“El monólogo hace partícipe al espectador”, entrevista a Dennis Smith

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El ciclo de obras Una Voz, dirigido por Dennis Smith, pone en escena relatos de voces singulares, cada una en su espacio, con su historia y su catarsis. El espectáculo se presenta los viernes, sábados y domingos en El Cultural San Martín (Sarmiento 1551). Karma y yo, con Virginia Smith, Negra con Dennis Smith y Christiane, con Belén Pasqualini son las tres obras que conforman el ciclo.

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En charla con Leedor, Dennis Smith nos cuenta un poco más acerca de los monólogos, después de los cuales, se viene un descanso, según asegura el director.

Dennis Smith A

¿Qué tienen en común los tres monólogos además del género en sí mismo?

Al terminar de montar los tres, nos dimos cuenta que son historias sobre el duelo.

¿Cuáles son los desafíos que te generan a vos como director frente a otras obras con más actores?

Supongo que un actor que hace un monólogo tiene que aprovechar cada uno de sus recursos al máximo para poder sostener el espectáculo solo. Mi desafío es encontrar el dispositivo para que sienta que está enmarcado en algo, y que no sea simplemente un nadar sin saber dónde está la orilla, que puede llegar a ser muy desesperante.

¿Qué es lo que hace que un monólogo pueda sostenerse en el escenario y atrapar al público? 

No sé… Supongo que lo que a mí me atrapa es ver a un actor jugar con las cartas, mostrarme lo que quiere, cómo quiere, y cuándo quiere.

¿Te parece que es un género que está aprovechado en el teatro de Buenos Aires? ¿Por qué?

En general es verdad que afuera hay una idea un poco feliz respecto de los monólogos. Acá no, por suerte. De hecho creo que al menos el teatro porteño (no puedo hablar por otras geografías porque no he visto mucho) es muy interesante en general, muy avivado de sí mismo. Acá se hacen monólogos, musicales, no tanto pero sí hacen bastante. Hay de todo, algunas cosas me gustan; muchas no, la verdad. Valeria Lois haciendo La mujer puerca es un gran ejemplo de monólogo con un actor haciendo todo lo que me gusta ver.

¿Por qué sucede esto? No sé. Supongo que porque quizás a nivel producción es más fácil. O porque nos gusta que nos cuenten cuentos en forma directa. El monólogo muchas veces tiene eso, hace partícipe al espectador. Entonces hay algo de la mentira del teatro que se derriba, la cuarta pared se va. Es muy directo el asunto.

En uno de los monólogos también sos actor, además de director, ¿cuál es la exigencia extra que te impone?

Cuando estrené hace seis años fue un gran vértigo. Ahora, supongo que estar más alerta, más sensible a no hacer en automático ni creerme que ya sé cómo se hace la obra, porque la obra se hace noche a noche, creo.

¿Considerás que se viene un buen año para el teatro en general?

Ojalá así sea. No me parece, de todos modos. Quizá siendo año electoral se hagan cosas para estimular el consumo y la confianza, pero no sé.

Karma y yo, viernes 21.00 h

Negra, sábados 20.00 h

Christiane, domingos 18.00 h