Álbum familiar: especie en extinción. Consejos prácticos para su resguardo

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Porque todos tenemos una caja de zapatos llena de fotos familiares, cartas de amor, postales de un familiar muy, muy, muy lejano, entradas a espectáculos, folletos de lugares turísticos que ya no existen o dibujitos de cuando éramos chicos. Y nos ocupamos de guardarlos porque nos gusta revivir esos momentos, y porque anhelamos transmitírselo a nuestros descendientes. Es por eso que los voy a ayudar a cuidar ese “arcón de la abuela”, que ¿quién les dice?, algún día sea parte del arcón de la memoria de todos.

Los recuerdos de nuestro micro mundo forman parte de la historia de nuestra sociedad. Contienen imágenes de lugares, personas, indumentaria, autos, muebles, colores, espectáculos del momento, cantantes, actores, son todos símbolos de distintas décadas, de modas, estilos y tipos de vida. Poniendo un poco de mirada antropológica al asunto, si comparamos en los álbumes familiares las fotos de verano de la década del `80, vamos a ver como el grupo familiar “burgués” veraneaba en las costas argentinas, y como para la década del `90 el mismo grupo disfruta en las playas caribeñas, creo que eso nos dice bastante.

Este pequeño análisis superficial de nuestras fotos familiares, trata de demostrar la importancia de éstas para nuestra memoria colectiva. Aunque la foto postal de nuestros tatarabuelos, recién bajaditos del barco,  no se encuentre en un museo, biblioteca, archivo o institución, esto no le resta valor documental, histórico o social.

Entonces para aquellos románticos que guardan en algún rincón de su casa este tipo de objetos de papel y material fotográfico, acá van algunos consejos para hacerlos perdurar más en el tiempo.

Advertencia: de acuerdo a la Conservación Preventiva[1] no existe una fórmula perfecta de cómo guardar el material. Hay un estudio minucioso que se le debe hacer a los objetos y al ambiente, para poder generar un diagnostico acertado, con consejos puntuales para cada caso. Es por eso que uno debe asesorarse con un especialista.   

Pero como la idea de este texto es que, desde ahora ustedes nos vayan ayudando a nosotros, los conservadores, en una tarea futura, es que los acerco a esta disciplina.

Aconsejo:

-Tener las fotos y papeles ordenados en una caja, cajón, baúl o mueble es un buen comienzo. Esto sirve porque funciona como capa protectora, impide que bichos, luz natural y suciedad entren en contacto directo con nuestros objetos.

-Como el eje de nuestro éxito se basa en prevenir problemas, debemos controlar visualmente nuestra colección, mínimo 2 veces al año. Abrimos la caja o el mueble, y nos fijamos si hay suciedad, o hay bichos o si aparecen manchas de humedad.

– Tenemos que darle a los objetos un ambiente lo más estable posibles, es decir, que la humedad y la temperatura del lugar en donde están no varíe, ni se eleve. Por ejemplo: si el lugar tiene estufa para invierno y aire acondicionado para verano, ambos nos generarán cambios drásticos.

– Evitar que los objetos reciban luz directa durante tiempos prolongados, ya sea natural o artificial.

-Si tenemos las cosas guardadas en un mueble o un espacio cerrado, tratemos de abrirlo y generar un cambio de aire, y cada tanto ventilar.

-Si vamos a sacar para mirar o mostrarle a alguien, nuestros objetos, tratemos de manipular con cuidado, con las manos limpias, lejos de mate y bizcochos. Lejos de ese gato al que tanto le gusta meterse en las cajas. Y limpiar bien la superficie de apoyo antes de usarla.

El caso del grupo de Facebook Negativos Encontrados, es interesante ya que se valora la “basura” que muchas personas tiran y son tesoros para otros (negativos, diapositivas, fotos carnet, etc.). Un caso famoso de este grupo sucedió en el año 2014, con las fotos de un señor tocando la guitarra en una plaza, que un integrante del grupo había rescatado de la calle, y resultó ser nada menos que Luca Prodan. Se aprecia el hecho de que las fotos como pieza material ya no abundan, y por eso han empezado a cobrar un valor histórico como objeto.

Son recuerdos ajenos, que se rescatan, se valoran y se resguardan por el simple hecho de que de alguna forma nos vemos reflejados en esas imágenes, en esos recuerdos.

[1] “Todas aquellas medidas y acciones que tengan como objetito evitar o minimizar futuros deterioros o pérdidas. Se realizan sobre el contexto o el área circundante al bien, o más frecuentemente un grupo de bienes, sin tener en cuenta su edad o condición. Estas medidas y acciones son indirectas – no interfieren con los materiales y las estructuras de los bienes. No modifican su apariencia”. COM, XVa Conferencia Trianual, Nueva Delhi, 2008.

 

Ilustra la nota: fotograma de la película Amelie.