Antropofagia y modernidad en el MALBA

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Hasta el 26 de febrero en el segundo piso del MALBA se podrá hacer un recorrido preciso por la historia del arte moderno brasileño. Desde principios del siglo XX hasta una generación constructiva de finales de los ’80, la muestra Antropofagia y modernidad arte brasileño en la colección Fadel nos da cuenta del largo proceso de búsqueda de identidad estética que llevo a cabo el país sudamericano en la “época moderna”.

Los primeras obras que se pueden apreciar corresponden al denominado “Primer modernismo” que se dio a comienzos del siglo XX. Óleos de carácter expresionista como los de Artur Timóteo Da Costa o Oswaldo Teixeira muestran las intimidades de un Brasil que comienza a indagar su identidad artística. Pero también hay obras que muestran una fuerte influencia de artistas europeos tales como Picasso, Chagall o incluso Schiele. Esto no sería de extraño ya que por estos años, muchos artistas brasileños viajaban al viejo continente y se inundaban de las nuevas vanguardias. De todas maneras fue en esos viajes donde surge la conciencia sobre los orígenes propios y esto desencadenó esta ya nombrada búsqueda de la identidad estética.

La siguiente sección es la del “Manifiesto pau-brasil y manifiesto antropófago” que se apoya en el Manifiesto Pau-Brasil (1924) de Oswald Andrade. El nombre Pau fue tomado del árbol más comercializado durante la época colonial y el manifiesto plantea lo que se denominó “poesía de exportación”, es decir una imagen de Brasil retratada en lo indígena, lo popular y lo rural (con la figura de la mulata como modelo femenino). O lago (1928) o Morro da Favela (1924) ambas de Tarsila Do Amaral reflejan este período con claridad que también se deja ver en obras de artistas como Cândido Portinari, Cícero Dias o Alberto Da Veiga Guignard. Y se nota en estos pintores, lo que sería el siguiente paso en esta búsqueda identitaria; la “Preocupación social y búsqueda de las raíces culturales” donde resaltan las fiestas populares, los personajes mestizos, o el reconocimiento de las varias culturas y religiones de la Amazonia. Burge Marx, Alberto da Veiga Guignard, Mário de Andrade o Raul Bopp, fueron algunos de los pintores más importantes de aquellos años ’50. Pero en este período de transición (desde modernismo figurativo hacia el abstracto), la arquitectura, el cine y la música fueron también escenarios de grandes innovaciones.

Hacia finales de la década de 1950 y comienzos de los ’60, momento en que empiezan a gestarse las vanguardias, la estética de la modernidad brasilera da un giro completo. Gracias a la creación de varios museos en las ciudades más importantes de Brasil y a la aparición en escena de artistas tales como Samson Flexor, Waldemar Cordeiro, Geraldo de Barros o Judith Lauand, la pintura abstracta paso a ser el elemento primordial de esa “identidad” que tanto buscaba el país vecino. Con obras como Elementos geométricos (1950) de Alfredo Volpi o el informalismo de Iberê Camargo en Expansão II (1964) la búsqueda toma otros rumbos totalmente distintos a lo que se venía dando. Incluso jugó un rol importante la abstracción sensible donde los artistas “enfrentaban en la tela el drama existencial”. En lo posterior, varias exposiciones y diversos movimientos tales como el “Neoconcretismo” o el movimiento tropicalista continuaron la tarea de tratar de hallar una identidad al arte moderno brasilero. De todas maneras, es todo ese recorrido en si mismo la mejor representación de la sociedad brasilera insertándose en la modernidad, repasando su historia, criticando su presente y explorando su futuro.