Mujeres perfectas

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Canciones clásicas del rock argentino y algún tema de Queen o de Bebe, son el hilo conductor de esta obra de Manuel González Gil y Alberto Alejandro que se estrenó el pasado 6 de enero en el Teatro Apolo de la calle Corrientes de Buenos Aires.

Una fiesta de divorcio sirve como excusa para que cinco mujeres se reúnan en la terraza de la dueña de casa, la distinguida señora de un Embajador. A sus amigas, Paloma, madura bailarina clásica que deja su profesión para criar 6 hijos, y a Lucila, la empleada y pareja de un empresario, se le suman una misteriosa invitada cuyo trabajo se develará en el transcurso de la obra y Rosa, joven camarera que asiste en la fiesta.

Sin énfasis en ningún juego escenográfico la historia de esa noche transcurrre en el espacio de la terraza del que las actrices entran y salen, en función de diálogos que van a ir clarificando esa historia de infidelidades, desamores, y descubrimientos personales. La fuerza está puesta en la versatilidad de sus actrices que ocupan el escenario con todos los tips clásicos de la comedia musical. Aún Victoria Onetto que debuta en el género, se integra sin conflicto con el resto que evidentemente lo dominan, por experiencia y recorridos.

La balsa, de Litto Nebbia; Mi enfermedad, de Andrés Calamaro; No me dejan salir, de Charly García; Soy lo que soy, de Celeste Carballo, La marcha de la bronca, de Pedro y Pablo o Crimen”, de Gustavo Cerati son algunas de las canciones, que bien seleccionadas y mejor adaptadas por Martin Bianchedi, se sincronizan con los diálogos y con situaciones puntuales que van ocurriendo en escena: la revelación de un secreto, o la conciencia del desamor, o la necesidad de salir de los esquemas armados por los mandatos familiares, culturales o sociales del mundo femenino.

El esquematismo de algunos diálogos no escapa a las leyes de la comedia musical en la que toda la fuerza está colocada en la puesta del cuadro musical. Protagonizada por Julia Zenko (brillante como siempre), Natalia Cociuffo (como pez en el agua y muy eficiente en la comedia), Lucila Gandolfo, Victoria Onetto y Candela Vetrano, tres de ellas al menos vienen de la comedia musical y se nota el oficio. En la función a la que asistimos tomó el lugar de Vetrano, Elis Garcia (hija de Zenko) lo cual le dio un plus más, sobre todo en el transcurso de “Somebody to love”.

Buena, fresca, amable, divertida, Mujeres perfectas es una buena opción en momentos en que el género retorna con fuerza a pasos de La La Land en la cartelera porteña.

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