En boca cerrada

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En boca cerrada, de Juan Carlos Badillo, con dirección de Jorge Azurmendi, es una obra sobre los silencios que pesan sobre una familia, pero también remite a un contexto social –la muerte de Evita y más adelante el final del gobierno de Isabel Perón– en el que predominaba “la intolerancia hacia la diversidad, la libertad de expresión y el respeto por aquellas conductas que no eran asimiladas por el aparato represivo estatal”, en palabras de su director.

Víctor vuelve a su casa para asistir al entierro de su padre. Entonces, se enfrenta no solo con el dolor de la muerte, sino con un pasado que vuelve persistentemente para mostrarle que lo que no se dijo pesa y ahoga. En este sentido, mantener la boca cerrada es también jugar con la contraposición entre ser y parecer: el llanto de Paula, la madre, nos hace creer que su matrimonio con Vicente fue ejemplar y feliz, mientras que las reminiscencias del pasado nos muestran algo completamente diferente.

En un juego muy logrado con el tiempo, la obra transita el presente de esa muerte repentina alternándolo con el pasado: la infancia de Víctor, su relación con sus padres, su homosexualidad, la presencia de una tía sobreprotectora y de una hermana fuerte. Es ese tiempo evocado frente al espectador el que nos muestra la represión familiar, el ocultamiento, el miedo a expresarse, los prejuicios, el machismo, y es todo eso lo que va moldeando la personalidad de Víctor y de su hermana.

La obra también trata el tema de la culpa, o quizás mejor el de la responsabilidad de los padres frente a los hijos. ¿Cuando en la familia predomina el silencio, cuando no se expresan los verdaderos sentimientos, cuando el miedo se hace protagonista, qué queda? Lo que queda es ese enterarse tarde de la verdad, el comprender que uno vivió sin conocer realmente a aquellos que formaron parte de su entorno más cercano.

Muy buena la puesta de Jorge Azurmendi porque logra un tiempo continuo, un fluir entre el presente y el pasado no solo a través de lo que se cuenta, sino también de los objetos en escena, del vestuario y de la iluminación. Excelentes actuaciones de Rita Terranova, Paula, y de Ulises Pafundi, Víctor. Ambos consiguen conformar personajes creíbles, contradictorios y absolutamente humanos. Cristina Dramisino en el papel de Celia, la tía, se luce transitando un registro que combina a la perfección el drama con el humor. Roberto Romano, Hernán Muñoa y Lucía Di Carlo también crean personajes bien definidos y colaboran para que el espectador sienta mayor o menor identificación con lo que pasa en el escenario.

Hay que ver En boca cerrada, una obra que cumple con aquello que se espera del buen teatro: que nos deje pensando cuando se apagan las luces y dejamos la sala.

Ficha técnica

Autor: Juan Carlos Badillo; director: Jorge Azurmendi.
Propuesta con cinco nominaciones para los premios Florencio Sánchez (Dirección, Jorge Azurmendi; Actriz protagónica, Rita Terranova; Actriz de reparto, Cristina Dramisino y Actores de Reparto, Hernán Muñoa y Roberto Romano) y tres nominaciones para el María Guerrero (Dirección, Jorge Azurmendi; Actriz de reparto, Cristina Dramisino y Actriz protagónica, Rita Terranova).
A partir del 6 de Febrero, todos los lunes a las 20 (por únicas ocho funciones) comienza la Segunda Temporada de En Boca Cerrada, interpretada por Rita Terranova, Ulises Pafundi, Cristina Dramisino, Roberto Romano, Hernán Muñoa y Lucía Di Carlo, con dirección de Jorge Azurmendi. En el Teatro del Pueblo, Av. Roque Saénz Peña 943. Entrada $200.- (Estudiantes y Jubilados $170).