¿Por qué te parece que funciona, el precine, hoy?

Máquinas de Mirar: Vivimos en un mundo donde los tiempos nos corren y nos obligan a correr; donde las tecnologías nos avasallan con la última novedad y la desgracia de la obsolescencia. La televisión nos inunda con programas de baja calidad y cada vez existe menos vinculación entre los niños, la familia y el juego. Parece haber cierta tendencia a una especie de alienación donde el desinterés sumado a la falta de estímulo se impone en todos los niveles y en la mayoría de los hogares.
Estas máquinas de mirar que difundimos y fabricamos rescatan el espíritu de aquellos antiguos dispositivos que asombraban a grandes y chicos. Mágicamente nos conectan al asombro que la tecnología de la última consola de juegos ya no puede brindar, a un costo mucho menor y por ende con mejor alcance social. No se necesitan ni cables, ni pilas; se pueden hacer en cualquier barrio, en cualquier rincón, con el material que se encuentre disponible.
Permiten además desarrollar la capacidad creadora, la producción de relatos, provocando deseos de hacer, de decir, de contar. Contagian buenos sentimientos, ocupan la inventiva, descubren emociones y motivan el trabajo en grupo.
Este mundo mágico que hace dos siglos atrás se abría a los espectadores de las Ferias de atracciones y proyecciones de Linterna Mágica, o a aquellos privilegiados que podían afrontar el costo de llevar esos espectáculos a sus casas, está hoy disponible para ser experimentado por cualquiera que se acerque a las propuestas de Maquinas de Mirar.

 

Leedor: ¿Cómo ves la articulación con el tema digital, y la hiper circulación de imágenes?

Máquinas de Mirar: Es importante para nosotros que los chicos de hoy entiendan cómo a partir de estos aparatos pudo nacer el cine que hoy es para la mayoría de ellos tan familiar. Que conozcan que el cine tiene una historia anterior al Cinematógrafo Lumière y que además de estos hermanos hubo otros investigadores que se ocuparon de poner imágenes en movimiento. Y muchos aparatos, máquinas y dispositivos sin los cuales hoy la industria del cine no sería lo que es.
Si bien existen cantidad de talleres de cine, o seminarios de stop motion con cámaras digitales y se ha popularizado los gifs en computadoras, la mayoría de los chicos se pierden la relación entre estas técnicas y la riqueza de sus origines.
Descubrir que todo esto, directamente vinculado a las nuevas tecnologías, tiene un pasado tan antiguo pero a la vez al alcance de la mano, genera unas caras de felicidad y asombro que no se comparan con nada más.
El juego, los colores, dibujar con las manos y la ilusión de movimiento vuelve a conectarlos desde la magia del pasado con su propio espíritu lúdico.
No importa en qué época les toque vivir, los chicos siempre han necesitado crear, jugar, investigar, inventar historias…Promovemos y producimos estos juguetes con el anhelo de ayudarlos a desarrollarse, entender, conocer, compartir y aprender, en resumen a “ser” a través del juego.

Para contactar a Máquinas de Mirar:
Av. de Mayo 1353. Monserrat, Distrito Federal, Argentina.
011 4384-1194

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